Mi vocación

Una mirada profunda

06.12.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ayudarEra la hora del comedor y con los pequeños el tiempo se hace más intenso, requieren de más atención y hay días en los que se va deprisa. En un momento dado, captó mi atención un niño con su cabeza agachada y un rostro serio, muy serio para lo que acostumbro a verle. Me acerqué y le dije: ¿Qué te pasa?... silencio...¿estás enfadado? SÍ... ¿por qué?... le habían regañado porque estaba ayudando a dar de comer a una niña y eso en su corta edad, le llevó a enfadarse.

A veces no podemos dejar pasar cosas que nos parece que no tienen importancia pero de las que se puede sacar una buena lectura. La persona que le llamó la atención, no se percató del hecho en sí, sino de que él no comía. En ese caso, aunque parezca simple o algo sin importancia, es cierto que “lo esencial fue invisible a los ojos”, “lo esencial se nos escapó de nuestra mirada”, a veces, pequeños gestos nos hablan y nos enseñan mucho. Cogí al niño y lo miré, sus ojos estaban casi en lágrimas y no era una tontería, era su realidad en ese momento. Hubo que consolarlo.

Esa mirada me llegó al alma, me conmovió, ¡cuánta ternura, cuánta transparencia y limpieza de corazón! Ojalá a lo largo de su vida sean muchos los gestos de ayuda hacia el otro, de salir de uno mismo y atender a una necesidad mayor que la de nuestro propio yo. El tiempo se paró en aquella pequeña acción, que tocó el corazón de quien estaba haciendo el bien. Hubo un diálogo para intentar hacerle ver que sí que había hecho bien y esa sonrisa tragándose las lágrimas habla de la ternura, del amor que ve más allá.

Señor, ayúdanos a ver tu rostro en tantos pequeños gestos de cada día donde te haces presente, y en cada esquina, como encontramos en esta oración: “Tu rostro en cada esquina”.

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El misterio de la debilidad

04.12.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

DébilMe llama mucho la atención cuando San Pablo nos dice “porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. Son palabras preciosas, porque así es la realidad, aunque a su vez no dejan de parecer un tanto confusas. Estamos acostumbrados a decir simplemente que “soy sensible” o “no puedo con eso”, pero la verdad es que somos capaces de mucho más y se aprecia cuando nos toca vivir una situación determinada.

San Pablo siempre habla desde la fuerza, la entrega, el no rendirse… lo hace con mucha energía; y con esas palabras lo demuestra, porque nos está diciendo que aun cuando nos sintamos débiles podemos seguir dando una respuesta firme y desde la fortaleza.

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Un nuevo día

27.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Salmo 139Encontré una oración que me hace pensar en la importancia de saber saborear el día que se nos regala, el que tenemos entre nuestras manos y pisan nuestros pies, hoy. Miremos verdaderamente con quién camino, quién late en mi corazón dando sentido a todo lo que vivo. En muchas ocasiones tenemos la sensación de que los días pasan rápido, el calendario va dejando atrás los meses, con tanto vivido, con sus alegrías, sus lágrimas, todo aquello que nos depara el ir viviendo. “Caminaré hoy en tu presencia, y sentiré que en cada paso estás; dando sentido a cuanto me rodea, para que en todo, sienta que Tú estás”. Que en este nuevo día lo podamos vivir intentando ser un poco más conscientes o dejarle entrar en nuestra vida, al Dios que sigue nuestras huellas porque camina junto a nosotros.

Ayúdanos Señor a no dejarnos atrapar por la rutina y aunque cueste, saber palpar todo aquello que cada día puedo vivir desde una mirada de fe. Cada día se nos presentan muchas situaciones donde podemos sacar mucho de bueno y si el día se presentó gris, ahí también podemos reconocer que precisamente no caminamos solos porque Alguien nos conoce, nos ayuda a vivir también lo menos bueno y nos ama. Busquemos al Señor y le encontraremos. Dejemos llenar el pozo de nuestro corazón de su Amor.

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La venida del Hijo del Hombre, pastor, rey y juez del universo

24.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Cristo ReyNos encontramos en el último domingo del año litúrgico, solemnidad de Jesucristo Rey del universo. Esta realeza no tiene mucho que ver con la noción de la realeza de un monarca de nuestra época. Jesús ya advirtió a Pilatos que su reino no es de este mundo, pero con todo afirmó que él era rey y que para esto había venido a este mundo, para esto había nacido, para decir que es la verdad (Cfr. Jn 18,37-38).

Esta celebración nos recuerda que Jesús vendrá como juez de todos. Para unos, para ofrecerles la recompensa que Dios Padre tiene preparada desde la eternidad y para otros, la condena eterna (Cfr. Ma 25, 31-46). Quizás algunos que no se tienen por buenos cristianos al fin de sus días se encontrarán sorprendidos al oír las palabras del juez: “Venid a mí los benditos de mi Padre porque tuve hambre y me disteis de comer”. Y otros, al contrario “Id malditos de mi Padre porque tuve hambre y no me disteis de comer”. La práctica de las obras de misericordia es esencial para la vida cristiana.

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El camino de la reconciliación

22.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ReconciliaciónCuando nos han ofendido seriamente, uno tiende a no querer encontrarse con el que nos ha ofendido o nos hemos enfrentado. Si alcanzo a pasar por su lado hago como si no le viera, no quiero saludarle. Se ha roto algo en mi interior. Pero me queda un resquemor. Si soy creyente no puedo aprobar esta actitud. Si me he enfrentado con el otro por miras diversas hasta llegar a ofender el otro por sus ideas distintas a las mías tengo que buscar el camino para volver a iniciar un diálogo que nos conduzca a la reconciliación.

Lo primero, se requiere una buena dosis de humildad para volver a empezar y mucha paciencia para escuchar las posiciones del otro. Generalmente en la reconciliación hay un intermediario que hace de árbitro y busca los puntos que pueden acercar las posiciones conflictivas para hacerlos próximos y que no tengan reparo a estar uno junto al otro. Sin el interés de las dos partes no es posible la reconciliación.

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Alabar al Señor

17.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Tobias y SaraEn el libro de Tobías tenemos un buen ejemplo de un fiel orante. La oración sincera tiene un gran poder y jamás es desoída por Dios Padre. Tobías, este israelita deportado a Nínive, que jamás dejó de practicar las buenas obras, y que por practicarlas perdió la vista, más tarde es recompensado. Su oración en los momentos difíciles era la siguiente: “Tú eres justo Señor, todo lo que haces es justo. Tú procedes siempre con amor y fidelidad. Tú eres el juez del mundo. Ahora, Señor, acuérdate de mí, vuelve tus ojos hacia mí. No me castigues por mis pecados, por las faltas que yo y mis antepasados hayamos cometido sin saberlo. Hemos pecado contra ti. Hemos desobedecido tus mandatos. Por eso tú nos has entregado al saqueo, al destierro y a la muerte… Reconozco que todas tus decisiones son justas al castigarme por mis pecados. No hemos cumplido tus órdenes, no hemos sido leales contigo… Déjame ir al lugar del eterno descanso. Prefiero morir a pasar tantas angustias en mi vida y tener que escuchar tantos insultos” (Tb 3-6).

Su hijo, que como su padre, es un sincero creyente, cumple el mandato de su padre de ir a Media a buscar una plata que le había quedado allí y que en los tiempos de escasez en que vivían les venía de perlas. Tobías se pone en camino acompañado por un ángel que va de incógnito. A orillas del rio Tigris, el hijo de Tobías que llevaba el mismo nombre de su padre, un pez quiere atacarle. El acompañante misterioso le dice de coger el pez y sacarle el hígado, el corazón y la hiel que pueden serle de gran utilidad.

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Moisés, el fugitivo

15.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

MoisésMoisés, este hebreo, egipcio de adopción, huye de su familia adoptiva y de sus hermanos de raza.

Su fuerte temperamento le llevó a asesinar a un egipcio que maltrataba a un hebreo. Huye al desierto por temor a ser descubierto por el Faraón y éste le condenara por traidor. ¿Cuántas veces el temor nos hace huir? ¿Y cómo encontrar la paz en una tal situación? La soledad del desierto puede ser un remedio. Desierto, es decir encontrarse con uno mismo para encontrar la paz perdida.

Allí Moisés encontró a unas jóvenes que iban a dar de beber a las ovejas de su padre Reuel, sacerdote de Madián, pero unos pastores vinieron y las querían echar de allí. Entonces Moisés las defendió. Al llegar a su casa su padre les preguntó cómo es que habían regresado tan pronto. Ellas le dijeron que un egipcio les había defendido de los pastores y dio de beber a las ovejas. El padre de las muchachas dijo que fueran a buscar a este hombre y lo invitaran a ir a su casa. De tal manera que Moisés fue acogido siendo extranjero y vivió a las ordenes de su suegro ya que se casó con una de sus hijas.

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“Estad en vela”

13.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

doncellas-neciasEsta semana pensaba en la fuerza que tiene el Evangelio de este domingo, el de las doncellas que tomaron sus lámparas mientras esperaban la llegada del novio. Y digo que tiene fuerza porque es una llamada directa y personal a cada uno de nosotros.

La presentación de este Evangelio puede resultar a veces confuso porque se espera una actitud por parte de las doncellas un tanto más fraterna, de compartir… pero analizando la situación se percibe que de la misma manera que la llamada de Dios es personal, la respuesta también lo es. Nuestra respuesta a Dios ha de ser personal, es intransferible, por ello compartir aceite no es posible ya que la esencia de la persona no puede perderse ni desvirtuarse, somos lo que somos y estamos preparados para la llegada del novio o no lo estamos. Toda esta escena nos la presentan como una celebración de bodas, de las fiestas más importantes de la sociedad de aquella época, pero fiesta que quiere representar al Reino de Dios.

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Catalunya: rabia visceral o paz, oración y diálogo

10.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

DiálogoSer capaz de escribir algo desde la perspectiva eclesial de lo que vivimos en Catalunya es realmente un reto y hay que ser muy honrado y lúcido para no caer en hablar de sentimientos. Los sentimientos son importantes, reales, nos configuran como personas y humanizan, pero llevar un problema político al ámbito sentimental es peligroso y a veces, hasta manipulador, y desgraciadamente se ha hecho y se está haciendo desde distintos y variados estamentos.

La situación política y ahora judicial sobre Catalunya ha dinamitado puentes y roto lazos, me cuesta pensar que las cosas sean tan sencillas como para dar fácilmente la razón a unos sobre otros, sobre todo desde la fe en Jesús. Son varias las reflexiones que nos podemos hacer.

- Cada creyente y especialmente sacerdotes y religiosos somos hijos de una tierra y de un pensar, y nadie puede arrebatarnos la capacidad de expresión, pero a veces las opiniones personales, muy respetables, deben quedar por debajo del anhelo de sembrar paz y serenidad. Ojalá todos aquellos que tienen un cargo eclesial, forman parte de una comunidad o son destacados líderes en las redes sociales hagan primar la premisa de la paz, la oración y el diálogo antes que reivindicar sus ideales políticos o de hacer afirmaciones categóricas, que engrandecen a unos y empequeñecen a otros, que incitan a todos y envalentonan a unos y ridiculizan a otros. No es cuestión sólo de callar, sino de hacerse entender, presentar puntos de vista, compartir aquello que creemos que no está bien y plantear caminos de encuentro y por encima de todo, rezar y pedir oraciones.

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Tobías, el deportado

08.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Tobías, un israelita según el corazón de Dios, fue deportado a Nínive. En tierra extranjera guardó las costumbres de sus padres, no se contaminó con comidas prohibidas por la ley como hacían muchos de los judíos deportados como él. Como era un hombre tan honrado se hizo bien ver del rey Salmanasar que le hizo encargado de las compras reales. Él, buen israelita, siempre pensó que Dios premiaba su fidelidad a la ley para recibir este encargo importante (Cfr. Tobías 3-4).

Consideraba Asiria como su nueva patria. Una cosa era respetar las leyes del país que le tocaba vivir y otra guardar sus creencias con fidelidad. Muerto Salmanasar los caminos para ir a Media se hicieron muy inseguros y ya no pudo ir más a este país. Tobías enterraba a escondidas a los israelitas asesinados.

Un día que habían preparado una buena comida, Tobías mandó a su hijo que saliera a buscar algún judío pobre para que comiera con ellos, éste regresó diciendo: “Hay un israelita muerto y está tirado en la plaza”. Tobías sin probar bocado se levantó de la mesa y llevó hasta su casa el cadáver. Por la noche hizo una zanja y lo enterró. Los vecinos comentaban que no escarmentaba y que su vida ya había corrido peligro en otras ocasiones. El peligro no puede detenernos a hacer aquello que creemos justo a los ojos de Dios, pero una cosa es tenerlo claro y otra ponerlo por obra. Obras son amores y no buenas razones.

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¿Qué casa quiere el Señor que construyamos?

01.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Ladrillos“Francisco repara mi iglesia”, es lo que le pareció oír a San Francisco ante el crucifijo de la iglesia medio arruinada de San Damián, cerca de Asís. Él se puso manos a la obra a rehacer el techo de la pequeña iglesia. Más tarde comprendió que el Señor le pedía no reparar una iglesia de ladrillos, sino trabajar para reparar la gran Iglesia que es el pueblo de Dios.

Esta gran casa que es la Iglesia necesita muchos obreros que trabajen en la obra de la evangelización. Necesita de mis manos, de todas mis fuerzas para que la Buena Noticia llegue a todos los rincones de la tierra; es lo que nos dice el evangelio: “La mies es mucha y los obreros pocos”. También el rey David quería construir una casa para el Señor, puesto que el arca de la alianza estaba en una tienda y él vivía en un palacio. Pero el Señor por medio del profeta Natan le dijo que él era quien le construiría una casa durante el reinado de su hijo.

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Sin mí no podéis nada

27.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ManosUna buena lección de humildad es la que nos da Jesús en el capítulo 15 del evangelio de San Juan: “Sin mí no podéis hacer nada”. Así que no nos podemos hinchar de orgullo cuando nuestras empresas tienen éxito. El éxito se lo debemos a nuestro Padre del cielo. Claro que esto no quiere decir que no me tengo que preocupar de que las cosas que llevo entre manos salgan lo mejor posible, claro que sí, pero cundo haya hecho todo lo posible me tengo que repetir aquella frase que también recoge el evangelio: “Somos servidores inútiles” (Lu 17,10).

Es muy posible que cuando las cosas me salen bien me ponga los galones y me olvide de dar gracias a Dios por el éxito de mi empresa. “El Señor es bueno, su misericordia no tiene fin”, reza el salmo 135. Lo que tenemos que tener presente es que el Señor necesita de nuestras manos para realizar su obra. “El Señor, es mi fuerza y salvación” es un canto de confianza de Espinosa. Vale la pena de cantarlo en nuestras idas y venidas. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Sábado, 16 de diciembre

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