Mi vocación

Ser auténticos

21.09.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

DarSan Mateo, en su capítulo 6, previene a sus oyentes de evitar la hipocresía, tanto en materia de la limosna como de la oración y en ayuno. Y también de no hacer ostentación cuando practicamos una de estas prácticas que por otra parte la Iglesia recomienda, especialmente durante el tiempo de cuaresma. Si ayunas no pongas cara alargada para que los demás vean que ayunas. Cuando hagas limosna no hagas ostentación para que los demás vean que eres generoso. Lo mismo cuando reces, hoy día diríamos no vayas con el rosario en la mano para que digan los que te vean que piadoso es.

No, si ayunas perfuma tu cabeza y hoy diríamos maquilla tu cara para que no se vea que ayunas, si haces limosna que tu mano izquierda no sepa que tu alargas la derecha para socorrer al necesitado, si oras hazlo en tu habitación donde nadie te vea, o discretamente en el templo. Hacerse ver es lo que hacían los fariseos en tiempos de Jesús y ya habían recibido su recompensa al ser elogiados por la gente.

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Amar como yo os he amado (Jn 13,34)

19.09.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

AmarEl amor es algo extraordinario pero también puede ser decepcionante, pues cumplir el mandamiento de Jesús de amar como él nos ha amado nos parece imposible de cumplir. ¿Cómo seremos capaces de dar nuestra vida por los otros, de no guardar rencor a aquellos que nos han hecho daño? Porque esto es lo que hizo Jesús en la cruz, perdonar a sus verdugos. No, nosotros no somos capaces con nuestras propias fuerzas de perdonar sin medida, sin ni un solo pero. La fuerza para perdonar como él nos ha perdonado la recibiremos de Él, justamente la ganó por nosotros en la cruz.

Es una gracia que tenemos que pedirle. Nosotros estamos mucho más inclinados a practicar la ley del ojo por ojo. Sin embargo Jesús dice: “Si te pegan en la mejilla derecha, ofrécele también la izquierda” (Ma 5,39). Amad porque yo amo, nos dice. No con la estrechez de nuestro corazón sino con la amplitud del suyo. Hay que ir a su corazón para extraer su amor y seguir su ejemplo. Dejarse amar por Él es el primer paso para poder amar como nos ama. Jesús, el justo, no nos puede pedir algo de lo que no podemos ser capaces. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Jesús anuncia, enseña, cura

17.09.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

JesúsNo basta recordar, no es suficiente decir: “El Reino de Dios ha llegado a vosotros convertíos” (Ma 12,28) para que algo cambie. Jesús no se contenta solamente en proclamar, sino que también enseña y cura, porque hay que dar la clave de su Palabra a los que dirige su mensaje para ser bien comprendido.

¿Qué significa la llegada del Reino? Si ignoramos que no se trata de la restauración de un territorio sino de la manera que Dios está presente en el mundo, si no que se manifiesta en la justicia y la bondad de sus sujetos. ¿Qué quiere decir la llegada del Reino si nadie nos ha enseñado que lo que nos espera no es la condena sino la misericordia del Padre, el fin de las exclusiones, la liberación del miedo? Era necesario enseñar para que el anuncio del Reino sea una auténtica buena noticia.

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Un e-mail

12.09.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

E-mail¡Qué bueno es, y qué agradable, que los hermanos convivan en armonía! (Salmo 133,3). El estar inmerso en la tecnología, la rapidez de la comunicación con sus grandes ventajas también nos lleva a una velocidad donde todo parece inmediato. Estaba pensando en alguien y de repente caí en la cuenta que hacía mucho tiempo que no le había escrito un e-mail con sustancia, así lo llamo. Claro que utilizo asiduamente el correo y más con temas laborales pero hacía tiempo que no escribía pensando en alguien y compartiendo. Para ello hay que tomarse tiempo, pararse, pensar en el otro. Es cierto que el envío será rápido pero llevará otra impronta, tendrá un mensaje más personal y concreto.

En el grupo de wassapp de la familia, un familiar decidió un buen día, salirse de dicho grupo de buen rollo, pidiendo que nadie se molestara y dijo que no podía estar pendiente todo el día de un montón de mensajes y si alguien quería algo más personal pues ya sabíamos donde localizarle. Es respetable su decisión y para los que decidimos continuar en el grupo pero también es cierto que cuando llega su cumpleaños u otra fecha importante en su vida, ahora hay una llamada de teléfono, hay una comunicación, nos escuchamos la voz y nos preguntamos cómo nos va la vida, etc…, hay algo más, es tomarse el tiempo con y para el otro.

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Un e-mail

12.09.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

E-mail¡Qué bueno es, y qué agradable, que los hermanos convivan en armonía! (Salmo 133,3). El estar inmerso en la tecnología, la rapidez de la comunicación con sus grandes ventajas también nos lleva a una velocidad donde todo parece inmediato.

Estaba pensando en alguien y de repente caí en la cuenta que hacía mucho tiempo que no le había escrito un e-mail con sustancia, así lo llamo. Claro que utilizo asiduamente el correo y más con temas laborales pero hacía tiempo que no escribía pensando en alguien y compartiendo. Para ello hay que tomarse tiempo, pararse, pensar en el otro. Es cierto que el envío será rápido pero llevará otra impronta, tendrá un mensaje más personal y concreto.

En el grupo de wassapp de la familia, un familiar decidió un buen día, salirse de dicho grupo de buen rollo, pidiendo que nadie se molestara y dijo que no podía estar pendiente todo el día de un montón de mensajes y si alguien quería algo más personal pues ya sabíamos donde localizarle. Es respetable su decisión y para los que decidimos continuar en el grupo pero también es cierto que cuando llega su cumpleaños u otra fecha importante en su vida, ahora hay una llamada de teléfono, hay una comunicación, nos escuchamos la voz y nos preguntamos cómo nos va la vida, etc…, hay algo más, es tomarse el tiempo con y para el otro.

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Pasar de la admiración al odio

10.09.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

BañeraEn la sinagoga de Nazaret Jesús lee el pasaje de Isaías: “El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres…” (61, 1ss). Todos los oyentes, sus conciudadanos, estaban admirados de las palabras que salían de su boca. Pero como Jesús dijo, nadie es buen profeta en su tierra. Y les pone ejemplos bien claros de sus actitudes internas, pasan de la admiración al odio, lo quieren despeñar.

Fácilmente esto nos puede ocurrir a nosotros. Cuando nuestro interlocutor está de acuerdo con nuestras ideas, todo va sobre ruedas. Pero si luego su discurso va por derroteros que no son los nuestros, ya no son elogios los que van dirigidos a él, arranca una fuerte discusión. O bien, ignoramos todo lo positivo de su discurso o nos enzarzamos a desmentir sus ideas o lo que es peor, guardamos en nuestro interior una fuerte aversión sobre el mismo.

Nos cuesta mucho hacer una distinción entre lo positivo y lo negativo. Echamos el agua junto con el niño que hemos bañado.¡Cuánto nos cuesta ser ecuánimes! Este Evangelio de Lucas (4,16-30) con las reacciones de los oyentes de Jesús en la sinagoga de Nazaret puede ayudarnos a corregir nuestras actitudes. Texto: Hermana María Nuria Gaza.


En buena compañía

03.09.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Compañia

“…Hay, en el ser humano, un ansia profunda de encuentro, de cercanía, de intimidad y pertenencia. Ser persona es ser en relación. Esas relaciones nos definen y nos sostienen. Nadie se entiende a sí mismo sin trazar alrededor un mapa de nombres y afectos….; Hay relaciones que, sencillamente, no colman nuestra necesidad de encuentro y pertenencia. Pero hay otras que sí. Quizás sean un círculo más restringido en la propia vida, pero, quien más, quien menos, todos tenemos algunos nombres grabados a fuego en nuestra historia…” (Bailar con la soledad. José María Rodríguez Olaizola, SJ).

Es bien cierto que tenemos algunos nombres grabados a fuego en nuestra vida, que forman parte de nosotros mismos, esas personas que colman la necesidad de encuentro y pertenencia. Hace poco celebré mi cumpleaños y pude quedar en distintos momentos con algunas personas, unas que veo más a menudo y otras que hacía tiempo que no, pero se hicieron presentes. Puedes quedar para tomar un café, dar un paseo… esos encuentros a niveles muy distintos por el tipo de relación me lleva a dar gracias por esas personas que forman parte de mi vida y especialmente por las que sé que son un apoyo importante y me dan siempre un plus. Sí, ese plus de estar con alguien compartiendo gratuitamente, donde te enriqueces mutuamente, puedes hablar sencillamente con confianza y eso no siempre es fácil pero sí que es fruto de un camino recorrido juntas, donde las dos partes aportan, donde se está en los buenos momentos pero donde sabes con certeza que está cuando la vida cuesta, cuando no todo va de cara pero ahí tienes una mano amiga de verdad.

Que mejor regalo que sentarte junto a alguien con quien puedes gustar de su presencia, mirarte a los ojos y saber que estas para lo que haga falta. Hago una mirada y percibo unas muy buenas amistades, un regalo de Dios, unos lazos para seguir cuidando, cultivando. Recibí algunos regalos materiales y claro está que da gusto, pero aunque suene a tópico y no lo es, el verdadero regalo sabemos que está en lo más sencillo y ahí está el poderte dar un abrazo con las personas que forman parte de tu propia historia, que llevas en el corazón, que quieres. Gustar de un café en buena compañía te deja el buen gusto de la amistad compartida. Esos momentos de gratuidad, van calando en nuestro corazón, van ensanchando el espacio para la gente con la que de verdad vale la pena compartir el tiempo y hablar de aquello que solo el corazón saca a relucir cuando se siente cómodo con el otro. No hay prisas cuando la presencia del otro es un regalo. Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.


Sois la sal del mundo

31.08.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

SalCuando Jesús dijo sois la sal del mundo no pensaba en la sal que ponemos para dar sabor a los alimentos ya que este producto nos puede parecer insignificante, todo y que cuando no hay sal en un alimento, es insípido, no tiene gusto, pierde su gracia. Hace muchísimos años la sal se utilizaba para conservar los alimentos. En la época de Jesús la sal era un producto precioso para conservar carnes y pescados. La sal impide que se pudran. De ahí su importancia y este es el significado que da Jesús cuando dice: “Sois la sal del mundo” (Ma 5,13). Es la comparación que Jesús hace de sus discípulos: no son una pequeña adición, no, su vocación es conservar su estilo de vida en el mundo, para evitar que las fuerzas del mal malogren los hombres, los deterioren y se pierdan.

Los discípulos tienen la gran misión de guardar en perfecto estado lo que Jesús reveló sobre la bondad de Dios, sobre el amor que el Padre celestial tiene por todos los hombres para que ninguno se pierda. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Lo ambiguo de la soledad

24.08.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

No somos islasEn alguna ocasión os he hablado de Thomas Merton y su idea de que el ser humano no es una isla, necesita de los demás. Hoy pensaba en esta idea, en la necesidad del ser humano de ser amado, querido, aceptado y valorado por los demás, pero no como cambio de moneda sino simplemente como persona humana que anhela el empuje y la fuerza de los otros.

El aislacionismo parece, de entrada, algo excluyente que lo único que está llamado a ser provocador de distancia y de barreras, y que, sin duda, en un plazo de tiempo no demasiado largo está condenado y conduce a la incomunicación. Pero creo que por muy sola que pueda sentirse una persona siempre hay una brecha, un esqueje o resquicio por el que llegar a los demás. Ello nos dice que, aunque nos sintamos los más “desgraciados” no es del todo cierto porque, aunque la esperanza sea pequeña todo tenemos algo de afecto, de amor, pasión… lo cual lleva sin querer o queriendo a la relación, al menos a buscar.

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El momento presente

20.08.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Amar“Vivir el momento presente colmándolo de amor”… “Aprovecho las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria” (Libro Cinco panes y dos peces). Este es el testimonio de fe desde el sufrimiento en la cárcel del Cardenal F.X. Nguyen van Thuan. Sin duda, un testimonio de vivir en la presencia de Dios, más aún en las dificultades pero con la fortaleza de la esperanza.

Me pregunto: ¿Cómo saber vivir el momento presente colmándolo de amor? No hay que esperar a grandes acontecimientos sino que es en la sencillez de la vida de cada día donde se nos pide vivirlo y ahí está el reto, saber vivirlo haciéndolo realidad. Es ahora, este momento en el que respiro, que tengo vida, es ese con el que contamos, el que Dios nos da gratuitamente, el que anhelamos tener también mañana y tan solo el que hoy podemos aprovechar.

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Aprender a bailar

13.08.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

BaileNuestra vida está llena de infinidad de cosas, y… ¡sólo falta apuntarse a clases de baile!, pero lo cierto es que no tengo la menor intención de recomendar este tipo de clases, aunque sí que os puedo decir que me gustan, aún sin saber. A lo que me refería es que en la vida nos toca bailar muchos bailes, pero no de salón, sino los que la propia vida nos presenta. A veces hemos de hacer tripas corazón y bailar para afrontar una situación, otras veces bailamos con alegría y cierta tranquilidad, otras veces, el baile nos puede sorprender… y es que, aunque no sepamos bailar, bailamos… y a veces lo hacemos muy bien.

Por supuesto, en la medida que nos dejamos acompañar ese baile, será mucho más fácil realizarlo, pero si sólo confiamos en nuestras propias fuerzas, estamos perdidos, porque daremos más pisotones que de si un pasodoble se tratara. Seamos conscientes de que confiar en los otros nos hace más fuertes, nos hace más humildes y, por tanto, hace que seamos más conscientes de la realidad que tenemos delante. Cegarnos y no abrirnos a los demás es camino errático, porque no se llega muy lejos. Y si damos un paso más, si decidimos bailar no sólo con los otros sino con Dios, tendremos la fuerza suficiente para descubrirnos a nosotros mismos y no dar el paso equivocado.

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El monte de la felicidad

03.08.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

BienaventuranzasEl monte Sinaí era un monte que provocaba respeto y temor a los israelitas: Fuego, rayos, truenos. Todo un espectáculo impresionante (Cfr. Ex 19,16). Dios da en él las tablas de la ley a Moisés. Es un código que les ayudará a caminar por el buen camino.

Jesús, el nuevo Moisés, proclama en otro monte las Bienaventuranzas, conjunto de ideales centrados en el amor y la humildad. Son características de un u otro personaje justo. Solamente Jesús encierra en sí mismo todas ellas. Jesús las ha vivido todas en plenitud. La felicidad que proclama Jesús no promete únicamente una recompensa futura de los que viven pobremente, es decir sin vivir apegados a las riquezas, los pacíficos que intentan serenar el ambiente, que no guardan rencor ni odio; los que lloran al comprobar tantas desgracias; los limpios de corazón que en ellos no hay doblez ni engaño, su sí es sí y su no es no; los que trabajan por la paz que no es sólo ausencia de guerra, los perseguidos por causa de la justicia, muchos en nuestro mundo no son justos y no quieren que ésta se establezca porque va contra sus intereses.

El meollo de este texto (Ma 5, 3-12) es parecerse a Jesucristo y practicarlo nos dará la autentica felicidad. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Martes, 25 de septiembre

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