Mi vocación

Catalunya: rabia visceral o paz, oración y diálogo

10.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

DiálogoSer capaz de escribir algo desde la perspectiva eclesial de lo que vivimos en Catalunya es realmente un reto y hay que ser muy honrado y lúcido para no caer en hablar de sentimientos. Los sentimientos son importantes, reales, nos configuran como personas y humanizan, pero llevar un problema político al ámbito sentimental es peligroso y a veces, hasta manipulador, y desgraciadamente se ha hecho y se está haciendo desde distintos y variados estamentos.

La situación política y ahora judicial sobre Catalunya ha dinamitado puentes y roto lazos, me cuesta pensar que las cosas sean tan sencillas como para dar fácilmente la razón a unos sobre otros, sobre todo desde la fe en Jesús. Son varias las reflexiones que nos podemos hacer.

- Cada creyente y especialmente sacerdotes y religiosos somos hijos de una tierra y de un pensar, y nadie puede arrebatarnos la capacidad de expresión, pero a veces las opiniones personales, muy respetables, deben quedar por debajo del anhelo de sembrar paz y serenidad. Ojalá todos aquellos que tienen un cargo eclesial, forman parte de una comunidad o son destacados líderes en las redes sociales hagan primar la premisa de la paz, la oración y el diálogo antes que reivindicar sus ideales políticos o de hacer afirmaciones categóricas, que engrandecen a unos y empequeñecen a otros, que incitan a todos y envalentonan a unos y ridiculizan a otros. No es cuestión sólo de callar, sino de hacerse entender, presentar puntos de vista, compartir aquello que creemos que no está bien y plantear caminos de encuentro y por encima de todo, rezar y pedir oraciones.

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Tobías, el deportado

08.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Tobías, un israelita según el corazón de Dios, fue deportado a Nínive. En tierra extranjera guardó las costumbres de sus padres, no se contaminó con comidas prohibidas por la ley como hacían muchos de los judíos deportados como él. Como era un hombre tan honrado se hizo bien ver del rey Salmanasar que le hizo encargado de las compras reales. Él, buen israelita, siempre pensó que Dios premiaba su fidelidad a la ley para recibir este encargo importante (Cfr. Tobías 3-4).

Consideraba Asiria como su nueva patria. Una cosa era respetar las leyes del país que le tocaba vivir y otra guardar sus creencias con fidelidad. Muerto Salmanasar los caminos para ir a Media se hicieron muy inseguros y ya no pudo ir más a este país. Tobías enterraba a escondidas a los israelitas asesinados.

Un día que habían preparado una buena comida, Tobías mandó a su hijo que saliera a buscar algún judío pobre para que comiera con ellos, éste regresó diciendo: “Hay un israelita muerto y está tirado en la plaza”. Tobías sin probar bocado se levantó de la mesa y llevó hasta su casa el cadáver. Por la noche hizo una zanja y lo enterró. Los vecinos comentaban que no escarmentaba y que su vida ya había corrido peligro en otras ocasiones. El peligro no puede detenernos a hacer aquello que creemos justo a los ojos de Dios, pero una cosa es tenerlo claro y otra ponerlo por obra. Obras son amores y no buenas razones.

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En mi debilidad...

06.11.17 | 08:00. Archivado en Adviento

PilasHay momentos en que nuestro cuerpo se siente débil, es fácil si pensamos desde la fragilidad física, quizás un dolor de cabeza, un resfriado, etc..., rápidamente podemos detectar el porqué de esa debilidad o fragilidad. También intentaremos encontrar la medicación adecuada para solventar dicha situación y aliviarse lo antes posible, o bien, seguir el proceso que nos lleve a volver a estar bien, en forma, como muchas veces decimos.

Hoy pienso en la propia debilidad interior, cuando siendo difícil expresarlo, dentro de ti palpas que faltan energías, “no estoy en forma por dentro”, a veces, no entiendes ni por qué y otras, la propia realidad de experiencias vividas te hacen constatar que sí, es cierto, se siente esa debilidad que te dificulta para respirar desde Dios y es precisamente desde ahí también, que el camino para recuperar las fuerzas del alma, está en aceptar y presentarle aquello que se es hoy y ahora. Aquí estoy Señor, y mirándote, el deseo es profundo y sincero de que ahora: “En mi debilidad, hazme fuerte Señor”.

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Rafael, el que sana

03.11.17 | 08:00. Archivado en Oración

San RafaelHay circunstancias ante las cuales no encuentro palabras justas para consolar ante el sufrimiento de una persona que le han anunciado una enfermedad incurable, que tiene la muerte encima como una espada de Damocles. ¿Qué decirle cuando uno se encuentra en plena forma?

La única solución es estar a su lado en silencio, orar interiormente para que este enfermo encuentre la paz interior que ha perdido. Se encuentra como Job que llega a maldecir el día que vio la luz: “¡Maldita sea la noche en que fui concebido! ¡Ojalá aquel día se hubiera convertido en noche, y Dios lo hubiera pasado por alto y no hubiera amanecido!” (Jb 3,3-5).

Rogar al Señor, al arcángel San Rafael, cuya traducción del hebreo es medicina de Dios, que alivie el dolor moral y físico de este enfermo postrado en una rebelión interior que le impide volverse hacia Dios para que encuentre un rayo de luz y de paz para continuar su vía dolorosa en la serenidad y la confianza. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


¿Qué casa quiere el Señor que construyamos?

01.11.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Ladrillos“Francisco repara mi iglesia”, es lo que le pareció oír a San Francisco ante el crucifijo de la iglesia medio arruinada de San Damián, cerca de Asís. Él se puso manos a la obra a rehacer el techo de la pequeña iglesia. Más tarde comprendió que el Señor le pedía no reparar una iglesia de ladrillos, sino trabajar para reparar la gran Iglesia que es el pueblo de Dios.

Esta gran casa que es la Iglesia necesita muchos obreros que trabajen en la obra de la evangelización. Necesita de mis manos, de todas mis fuerzas para que la Buena Noticia llegue a todos los rincones de la tierra; es lo que nos dice el evangelio: “La mies es mucha y los obreros pocos”. También el rey David quería construir una casa para el Señor, puesto que el arca de la alianza estaba en una tienda y él vivía en un palacio. Pero el Señor por medio del profeta Natan le dijo que él era quien le construiría una casa durante el reinado de su hijo.

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Las murallas de Jericó

30.10.17 | 08:00. Archivado en Fe

MurallasJericó, ciudad bien defendida con sus murallas, parecía infranqueable por los israelitas conducidos por Josué. ¿Cómo podían acceder a ella tan bien defendida? ¿No es esto lo que nos ocurre ante las dificultades que se nos presentan?

Josué propone al pueblo de Israel algo que está a su alcance: Dar cada día una vuelta alrededor de la ciudad durante seis días y al séptimo dar siete vueltas. Así que cada día daban una vuelta siete sacerdotes con el arca, luego volvían al campamento. Al séptimo día dieron siete vueltas y al toque especial todos gritaron con todas sus fuerzas y la muralla se vino abajo. (Jos 6,11-27).

Así que Josué nos invita en el día a día a levantarnos de madrugada y caminar con el Señor con la esperanza puesta en Él. De Él nos vendrá la luz para descubrir lo que hay que hacer, Él nos dará la fuerza para no dimitir ante las dificultades, el coraje para continuar la lucha ante los contratiempos. Y luego cuando haya pasado la tempestad nos daremos cuenta que es Él quien ha hecho caer la muralla que nos parecía infranqueable, lo único que nosotros hechos hecho ha sido confiar, estar convencidos de que nuestra vida está entre sus manos. Texto: María Nuria Gaza.


Sin mí no podéis nada

27.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ManosUna buena lección de humildad es la que nos da Jesús en el capítulo 15 del evangelio de San Juan: “Sin mí no podéis hacer nada”. Así que no nos podemos hinchar de orgullo cuando nuestras empresas tienen éxito. El éxito se lo debemos a nuestro Padre del cielo. Claro que esto no quiere decir que no me tengo que preocupar de que las cosas que llevo entre manos salgan lo mejor posible, claro que sí, pero cundo haya hecho todo lo posible me tengo que repetir aquella frase que también recoge el evangelio: “Somos servidores inútiles” (Lu 17,10).

Es muy posible que cuando las cosas me salen bien me ponga los galones y me olvide de dar gracias a Dios por el éxito de mi empresa. “El Señor es bueno, su misericordia no tiene fin”, reza el salmo 135. Lo que tenemos que tener presente es que el Señor necesita de nuestras manos para realizar su obra. “El Señor, es mi fuerza y salvación” es un canto de confianza de Espinosa. Vale la pena de cantarlo en nuestras idas y venidas. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Profetas de calamidades

25.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ProfetasEn general los profetas no han sido nunca bien recibidos porque anuncian malos augurios en múltiples ocasiones. A la sociedad le gusta oír que todo marcha bien, que no hay que preocuparse. Por ello estos hombres son perseguidos, maltratados y como Jesús, aniquilados. ¿Tendría el coraje de denunciar como los profetas, de decir la verdad ante la injusticia?

Una parte del mundo bien instalado en los principios de la prosperidad económica, de una vida privada bien protegida, no les conviene oír ciertas verdades porque los desinstala. Es muy difícil de hacerse voz de los sin voz, de los pequeños, los débiles, de los pobres que huelen mal, de los no nacidos, comenta frère Olivier, del convento de Jerusalén.

Sin embargo es necesaria esta palabra profética que denuncie. No puedo quedar callado cuando a mi lado se cometen atropellos a los más desprotegidos. No podemos temer a estos que atropellan, el Señor está al lado de los que trabajan por la justicia: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” y esta bienaventuranza se completa con la siguiente: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5,6-7) Sí el Señor está con los hambrientos de justicia y con los misericordiosos, ¿qué podemos temer? Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Kurdistán

23.10.17 | 08:00. Archivado en Adviento

KurdosKurdistán este país tan debatido y dividido en 4 partes en 1923, no está de suerte. El gobierno de Bagdad les ha negado la autonomía. ¿Es justo? En mis largas estancias en Iraq, años a, conversando con iraquís del sur, discutía con ellos cuando recriminaban que los kurdos eran unos terroristas. Yo les ponía la cuestión: ¿Es que te gustaría que tu país fuera dividido porque a unos señores les pareció bien? Esto es les que ocurrió en 1923, pero parece que los iraquíes tienen poco memoria histórica El único medio que tienen de hacerse notar los kurdos es con el terrorismo. No quiero decir que sea algo elogiable, ni mucho menos, el terrorismo es una lacra, a combatir pero es que los países de los cuales forman parte este pueblo los tienen asfixiados, sumidos en una pobreza extrema. Siendo de orientación musulmana traicionar al que tienes delante es una virtud porque demuestra que tú eres más listo que él.

En 1992 durante el gobierno de Saddam hubo un levantamiento al que el “rais” respondió con una masacre de armas químicas que dejó la población muy diezmada. Pero como es un pueblo tan aguerrido persistieron en su deseo de ser un pueblo libre y lograron una cierta autonomía después de la guerra del golfo.

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Buenos y malos pastores

20.10.17 | 08:15. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Yo soy el Buen PastorEl salmo 22, El Señor es mi pastor, es un canto bíblico de una confianza inquebrantable en la bondad de este Señor que camina a nuestro lado.
Hay varios textos en la Biblia que nos hablan de pastores, uno de ellos va dirigido a los malos pastores. El profeta Ezequiel habla de ellos con dureza: “¡Ay de los pastores de Israel, que se cuidan a sí mismos! Lo que deben cuidar los pastores es el rebaño” (Ez 34,1-2). El profeta continua, éstos no buscan la oveja descarriada ni cuidan las enfermas, ni vendan las que tienen una pata rota. Se alimentan de su leche, y las tratan con dureza y crueldad. De este modo las ovejas se dispersaron y mis ovejas se quedaron sin pastor.

Jesús por el contrario se presenta como el buen pastor: “Yo soy el buen pastor. Como mi Padre me conoce…así conozco mis ovejas y ellas me conocen a mí. Y abra un solo rebaño y un solo pastor” (Crf Jn 10, 15 ss). Diferencia abismal entre la profecía de Ezequiel y el texto del evangelio de San Juan.

Y no pensemos que las palabras de la Sagrada Escritura van sólo dirigidas a los que generalmente entendemos por pastores. Todos en nuestra vida estamos requeridos a ser buenos pastores de los que viven a nuestro lado, con los que tenemos alguna relación, vecinos, compañeros de trabajo, etc. No podemos hacer como Caín que se escuda diciendo que él no es el guardián de su hermano.

Caminemos juntos como el buen pastor, sepamos ser luz en los momentos de oscuridad de los otros, un apoyo, un consuelo. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Hemos creído en él…

18.10.17 | 17:49. Archivado en Vocación

Camino“Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1Jn 4,16). Son muchas las gracias que vamos recibiendo a lo largo de nuestras vidas pero también hay momentos fuertes, especiales, que te marcan y son fuerza para seguir agrandando tu SÍ al Señor, que un día salió a nuestro encuentro y ahí conocimos su Amor que nos envolvió y nos guía en la respuesta de fidelidad.

Hago memoria de lo que sé que me ayudó y lo hago presente para continuar la ruta, sobre todo ante los momentos en los que cuesta más. Sólo nos puede salvar aquello que está en lo más íntimo de nuestro corazón, donde percibimos lo que realmente vale la pena y el porqué del hoy y de la esperanza del mañana. Sigo encontrando la misma respuesta y deseando que perdure. Sí, creí en el Señor, le conocí y sigue estando no sólo en lo más preciado de mi existencia sino también en la luz que sigue guiando el hoy no exento de espinas. Hago una mirada hacia atrás para tomar impulso, porque sigue valiendo la pena el camino de fidelidad al Señor. A veces, nos damos el gusto de algún regalo, también es importante darse el gusto de mirar en la propia vida las etapas, los regalos, que el Señor ha ido poniendo en nuestro recorrido, que fueron gozo en nuestra vida y es ayuda para el hoy. A mí me ayuda el recordar para seguir mirándole y decirle: ¡Sí, sigamos caminando! Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.


El Señor construye su casa

16.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

casaTodo ser humano desea construir o tener una casa donde pueda vivir con su familia dignamente. Es un deseo, no por todos alcanzado, porque muchas familias no disponen de un hogar donde alojarse dignamente. La Declaración del Derecho Internacional de 1948, en su artículo 25, declara: El derecho de toda persona a una vivienda digna. Juan XXIII en su encíclica Pacem in Terris, en abril de 1963, también recoge este derecho.

El Señor, también prometió a Salomón, que le iba a construir una casa, pero ésta no era lo que entendemos por casa sino una dinastía que permanecería siempre y cuando sus herederos fueran fieles a la ley de Dios.

En el caso que nos ocupa debemos preguntarnos si las naciones son fieles a tener en cuenta el artículo 25 de la Declaración de los Derechos Humanos. Este derecho, como tantos otros, es pisoteado con frecuencia por los gobernantes que procuran mucho más por sus intereses que por los derechos de la humanidad. Esto sin embargo no nos puede dejarnos de brazos cruzados diciendo que nosotros, gente de a pie, no podemos hacer nada, porque por poco que sea siempre podemos aportar nuestro granito de arena y pedir al Señor que prometió una “casa” para Salomón y su descendencia que cuide de tantos que se encuentran sin techo en la casa común que es nuestro mundo. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


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