Mi vocación

La injusticia de la justicia

30.04.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

JusticiaEs muy lamentable que la justicia española en algunos casos usa medidas extremas y en otros tiene una manga muy ancha que pasan por ella casos inaceptables. ¿Cómo puede ser que una joven asaltada por cinco energúmenos, algunos de ellos con oficios que exigen la máxima honradez, salgan del juzgado con cargos menores y la víctima, por decirlo así, quede en figurillas?

Ya digo que en este país es peor robar unas manzanas que violar, falsear documentos y otros muchos etcéteras. ¿Dónde vamos a parar si no ponemos remedio? Nuestro país va a ser el hazme-reír de las naciones. La tan católica España va a quedar como la injusta España. De ejemplar nada. ¡Qué tristeza!

Por favor, los que tiene poder arreglen estos desaciertos o mejor dicho estas injusticias para que la honradez y la justicia sean valoradas como es debido. Jesús proclamó bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Clamor de un pobre desgraciado

27.04.18 | 08:00. Archivado en Oración

salmo-129El salmo 129 es uno de los siete que la Iglesia propone como salmos de penitencia. El salmista se siente abrumado ante el peso de sus pecados. Su única salvación es el Señor que es clemente y misericordioso. Sabe que si Dios no tiene piedad de él está completamente perdido. Por su propia fuerza no es capaz de salir del atolladero en que se encuentra, “si llevas cuenta de los delitos, ¿quien podrá resistir?” (v 3). Pero Dios viene en su ayuda para sacarle del abismo del pecado porque “del Señor procede el perdón (Cfr. v 7).

Es bien gráfica la comparación que hace de su situación con la del centinela nocturno que espera la llegada del alba para que le releven de su servicio (Cfr. v 6). Pero la parte que llama más la atención es la plena confianza de este autor: “Porque del Señor viene la misericordia…” Y por este último versículo, este salmo se reza en la fiesta de Navidad, pues ciertamente es por la encarnación y nacimiento de Jesús que nos ha llegado la redención.

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El bautizo del eunuco

25.04.18 | 08:00. Archivado en Fe

FelipeEl episodio del bautismo del eunuco etíope, Hechos 8,26-40, es una auténtica narración del camino catequético del bautismo. Este extranjero lee la Escritura pero no entiende. Felipe, el catequista, le explica a partir de la lectura que hace este extranjero y de las preguntas que le hace. Esta narración de los Hechos, encierra los pasos de una persona que desea bautizarse:

Primero: Pide que le aclaren sus dudas. Ha oído hablar de la religión católica pero tiene muchas dudas.
Segundo: Después de ser esclarecido y catequizado sobre la vida de Jesús está abierto a la fe.
Tercero: El eunuco ve agua y pide el bautismo. En todo camino catecumenal, siempre es el catecúmeno quien pide ser bautizado. En el bautizo de los infantes son los padres y padrinos que piden el bautismo.

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¡Sal fuera!

23.04.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Resurrección de LázaroLa llamada de Jesús a Lázaro de salir de la tumba, me lleva a pensar que esta es la llamada que el Señor nos hace a cada uno de nosotros. Salir de nuestra cerrazón, de vivir sólo pensando en mis intereses, despreocupado de lo que se vive en nuestro mundo.

Vivir como en una tumba puede ser asfixiante por un lado, pero por otra parte es una vida cómoda, sólo yo y no más que yo. Los demás, como estoy tan ensimismado, ni siquiera existen. Como dice el Papa Francisco en su exhortación apostólica Gaudete et exsultate: “Si nos ocupamos demasiado de nosotros mismos, no nos quedará tiempo para los demás”.

Pero he aquí que en un momento de gracia viene Jesús y llama a salir de mi mundo encerrado y me invita a ver lo que ocurre fuera. Se acabó la comodidad. ¿Cómo puedo vivir feliz y contento cuando a mí alrededor hay tanto sufrimiento, y también alegrías que puedo compartir? La Constitución Pastoral del Vaticano II, Gaudium et Spes, dice que “Los gozos y las esperanzas y las angustias de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo”. Queda claro, si queremos ser discípulos de Cristo, tenemos que vivir atentos a las necesidades de los demás. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Limpiar la pecera

20.04.18 | 08:00. Archivado en Santos

PeceraHace muy pocos días que se publicó y salió a la luz la nueva Exhortación Apostólica Gaudete et Exultate (Mt 5, 12) del papa Francisco, que anima a la alegría y el gozo de la vida, y hace una llamada a la santidad, a ser santos… pero no como algo utópico sino como llamada de Dios al ser humano; así le propone el Señor a Abraham: “camina en mi presencia y sé perfecto” (Gn 17, 1), y en otras muchas citas en las que se reflejan que estamos llamados a ello: “sed santos, porque yo soy santo” (Lv 11, 45).

Reflexionando esta semana con un grupo de chicos en la prisión, hablamos precisamente de esta llamada a cambiar nuestras vidas, a dar más de nosotros mismos y a ser sensibles a las necesidades de los demás. Compartimos que tenemos en nuestras manos el camino para andar en santidad, aunque nos parezca algo que está fuera del propio alcance.

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¿De qué sirve recitar mi alianza?

18.04.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Buen-juicioDios convoca a juicio al pueblo de Israel. Éste muy seguro de que con sus sacrificios ofrecidos al Señor ya está salvo, anda muy equivocado. “El Dios de los dioses, el Señor, habla: convoca la tierra de oriente a occidente. Desde Sión la hermosa, Dios resplandece: viene nuestro Dios, y no callará” (v 1-3). “Dios en persona va a juzgar” (V 6). Es decir, no va a enviar a un subalterno, no, es él mismo que convoca y preside el juicio. Ante él, ¿quien podrá excusarse?

“No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mi” (8). Pero en realidad Dios no tiene hambre y si tuviera él es el dueño de todo lo creado. “Las fieras de la selva son mías, y hay miles de bestias en mis montes. Conozco todos los pájaros del cielo, tengo a mano cuanto agita en los campos” (v 11).

Llegados a este punto, donde el juez ha puesto delante de los ojos los errores de su acusado, le invita a cumplir los votos hechos al Altísimo (cfr. v 14). A continuación Yahvé vuelve a remeter contra el acusado sacándole a relucir otras faltas: “Cuando ves un ladrón, corres con él, te mezclas con los adúlteros; sueltas tu lengua para el mal, tu boca urde el engaño contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre” (v 19 y 20). Y continua “Eso haces, ¿y me voy a callar?, ¿crees que soy como tú? Te acusaré, te lo echaré en cara” (v 20 y 21).

Sigue un toque de atención: “Atención, a los que olvidáis a Dios, no sea que os destroce sin remedio” (v 22). Ahí queda bien determinado el fin de los malvados. Termina el salmo con una promesa para el justo: “Al que sigue el buen camino le haré ver la salvación de Dios” (v 23).

El salmo es como un examen de conciencia; es lo que narra el Deuteronomio en su capítulo 30: Pongo ante ti el bien y el mal. Vale la pena de consultar esta página en sus versículos 11-15. Texto: Texto: Hna. María Nuria Gaza
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Compañero de camino

16.04.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

EmaúsEl texto de los discípulos de Emaús (Lc 24,13-35) es de una gran riqueza que podemos incluso escudriñar un poco más en este tiempo pascual. Es uno de mis favoritos, de los que me apasionan y lo es más desde que tuve la gracia de caminar físicamente en esa ruta que nos marca dicho evangelio. “Mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar a su lado. Pero, aunque le veían, algo les impedía reconocerle”. Jesús siempre sale al encuentro del hombre y camina a su lado, aunque su presencia no sea reconocida y acogida. El encuentro con el Señor cambia totalmente la vida de los discípulos de Emaús.

El estilo de Jesús es el de acercarse, encontrarse con el otro, caminar a su lado…, va al encuentro y camina junto a ellos, al ritmo de sus decepciones antes de descubrirles su presencia de resucitado al término del viaje

A Jesús lo reconocen por el gesto de partir el pan… con todo lo que ello significa, ¿a través de qué nos reconocen a nosotros? ¿Somos discípulos de Jesús? ¿Tenemos la capacidad de partir ese pan y de repartirlo? En nuestras manos, en nosotros mismos, está el intentar acercar a Jesús resucitado al necesitado. Acoger las pequeñas cosas de cada día, lo importante de la vida, esa presencia de Jesús, la visita del Resucitado que se hace presente en cada momento de nuestra vida.

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De pie

13.04.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Lavar los piesDe pie es la actitud de servicio. Esta es la actitud de Jesús siempre dispuesto a prestar servicio e incluso a adelantarse sin que se lo pidan. Y en el evangelio leemos como pone algunos ejemplos como la del dueño que se pone a servir a sus siervos.

En el momento tan importante de la Última Cena Jesús se levanta de la mesa, se ciñe una toalla y se pone a lavar los pies a sus apóstoles. Lavar los pies en aquella época era un servicio que realizaban los esclavos. Jesús se pone en el rango de los más humildes servidores. Lo hace en plena conciencia y reclama la atención de los suyos del acto que acaba de realizar: “¿Entendéis lo que acabo de hacer? Vosotros me llamáis Maestro y Señor y tenéis razón porque lo soy. Pues sí yo, el Maestro y Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros” (Jn 13,12-13).

Así que la actitud de servicio, estar de pie, tiene que ser la tónica de los discípulos de Jesús. La comodidad no tiene cabida. Estar de pie, prontos a prestar servicio al que lo necesita, y no esperar que pidan ayuda, mejor adelantarse a la petición. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Llevar el peso

11.04.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Jesús a nuestro ladoEl 25 de marzo, día de la Anunciación, se celebra la Jornada por la vida. María después de recibir el anuncio de que iba a ser la madre del Mesías corre presurosa a visitar a su prima Isabel, sin pensar en ella misma, ni en las dificultades del desplazamiento. Lleva ya en su seno su hijo.

Como todos hemos sido llevados en el seno de nuestras madres durante meses. ¡Qué gran misterio! Como reza el salmo 138: “Señor, tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente”. El cardenal Juan José Omella nos invita a recibir con amor y confianza el don de la vida. Una vida que nos viene regalada.

Todas las que son madres y las que no lo han sido, estamos invitados a llevar las cargas de los demás especialmente cuando vemos que el peso es superior a las fuerzas del otro. A semejanza de Jesús que cargó con nuestros dolores. Es una forma de inclinarse hacia el prójimo para ofrecer lo que nosotros tenemos, es un compartir lo que Dios nos ha regalado y que no tenemos que guardar para sí.

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Feliz incrédulo

09.04.18 | 08:00. Archivado en Fe

Michelangelo Merisi, detto il CaravaggioGracias a Santo Tomás los creyentes hemos recibido la bienaventuranza de Jesús: dichosos los que sin haber visto creen.

Pero en la carta a los Hebreos leemos: “Tener fe es tener la plena seguridad de recibir aquello que se espera; es estar convencidos de la realidad de las cosas que no vemos” (11,1 y 2). Cita, a continuación, una serie de hombres que en la Escritura creyeron sin ver y especialmente exalta la fe de Abrahán: “Por la fe Abrahán, cuando Dios lo llamó. Obedeció y salió para ir al lugar que le iba a dar como herencia. Salió de su tierra sin saber a donde iba, y por la fe que tenía vivió como extranjero en la tierra que Dios le había prometido. Por la fe Abrahán recibió fuerzas para ser padre porque creyó que Dios cumpliría sin falta la promesa a pesar de que Sara no podía tener hijos y él era ya era demasiado viejo (8-11). Por la fe, Abrahán, cuando Dios le puso a prueba, tomó a Isaac para ofrecerlo en sacrificio. Estaba dispuesto a ofrecer su único hijo a pesar de que Dios le había prometido que por medio de él tendría una gran descendencia” (17 y 18).

Esto no lo pudo tener presente el apóstol Tomás, pues, por suerte nuestra, no se había escrito aún. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Cuenta conmigo

06.04.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Hay momentos en que se necesita la cercanía de la gente, que te escuchen, con quien compartir una situación personal difícil por la que atraviesas, también que vean tus lágrimas que brotan de la fragilidad humana, de que te den un abrazo, sentir que no se está solo y que hay muchos motivos para seguir sonriéndole a la vida, desde la lucha y el coraje de iniciar una nueva etapa en la vida, con dificultades, pero con la esperanza de que un día brillará nuevamente el sol en el corazón.

¡Qué fácil resulta compartir los buenos momentos!, a veces, superficiales pero qué difícil cuando se trata de la propia existencia, cuando las cosas no te van tan bien, el tener cerca a gente con quien poder compartirlo es un regalo y una fortaleza.

En estos días, varias personas hemos vivido juntas, un momento difícil de alguien cercano a quien queremos y con quien hoy más que ayer, queremos saber apoyar y estar cerca, sin duda, que así queremos que lo sienta, porque es ahora que nos necesita. Hay abrazos que hablan más que las palabras pero también se necesita que te digan: Cuenta conmigo.

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¿Y si no hubiera cielo?

04.04.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

CieloEn un barrio periférico de Barcelona una religiosa se desvivía para que aquellas familias, todas emigrantes, después de los años setenta, pudieran salir adelante, que sus hijos tuvieran una mejor educación que la de sus padres, y que las mujeres en vez de estar charlando en la puerta de sus casas hicieran algo más positivo.
Se organizó una guardería, una escuela de costura para las mujeres, un taller de cocina, y atención para las personas mayores. Las antiguas alumnas de varios colegios las visitaban, lo mismo que a los enfermos.

Había en el mismo barrio un señor que no era creyente, pero de aquellos que yo digo que cuando lleguen a la otra vida les recibirá el Padre con toda solemnidad. Este hombre tenía un pequeño taller de monturas para gafas. En muchas ocasiones hacia encargos con su camioneta para la hermana; un día él dijo a la joven religiosa: “Hermana usted se cansa con todos los problemas del barrio y en muchas ocasiones ni se lo agradecen, ¿y si después de esta vida, no hubiera cielo?”. A lo que la religiosa contestó: “Haría lo mismo”.

Uno no hace las cosas pensando en la recompensa, pues si lo hacemos por ésta ya hemos recibido el premio. Pero como esta religiosa estaba convencida de las palabras de Jesús: “lo que hicierais a uno de estos pequeños a mi me lo hicisteis”, continuaba feliz haciendo lo posible para que los niños, los ancianos, los enfermos, tuvieran lo mejor en aquellos tiempos que no eran fáciles. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Nuestra vocación no es la tumba

02.04.18 | 08:00. Archivado en Pascua

Pascua
“Si Cristo no hubiera resucitado vana seria nuestra fe” (Co 15,14). Es que nuestra vocación no es la tumba, estamos habitados por la esperanza de la resurrección.

Jesús en el camino con los dos discípulos que regresaban desanimados a su casa después del acontecimiento del viernes santo, les comenta las Escrituras y sus explicaciones reaniman su esperanza. Después de la experiencia que han tenido, sin calcular que era de noche pero con el corazón iluminado por el contacto que han tenido con Jesús regresan a Jerusalén para encontrarse con la comunidad. No pueden guardar su alegría para ellos solos, tienen que compartir lo que acaban de vivir. Éstos al verlos les dicen: “Verdaderamente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón” (Lc 24,13-33). Todo ha cambiado. Ya no están encogidos ni temerosos. Al saber que Jesús ha resucitado ha cambiado su actitud.

¿Y nosotros sabemos compartir nuestras experiencias espirituales? A todos, a unos más que a otros, Jesús nos ha comunicado como nos ama. No podemos guardar silenciosamente esta gracia. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Jueves, 18 de octubre

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