Mi vocación

El regalo de una sonrisa

24.04.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

RosaSon muchas las veces en las que hemos escuchado o bien decimos que la vida está hecha de pequeñas cosas, sencillas, que son las que de verdad llegan al corazón y se van viviendo en el día a día. Con motivo de la festividad de Sant Jordi (San Jorge) en Cataluña, donde es tradición regalar rosas y libros, tuve la alegría de recibir una rosa de un niño de cuatro años del colegio en el que estoy. Siempre da alegría recibir un regalo pero para mí, no fue la rosa en sí, que era lo visible, la belleza palpable, sino que lo fue el regalo de la sonrisa y el abrazo del niño ¡cuánta ternura! Llegó al cole acompañado de su hermano y sus padres, una bonita familia que aprecio y llevo en la oración. En un primer momento fue una sorpresa junto a la alegría, el agradecimiento, etc.….pero es después donde rebobinas la imagen de lo vivido y también es donde hay que saber reposar y acoger lo bueno que nos va sucediendo, que nos va deparando el día y es ahí donde se convierte en acción de gracias ante el Señor.

Leer los acontecimientos de la vida a la luz de la Resurrección nos lleva a descubrir y reconocer que el verdadero sentido de nuestra vida es el Amor. También son muchas las veces en que se nos escapan o nos cuesta reconocer los regalos cotidianos en nuestra propia existencia. ¡Señor, ayúdanos a abrir los ojos, a acoger en el corazón tanto como nos das, nos muestras en nuestro caminar! "Hay que vivir con alegría las pequeñas cosas de la vida cotidiana…No te prives de pasar un buen día" (Papa Francisco) Texto: Hna. Ana Pérez.


Buena noticia de Haití

21.04.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

La solidaridad va echando raíces en Haití. El Centro Pediátrico Marie Poussepin en Puerto Príncipe obtiene los primeros buenos resultados. Es un resurgir, pequeños pasos ante los grandes desafíos del país, una simiente de esperanza para el mismo.

Las Hermanas junto a un grupo de voluntarios que trabajan en el Centro Pediátrico han conseguido que 12 niños atendidos hayan conseguido el peso y talla requeridos. De esto modo podrán aceptar otros niños. Como la escasez es grande, existe el problema que una vez en sus casas, estos pequeños vuelvan a recaer. Por ello el grupo que trabaja en el Centro ha ideado el programa: “Apadrina”. Este consiste en entregar a cada niño un suplemento alimentario costeado por padrinos de diversos países. De este modo ningún niño ha tendrá que reingresar en el Centro.

La alegría de los pequeños, sus juegos, la sonrisa de las madres al ver que sus pequeños se recuperan es un inmenso gozo para todos y una esperanza para el futuro de este país tan castigado. Todos estos niños ingresarán en la escuela materna que tienen las Hermanas Dominicas de la Presentación. La educación es primordial para el progreso y desarrollo integral de la niñez y juventud. Con buenas bases Haití podrá progresar.

Las Hermanas dicen: “La Providencia nos ha conducido aquí para hacer posible que la solidaridad eche raíces y se crean unas condiciones más justas para todos. Esa es la base de nuestro credo misionero”. El amor a Dios y a los demás no se pueden separar. Texto: Hna. Maria Nuria Gaza.

Programa de Nutrición en Haití


No he de morir, viviré

19.04.17 | 08:00. Archivado en Pascua

ResurecciónEl salmo 117 es un salmo eminentemente pascual. Jesús hecho obediente hasta la muerte y muerte de cruz, ha sido exaltado por el Padre que no ha permitido que su Hijo conozca la corrupción.

Este canto se inicia con una acción de gracias: “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”. Sí, la misericordia del Señor ha sido extraordinaria, inaudita, no ha permitido que su Hijo Jesús conociera la corrupción. Esta acción de gracias se va repitiendo en los versículos del uno al cuatro.

“En el peligro grité al Señor, y me escuchó poniéndome a salvo” (v 5). Pero el Señor lo escuchó sin ahorrarle el sufrimiento y la muerte en cruz.

“El Señor está conmigo; no temo; ¿qué podrá hacerme el hombre?” (v 6). El hombre sí pudo hacer mucho contra Jesús pero con todo no pudo vencerlo.

“Todos los pueblos me rodeaban, me rodeaban como avispas, ardiendo como fuego en las zarzas”. En realidad es lo que hizo el pueblo que unos días antes de su muerte lo aclamaban: Bendito el que viene en nombre del Señor y al cabo de poco gritan: ¡Crucifícalo! ¡Como somos de incoherentes lo hombres!

“No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor” (v 17). Jesús vence la muerte con su resurrección.

Así pues podemos cantar con todo el pueblo fiel: “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia” (v 29). Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Regocijaos

17.04.17 | 08:00. Archivado en Pascua

ResucitóExplica Fray Adrián Candiard, o.p., que se preguntó durante mucho tiempo por qué las primeras palabras de Cristo resucitado eran tan banales: “Os saludo” (Cf Mt 28, 1-10), como si el acontecimiento de la resurrección fuera un acontecimiento corriente, vulgar, sin ninguna transcendencia. Pero el día que tuvo la suerte de leer el evangelio en griego, lengua en la cual fue escrito el evangelio de Mateo, cambió de opinión. En griego cuando se saludan no dicen como en francés o en castellano: “Buenos días”, ni "os saludo" sino “regocijaos” y es justamente lo que el texto original del evangelio dicen los ángeles a las mujeres que van a llorar junto la tumba de Jesús.

Este regocijaos griego puede ser una expresión sencilla dicha sin pensar pero que va mucho más allá del puro saludo que exige la educación. Regocijaos es lo que Jesús nos quiere decir a cada uno la mañana de la Pascua, porque está vivo el que estaba muerto. Alegraos los que no hemos vivido en tiempos de Jesús pero que le conocemos por la fe y se encuentra a la puerta de nuestro corazón. Jesús no nos va a ahorrar los sufrimientos adheridos a toda vida mortal, pero en el dolor no estamos solos, Él está junto a nosotros y nos sostiene con su presencia amorosa.

¡Aleluya, Cristo ha resucitado!


El rey de los judíos

14.04.17 | 10:52. Archivado en Semana Santa

EspinasSobre la cabecera de la cruz de Jesús había un letrero que decía: “Este es el rey de los judíos” (Lc 23, 38). Un rey que lleva corona de espinas y su trono es la cruz. ¡Extraña realeza! Un rey que no es reconocido por las autoridades del pueblo. El que sufre su misma condena lo reconoce: “Jesús acuérdate de mi cuando llegues a tu reino” (Lc 23, 42). Desde su trono de realeza, Jesús continua haciendo el bien y promete al ajusticiado: “Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23, 44).

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Los amó hasta el extremo

12.04.17 | 08:00. Archivado en Semana Santa

Jueves Santo“Era la víspera de la fiesta de Pascua. Jesús sabía que había llegado su hora de dejar este mundo para reunirse con el Padre. Siempre había amado a los suyos que estaban en el mundo, y así los amó hasta el extremo” (Jn 13, 1).

El plan de Dios es restaurar lo que en el paraíso se fue a pique. “Seréis como dioses”, había dicho la serpiente a Eva (Cfr. Dt 3, 5). He aquí la tentación de todos los tiempos, el pecado de siempre: El orgullo. El orgullo es sutil, se cuela en muchas acciones que a simple vista parecen humildes, es un virus peligroso.

Jesús vino precisamente para esto: Salvar lo que el hombre había destruido; quiso dar ejemplo con su vida de cómo el hombre tiene que comportarse, aceptando que nadie puede anteponerse a Dios; amando como Dios ama.

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La muerte se avecina

10.04.17 | 08:00. Archivado en Semana Santa

JesúsLa muerte violenta de Jesús está a las puertas. Los judíos lo quieren lapidar. Por unos días Jesús deja Jerusalén y se va al otro lado del Jordán donde muchos creen en él, pero regresa a Jerusalén porque es allí donde tiene que morir.

Los profetas siempre han tenido una vida dura, lo vemos en Jeremías, imagen de Jesús perseguido. Jesús no puede ocultar su aversión ante la mentida, la tozudez en no aceptar la realidad. Si no creen en él por lo que dice, que crean por los milagros realizados. Jesús manso y humilde de corazón, no hay lugar en él para la venganza, él quiere a toda costa que lo acepten porque aceptarlo es la salvación para sus adversarios, pero la cerrazón de su mente y su corazón hacen imposible que se abran a su mensaje.

En estos días de Semana Santa acompañemos a Jesús, escuchemos su palabra, no podemos hacer las obras que él realizó, pero si acompañar a los enfermos, amar a los más desheredados de la tierra. De esta forma viviremos con los mismos sentimientos de Jesús. Él que siendo rico se hizo pobre. Estemos con él como los del otro lado del Jordán que creían en él. Texto: Hna. Mª Nuria Gaza.


El cuarto de Pepino

07.04.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ProvidenciaCuando llegué a la casa de acogida de peregrinos que tenemos en Roma, las hermanas de la casa hablaban del "cuarto de Pepino”. El tal cuarto era una estancia situada al lado de la azotea de la casa. Y, ¿por qué lo llamaban así a aquel cuarto? La razón era sencilla. Pepino era el carpintero de la casa, un judío trabajador y honrado. En el momento de la segunda guerra mundial, los judíos que vivían en Italia corrían peligro. Las Hermanas decidieron que podía esconderse en su casa. Aquella habitación quedaba completamente aislada del resto de las estancias, tenía luz directa porque por un lado daba al lado interior de la casa, tenía agua, un baño cercano y las hermanas se ingeniaban para subirle la comida.

Todo transcurría normalmente hasta que un día a medianoche llamaron el timbre, las hermanas se asustaron por aquella llamada a tal hora y más cuando al preguntar quién llama desde fuera les responden: la Gestapo. Se les quedó helada la sangre. Alguien habría descubierto que allí tenían escondido un judío y las habrían delatado. Al abrir la puerta llenas de terror aparecen dos guardias que les entregan un saco de patatas y les desean una buena noche.

Al cerrar la puerta las pobres no tenían respiración pero sí ánimo para entrar a la capilla que se encuentra muy cerca de la puerta de ingreso, para dar gracias a Dios: Fue un susto tremendo sin consecuencias. Simplemente la Providencia que hacía su camino de maneras insospechadas. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Caminar en la presencia del Señor

05.04.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

JesúsEl salmo 114 nos invita a caminar en presencia del Señor. Esta es la invitación que Yahvé hizo a Abrahán: “Camina en mi presencia y sé perfecto” (Gn 17,1). Y en realidad Abrahán fue un hombre justo que cumplió al largo de su vida este mandato del Señor. Por esta razón, como comenta la carta a los Hebreos, le fue contado en justicia: “Abrahán esperaba aquella ciudad que tiene cimientos firmes, de la cual Dios es arquitecto y constructor” (Hb 11, 10). “Todas estas personas murieron sin haber recibido las cosas que Dios había prometido; pero como tenían fe, las vieron de lejos y las saludaron reconociéndose a sí mismos extranjeros de paso por este mundo (Hb 11, 13).

El inicio del salmo es una aspiración de un hombre que alaba al Señor porque éste ha oído su súplica: “Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oido hacia mí el día que lo invoco” (v 1-2). El autor que del salmo se encontraba en un grave peligro: “Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del Abismo, caí en tristeza y angustia. Invoqué el nombre el Señor: Señor salva mi vida” (v 3-4).

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Súplica ardiente contra el enemigo (Salmo 139)

03.04.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

PasosHe aquí otro salmo de un pobre perseguido por su enemigo. El único refugio que le queda al perseguido es Yahvé. Por ello exclama: “Líbrame, Señor, del malvado, guárdame del hombre violento, que planea maldades en su corazón, y todo el día provoca contiendas; afila su lengua como serpientes, con veneno de víboras en los labios” (v 2-4). La comparación de la maldad es bien gráfica y bastante común en los salmos ya que los inocentes son generalmente gente insignificante que no tienen quien los defienda ante los perversos.

El salmista continua con su súplica: “Defiéndeme, Señor, de la mano perversa, guárdeme de los hombres violentos, que preparan zancadillas a mis pasos. Los soberbios me esconden trampas, los perversos me tienden una red y por el camino me colocan lazos” (v 5-6). En el pasado como ahora, los hombres sin conciencia explotan a los pobres que no tienen defensor.

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Ante la cruz de Lampedusa…

31.03.17 | 08:00. Archivado en Cuaresma

Cruz de LampedusaEn este tiempo de cuaresma, la cruz de Lampedusa peregrina por las diócesis de Cataluña. Ésta se ha convertido en símbolo universal de la dignidad y necesaria acogida a los migrantes y refugiados. Una cruz hecha a petición del Papa Francisco con la madera de las barcas que han llevado y llevan todavía, a mucha gente a la búsqueda de un futuro mejor. Para muchos, esas barcas fueron también su ataúd. El Mediterráneo se ha convertido en testimonio silencioso del dolor pero esa cruz, desgraciadamente ahora conocida, nos habla, nos interpela, grita ante las injusticias ¡Cuántas esperanzas y sueños naufragan cada día!

Hace unos días, tuvimos el regalo y la gracia de acogerla en el arciprestazgo de Reus. “Acojamos la Cruz de Lampedusa, oremos por los refugiados”, fue la convocatoria para orar en varias parroquias. En una de ellas en la que participé y a la cual fueron muchas personas, fue un tiempo de oración, reflexión, de escucha y de mirar la cruz desde el silencio profundo, que te llega y toca el corazón. Un voluntario testimonió su experiencia con los refugiados. Él palpó de cerca el sufrimiento y tocó la esperanza del que busca un futuro mejor, en tierra firme, donde prevalezca su dignidad de ser humano. Al finalizar la oración, pisamos las calles de la ciudad, acompañando la cruz, en silencio…, un corto trayecto para los que allí estábamos, un largo caminar para los que sienten el peso del sufrimiento, de la injusticia, de los que caminan con los pies descalzos, despojados de todo…

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Caminar en la presencia del Señor

29.03.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ConfiarEl salmo 114 nos invita a caminar en presencia del Señor. Esta es la invitación que Yahvé hizo a Abrahán: “Camina en mi presencia y sé perfecto” (Gn 17,1). Y en realidad Abrahán fue un hombre justo que cumplió al largo de su vida este mandato del Señor. Por esta razón, como comenta la carta a los Hebreos, le fue contado en justicia: “Abrahán esperaba aquella ciudad que tiene cimientos firmes, de la cual Dios es arquitecto y constructor” (Hb 11, 10). “Todas estas personas murieron sin haber recibido las cosas que Dios había prometido; pero como tenían fe, las vieron de lejos y las saludaron reconociéndose a sí mismos extranjeros de paso por este mundo (Hb 11, 13).

El inicio del salmo es una aspiración de un hombre que alaba al Señor porque éste ha oído su súplica: “Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oido hacia mí el día que lo invoco” (v 1-2). El autor que del salmo se encontraba en un grave peligro: “Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del Abismo, caí en tristeza y angustia. Invoqué el nombre el Señor: Señor salva mi vida” (v 3-4). Y el Señor escuchó su voz suplicante: “El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo; el Señor guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas me salvó” (6). Agradece el salmista la bondad del Señor que escuchó su súplica y lo liberó.

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Lunes, 22 de mayo

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