Mi vocación

Mirada de amor

15.10.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

MiradaEn el evangelio del joven rico (Mc 10,17-30), hoy me hizo pensar en la mirada de Jesús hacia los otros y ésta es, con la que miró al joven rico, donde el texto evangélico nos dice: “Jesús se quedó mirándolo, lo amó….”; después ya le dice lo que pensaba, pero el primer paso lo da siempre Jesús, acogiendo al otro, aceptando y eso pasa por amar.

Sabemos que las miradas hablan, a veces más de lo que quisiéramos pero a través de ellas podemos mostrar lo que hay en nosotros hacia los otros. Hay ocasiones en que nos cuesta mirar al otro, quizás se tendría que limpiar primero el corazón pero humanamente sabemos que no siempre es fácil ni todo fluye con la misma intensidad de cuando se quiere. Quizás nos podríamos mirar y preguntar: ¿Cómo es nuestra mirada?

En el día a día, en el colegio, tengo la gracia de encontrarme con muchas miradas de ternura, de alegría, de felicidad desde la pequeñez de sus edades y la grandeza de sus miradas limpias que tanta vida da y desprenden. Se aprende mucho de los niños, por algo Jesús habla así de ellos: “Más Jesús, llamándolos a su lado, dijo: Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de Dios” (Lc 18,16)

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14 de octubre

12.10.18 | 08:00. Archivado en Santos

SantosEl 14 de octubre será para la Iglesia un día importante. Canonización de Pablo VI, el timonel que condujo a buen puerto el Concilio Vaticano II. Junto a él Monseñor Romero, el obispo del Salvador, el santo de las Américas. Dos figuras distintas pero unidas por el amor a la Iglesia y a los hombres de su tiempo.

Un mártir, Mons. Romero, que hicieron callar las armas suicidas, porque como dijo él en una ocasión, la “verdad siempre es perseguida”. Montini, un papa, un pensador que sufrió en silencio muchas incomprensiones. Cuando visitó la Organización de las Naciones Unidas en 1965 se presentó de forma humilde, investido de una soberanía minúscula.

A los dos, su vida integra y entregada los ha llevado a la santidad por caminos distintos pero que se encuentran: El Papa Pablo VI preocupado por el desarrollo de los pueblos, Monseñor Romero preocupado por los empobrecidos de su pueblo. El fervor de los salvadoreños me impresionó al ver las hileras de campesinos que acudían a su tumba caminando de rodillas para cruzar la plaza de la catedral. Pablo VI admirado por intelectuales de su tiempo y por los de ahora. Demos gracias a Dios por estas dos figuras reconocidas por su santidad al servicio del pueblo de Dios.


Mi alma está pegada al polvo

10.10.18 | 08:00. Archivado en Fe

El autor del salmo 118, el más largo del salterio, en el apartado dalet, pasa de un estado en que su alma está pegada al polvo (v. 25), a una situación de confianza en la cual su corazón se ensancha y se siente sereno. Expone a Yahvé su situación y Él lo escucha (v. 26). Suplica al Señor que le enseñe su ley para caminar por el sendero justo y no se aparte de él (v. 29). Para esto requiere su gracia, sin ella es imposible mantenerse fiel a la ley de Dios.

El salmista confiesa que escogió seguir los mandatos de Dios y le pide recibir el consuelo que da el saberse en el camino recto (v. 30). Su alma llora por el temor de apartarse de su Creador (v. 28) y desea que no lo separe de su voluntad. Al leer este salmo pausadamente podemos suplicar a Jesús, que vino a cumplir la ley hasta la última tilde, y que amo hasta el extremo, que nos enseñe a amar como Él supo hacerlo. Y al Padre de misericordia, fuente de perdón, pedirle sabernos reconciliar unos a otros como nos recomienda San Pablo en su segunda carta a los Corintios: “Dejaros reconciliar por Cristo”. Texto: Hna. Maria Núria Gaza.


Celebrar la vida

08.10.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

VidaY es que hemos de reconocer que, en muchas ocasiones, nos aferramos a todo aquello que no hace crecer, a lo negativo, nos quejamos de lo que nos toca vivir, de alguna persona que nos ha dicho o “hecho” algo, de… ¡tantas cosas!, que no estamos dejando espacio para lo que sí ayuda a nuestra vida, para lo que nos hace más fuertes y más persona, para la alegría del compartir e intercambiar experiencias, para, en definitiva, lo bueno, lo agradable, lo positivo y lo alegre que hace que la vida sea bonita.

Fijarnos sólo en lo que “hace daño”, realmente provoca eso mismo, daño. Ciertamente, no somos ingenuos, ni vivimos en un mundo paralelo… sabemos que la vida tiene claroscuros que a veces no nos dejan avanzar, pero también sabemos y necesitamos ser felices, encontrar sentido a la vida… y no vendrá con una actitud de desprecio, sino que aparecerá en nuestras vidas por la búsqueda personal que hagamos de ello, por la ilusión que pongamos en las cosas, por el cariño, la escucha y la compresión que tengamos en los demás. La única manera de encontrar esta alegría es ser conscientes de que podemos celebrar cada momento bonito, cada gesto, cada caricia; la oportunidad la tenemos siempre entre nuestras manos, y diría que la tenemos en toda nuestra vida.

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Que vuestro “sí”, sea sí

05.10.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

SíMateo 7,37

En la vida cotidiana no sirven los sí pero..., es decir poner bemoles en nuestras afirmaciones. Esto es lo que recomendaba Jesús a sus oyentes. Muchas veces no estamos seguros de nuestras propias afirmaciones, y expresamos sí pero…, es decir ponemos bemoles, o nos apoyamos en otros para afirmarnos. De este modo todo son subterfugios para quedar bien. Es una posición cómoda para no quedar en ridículo en caso que se demuestre lo contrario.

Lo que todavía es peor es perjurar contra viento y marea que lo que afirmamos es cierto, o poner a Dios por testigo de lo afirmado, con esta afirmación se han decapitado personas inocentes. En la actualidad el nombre de Dios para muchos vale muy poco y es que quien jura y perjura demuestra que su palabra vale poco porque se adivina que algo esconde.

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La ventana de enfrente

03.10.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ventanaEs el título de una película que me recomendaron y creo que de alguna manera puede ayudar a reflexionar sobre lo que vivimos, a descubrir lo bonito y verdadero de la propia vida, lo que vale de verdad la pena y por lo que luchar. Una vida no exenta de sus dificultades pero a veces mirar la ventana de enfrente puede llevar a creer que la vida de los otros nos parece mejor. También es desde esa ventana que podemos hacer una mirada a nuestras propias vidas.

Creo que a veces somos más conscientes de lo que vivimos y lo valoramos cuando vemos el sufrimiento en la vida de los otros. A veces, los que sufren los tenemos cerca. Leía en el muro de un familiar la siguiente frase: “Nunca sabes cuándo será la última vez que veas a alguien querido”…..; Dicha frase cobra más sentido cuando sabes que la pone unas semanas después de que falleciera un ser querido inesperadamente y rápidamente. Es ahí donde nos toca verdaderamente lo que más nos duele, alguien a quien queremos y que ya no veremos físicamente. Es duro y tantas veces injusto a nuestros ojos humanos, pero la vida tiene “una fecha de caducidad” en esta tierra para entrar en la vida eterna para los cristianos. Ello no nos va a evitar nunca la pena, ese tiempo de dolor, que nos ayudará a fortalecer, incluso a estrechar lazos y ojalá a saber vivir nuestra propia vida amando, valorando a quienes llevamos en el corazón y tenemos cerca de nosotros.

Ahora estoy ante una ventana abierta donde puedo ver la riqueza de la naturaleza, donde hay paz, sosiego, la luz del día soleado acompaña. Hay que aprovechar esos momentos porque también habrá días que desde esa ventana, el día se nuble, las tormentas nos sorprendan pero todo ello forma parte de la propia vida. Aprendamos a saber vivir el hoy con aquello que nos depara y confiemos en el Dios que pone su mirada en nosotros desde cada ventana. Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.


La ley ante ti

01.10.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Jesús es tajante ante el cumplimiento de la ley, en el evangelio de Mateo en el capítulo cinco leemos: “No penséis que yo he venido a poner fin a la ley de Moisés y a las enseñanzas de los profetas. No he venido a ponerles fin, sino a darles su verdadero sentido. Porque os aseguro que mientras existan el cielo y la tierra no se le quitará a la ley ni un punto ni una coma, hasta que suceda lo que tenga que suceder. Por eso, el que quebrante uno de los mandamientos de la ley, aunque sea el más pequeño, y no enseñe a los demás a obedecerlos, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero el que los obedezca y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado grande en el reino de los cielos” (17-19).

La Ley fue dictada para el bien de los hombres, no para fastidiarlos. Claro está siempre que las leyes sean justas. La ley no fue solamente promulgada para conocerla sino también para ponerla en práctica y esto es lo que hace Jésus. Él cura y salva porque la ley está en vista del bien de los hombres y avanzar en el camino de la salvación y por ello pone la ley ante nuestros ojos, Él conoce las dificultades que tenemos para ser fieles al querer de Dios, pero nos da su gracia para cumplirla. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Martes, 16 de octubre

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