Mi vocación

¿El Apocalipsis, un libro del Nuevo Testamento catastrófico?

20.07.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ApocalipsisCon frecuencia se dice de algún acontecimiento catastrófico que es apocalíptico. ¿Es cierta esta afirmación? Apocalipsis quiere decir levantar el velo, es decir revelación, descubrimiento.

El último libro del Nuevo Testamento no es ciertamente catastrófico, con la presencia de animales terroríficos, ni el fin del mundo, sino todo lo contrario. Es la joya que termina y recapitula toda la historia bíblica. El libro se inicia con tres bienaventuranzas:

• “Dichoso el que lee,
• dichosos los que escuchan,
• dichosos los que hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo”.

Claro que si queremos encontrar relatos catastróficos en el libro los encontraremos, pero con ello nos perderemos toda la belleza de sus textos reconfortantes.

La voz que oye el vidente Juan le dice: “No tengas miedo: Yo soy el primero y el último, y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre” (1,17-18). Estas palabras no son tremebundas sino tranquilizadoras y para serenar al vidente posa su mano sobre él.

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Un salmo sobre la pasión de Jesús

18.07.18 | 08:00. Archivado en Fe

Pasión“El que no tenía pecado se hizo pecado por nosotros” (2Co 5,21). Desde esta perspectiva el salmo 37 podría ser la oración de Jesús durante su pasión.

“Señor, no me corrijas con ira, no me castigues con cólera” (v 2). Ésta bien podría ser la súplica de Jesús camino del Gólgota. Pocos se compadecían de su condena a muerte; había sido escarnecido por la soldadesca, el pueblo había gritado: “Crucifícalo”; los que habían admirado sus milagros han desaparecido.

“Mis culpas sobrepasan mi cabeza, son un peso superior a mis fuerzas,… estoy agotado deshecho del todo” (v 5-9). Bajo el peso de la cruz y agotado por los tormentos que le habían afligido, Jesús camino del Calvario está extenuado, de tal manera que debían temer que no llegaría hasta el lugar del suplicio, así que obligaron a Simón de Cirene que llevara la cruz junto a Jesús.

“Mis amigos y compañeros se alejan de mi” (v 12). Esto es lo que hicieron los discípulos en el Huerto de Getsemaní. Todos lo abandonaron al ver la guardia que se acercaba para prender a Jesús.

“En ti Señor, espero” (v 16). Jesús dando un fuerte grito dijo: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lu 23,46). Dicho esto expiró.

Junto a Jesús oremos con este salmo por todos los sufrientes de nuestro mundo. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Otro ritmo

16.07.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

SolEl verano de una manera u otra es tiempo de otro ritmo y cada uno sabe cómo lo puede vivir o bien cómo tiene la oportunidad de vivirlo. Durante el “curso normal” llevamos otras actividades, otros ritmos, otras prisas… en muchas ocasiones nos decimos: nos falta tiempo. Es ahora precisamente cuando podemos disfrutar de un tiempo especial, que puede convertirse en descanso, hacer otras cosas que nos gusten, compartir con otros….Hay momentos en que se hace necesario un alto en el propio camino para retomar fuerzas.

Quizás recorramos algunos kilómetros estos días, ya sea cerca o lejos, aprovechemos el nuevo aire para respirar desde uno mismo, para encontrarnos con los otros, dejar la puerta abierta del corazón para otras vivencias, y en todo lo que vivamos, ojalá que esas huellas del camino, esté junto a nosotros el Dios que sale siempre a nuestro encuentro.

Es ahora que necesito otro ritmo, otros encuentros, otros aires. Salir, ponerse en camino hacia otro lugar, nos hace llevar una mochila con otras ilusiones, deseos, ganas de….y volver con otras fuerzas y energías como se suele decir, pero que ojalá sean una realidad para continuar el camino de cada día, con todo lo que nos ofrece la vida.

PARTIR, EN CAMINO…
Partir es, ante todo,
salir de uno mismo.
Romper la coraza del egoísmo
que intenta aprisionarnos
en nuestro propio yo.
Partir es dejar de dar vueltas
alrededor de uno mismo.
Como si ese fuera
el centro del mundo y de la vida.
Partir es no dejarse encerrar
en el círculo de los problemas
del pequeño mundo al que pertenecemos.
Cualquiera que sea su importancia,
la humanidad es más grande.
Y es a ella a quien debemos servir.
Partir no es devorar kilómetros,
atravesar los mares
o alcanzar velocidades supersónicas.
Es ante todo
abrirse a los otros,
descubrirnos, ir a su encuentro.
Abrirse a otras ideas,
incluso a las que se oponen a las nuestras.
Es tener el aire de un buen caminante.
(Helder Cámara)

Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.


También hoy Dios pregunta: ¿Dónde está tu hermano?

13.07.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

176665326También hoy Dios pregunta: ¿Dónde está tu hermano? La historia que se nos narra en los primero capítulos del Génesis (4,1-10), es una historia que se repite a todo lo largo de la historia de la humanidad. Caín mata a su hermano Abel por envidia.

Dios no acepta los sacrificios de Caín porque no ofrece lo mejor. La envidia le requema su corazón hasta que no pudiendo soportar el resquemor decide sacarse a su hermano de delante. ¡Pobre infeliz! Se imaginaba que sin tener presente a Abel quedaría libre de la envidia que lo consumía. Pero lo que creía una solución se volvió en una tortura peor.

La pregunta que hace Dios a Caín: “¿Dónde está tu hermano Abel?”, a lo que Abel se escuda diciendo: “¿acoso soy el guardián de mi hermano?”. Esta misma pregunta la hace hoy el Señor a muchos a los que la vida humana les importa poco. Incluso a aquellos que no matan directamente pero por su codicia llevan a muchos a la perdición. Pienso concretamente en los traficantes de drogas. ¿Qué vale para ellos una vida? Lo único que les importa son las pingües ganancias que hacen con el tráfico de estupefacientes. Texto: María Nuria Gaza.


José, el justo varón

11.07.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

San JoséDios para venir al mundo no escogió el camino más fácil al querer que su Hijo fuera engendrado en el seno de una joven virgen prometida con José; con este compromiso, María y José eran según la ley mosaica casi un matrimonio. Con la decisión de José de repudiarla se corría el riesgo de hacer morir a la madre y el hijo que llevaba en su seno.

Suerte que José, que el Evangelio describe como un varón justo, es decir bueno, al ver a su prometida en espera de un hijo, ya que más pronto o más tarde iba a darse cuenta de la situación de su prometida sabiendo que el hijo que llevaba en su seno no era hijo suyo, si iba a hacer aplicar la ley mosaica iba a morir lapidada la joven María y el bebé moriría con la madre. Era la ley de la época.

Dios corre este riesgo. El Hijo de Dios al hacerse hombre queda sometido a las leyes de su tiempo. Toda la vida de Jesús queda bajo las mismas leyes y por consiguiente al querer de los hombres de su tiempo que al fin van a hacer crucificar a Jesús. José que ama a su prometida prefiere dejarla sin denunciarla para no llevar a María y al niño a la muerte.

En todos los tiempos encontramos hombres buenos que prefieren el silencio a la denuncia de llevar a una persona a la muerte. De esta forma José no estuvo a favor de la pena de muerte, porque la vida es un don de Dios que es el único que es dueño de la vida. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


En la hilera de los pecadores

09.07.18 | 08:00. Archivado en Fe

Bautismo El dominico francés Cirille Marie Richard comenta: Entre los que visitan al Bautista y se ponen en la hilera de los pecadores está Jesús de Nazaret. Juan se niega a bautizarle diciendo que es él el que tendría que ser bautizado por Jesús. De esta forma Juan Bautista expresa la grandeza del Nazareno. Pero por otra parte muestra que Juan no ha comprendido que Jesús se quiere hacer pequeño. Juan había expresado que él tenía que menguar y Jesús crecer. Tiene una concepción equivocada del Mesías, hace como Pedro que no quiere que Jesús le lave los pies. Lo comprenderás más tarde, le replica Jesús En esta ocasión Jesús quiere expresar la solidaridad completa con su pueblo, no quiere hacerse superior a sus hermanos sino a vivir con ellos y para ellos.

Jesús expresa de esta forma su preferencia con los pecadores. Lo dirá: “No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores” (Lc 5,32), son ellos que necesitan el perdón de sus pecados. Como la multitud de gentes que se ponen a la cola para recibir el bautismo, ¿me imagino yo mismo situado a la cola de espera, al lado de Jesús, no tal como soy sino como me gustaría ser? ¡Su contacto me purifica! Texto: Hna. María Nuria Gaza.


El Mediterráneo continúa cobrándose vidas

06.07.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

immigrantesEs un no parar de personas africanas que intentan ganar las costas de Europa y un no parar de que este mar con continúe cobrándose vidas. De nuevo los guardacostas han rescatado el cuerpo de un niño sin vida. Seguro que sus padres confiaban en que su hijo tuviera una mejor vida en nuestro continente y el pequeño encontró la muerte antes de llegar.

¿Cuándo va a terminar este éxodo o cuándo va a encontrarse una solución para que no se sucedan tantas muertes? Ya vemos que el poner barreras para que no ganen nuestras costas no soluciona el problema, creo que más pronto lo agudiza. Con un mínimo de conciencia no podemos cerrar los ojos ante este drama de tan grandes proporciones en los que mueren un número incontable personas.

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Imponer las manos

04.07.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ManosLas manos de una persona enseñan muchas cosas, sirven para tocar, manipular, para expresarse, comunicarse, acariciar, amar y para sanar. Aunque parezca algo irreal, lo cierto es que es así, nuestras manos tienen posibilidad de muchas oportunidades y posibilidades. A veces cuando hablamos no dejamos de mover las manos para dar más fuerza y firmeza a lo que estamos explicando; cuando queremos expresar cariño, acariciamos la mano de otra persona o su mejilla… podríamos decir que somos poseedores de una gran riqueza porque, además, con nuestras manos somos capaces de sanar, de curar el mal del otro gracias a ese amor que mostramos a través de las manos.

En el Evangelio que nos habla de la hija de Jairo vemos cómo Jesús hace una curación. Jairo sabe y confía, está convencido de que, imponiendo sus manos, la niña se salvará y vivirá. Vemos que aquí interviene también el factor de la fe, de creer en la otra persona, de querer al otro, pero es cierto que Jesús impondrá sus manos porque quiere que la niña siga viviendo, porque ama la vida y porque todos confían en Él. Los milagros más sorprendentes los hacía Jesús, pero no podemos menospreciar que también nuestras manos sanan por amor, cuidan, acarician, son pacientes, acompañan… y eso, aunque de otra forma, es el milagro de “levantar” al otro, de ayudar a vivir a personas que necesitan apoyo.

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¿Quedarán cristianos en Medio Oriente?

02.07.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

virgen-irak¿Quedarán cristianos en Medio Oriente? Esta era la preocupación del padre de una de nuestras hermanas iraquís. Él no quería que sus hijos abandonaran el país con la razón de encontrar un futuro mejor. “Si los jóvenes marcháis el nombre de Jesús quedará borrado de nuestra tierra”, se lamentaba. Y de verdad que este señor tenía razón. Ya actualmente no llegan ni a un tres por ciento el número de cristianos.

En el Líbano, una religiosa Hija de la Caridad, me comentaba: “En nuestra escuela, en la ciudad de Beirut, antes teníamos un 90% de alumnos cristianos y un 10% por ciento de musulmanes, ahora la frecuentan un 90% de musulmanes y un 10% de cristianos”. En Argelia, donde el cristianismo era tan floreciente, en los primeros siglos, los pocos cristianos que hay son casi todos extranjeros, me comentaban nuestras Hermanas Dominicas de la Presentación.

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Domingo, 22 de julio

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