Mi vocación

Hacer el avestruz

19.02.18 | 08:00. Archivado en Cuaresma

avestruz esconde cabeza sueloEl padre Matthieu Palayret, dominico del convento de Lyon, cuenta que Jonás hace como el avestruz, duerme profundamente al fondo de la bodega del barco que le lleva lejos de Nínive, para no hacer lo que Dios le está pidiendo. El avestruz esconde la cabeza bajo tierra para no ver el peligro, Jonás duerme profundamente y así olvida lo que Dios le pide. Una gran tempestad se levanta y la tripulación le despierta: “¿Qué haces durmiendo? Levántate y ruega a tu dios para que nos libre de esta tempestad” (Jon 1,6). Lejos del mar en furia, hay otras tempestades más terribles todavía que las que nos relata el libro de Jonás.

¿Y yo, en estos cuarenta días de cuaresma que se me ofrecen para impedir esta huida de las furias cotidianas, qué hago? ¿En qué punto estoy de mi camino cristiano?, ¿para qué huir, para qué engañarme a mí mismo? Debo afrontar mi realidad mis miedos, mis debilidades, que hacen mi vida sombría, tengo que afrontarlas y poner remedio no con mis propias fuerzas sino contando con la ayuda de Dios que entregó a su Hijo único para que mi vida sea feliz, porque él vino al mundo para rescatarme de todas mis deficiencias. “Sin mí no podéis nada”, dice Jesús, pero como dice San Pablo todo lo puedo en aquél que me conforta. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


“Perdona nuestras ofensas”

16.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

perdonar“Perdona nuestras ofensas”. A menudo repetimos estas palabras en la oración del Padre Nuestro, y si no es así, son palabras que en muchas ocasiones esperamos, y esperamos que el otro perdone nuestras faltas, es decir, nuestros fallos, errores, equivocaciones… conscientes e inconscientes, por supuesto.

Estaba leyendo el libro de Marco Pozza, sobre unas conversaciones con el papa Francisco, y son muchas cosas las que me han hecho pensar y rezar. Una de ellas es esta frase que, como he dicho, repetimos y deseamos sea así. Perdonar… es amar, éste es el resumen, a mi parecer, de lo que verdaderamente significa la palabra perdón. Si amo, si, sé amar y si he experimentado alguna vez el amor, necesariamente sé perdonar. La experiencia de amar te lleva al perdón, y aprendemos a perdonar desde el amor y siempre y cuando hemos tenido experiencia de sentirnos perdonados, amados.

Con todo ello no quiero decir que sea fácil perdonar… ¡claro que no! Pero para conseguirlo he de haber sentido alguna vez que me han perdonado. Jesús enseñó que es posible perdonar, Él lo hacía; como dice el papa Francisco en este libro, “Jesús perdonaba a los pecadores, porque comía con ellos, y curaba y se relacionaba con los leprosos. Él perdonaba a todos, y ellos (doctores de la ley) no lo entendían, porque se sentían tan justos que no podían disfrutar de aquella experiencia tan hermosa.” Sin duda es una experiencia necesaria para sentirnos amados por el otro y amar al otro desde lo más profundo de nuestro ser. Como bien he dicho antes, perdonar es un rasgo importante de saber amar y la experiencia de la reconciliación es esa de la que habla el papa Francisco, como algo hermoso, no lo olvidemos. Texto: Hna. Conchi García.


Lo que falta a la pasión de Cristo

14.02.18 | 08:00. Archivado en Cuaresma

miercolesCenizaYa iniciamos el tiempo de Cuaresma. Hay una frase de San Pablo a los colosenses que podría iluminar nuestro camino hacia la Pascua: “Completo en mi cuerpo lo que falta de los sufrimientos de Cristo” (1,24). ¿Es que la pasión de Cristo no fue suficiente por si sola para salvarnos? Ciertamente no faltó nada para salvar a todos los hombres; con todo según Santo Tomás para que los méritos de la pasión se nos apliquen debemos cooperar por nuestra parte soportando por ejemplo con paciencia los mil padecimientos de la vida, sin quejarnos, soportando aquella persona cargante que a cada momento viene a interrumpirnos en nuestro trabajo, cuando perdonamos de corazón a quien nos ha hecho daño, cuando sufrimos sin quejarnos de nuestras dolencias, etc. En estos casos los padecimientos de Cristo no habrán sucedido en vano. De esta forma todos aportamos nuestro pequeño granito de arena al cuerpo de Cristo que es la Iglesia, o quizás con el martirio, ya tenemos demasiados casos de estos en la actualidad. De una forma u otra cada cristiano tiene que encontrar su modo de subir al calvario junto con Cristo para poder también resucitar con Él. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Una conversión admirable

12.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Romper las cadenasPablo y Silas están en la cárcel junto a otros presos. Pablo y Silas se ponen a orar himnos a Dios y de repente con gran estruendo las puertas de la cárcel se abren y a todos los presos se les sueltan las cadenas. El carcelero al ver lo ocurrido desenfunda su espada para suicidarse pensando que los presos han huido. Pablo con fuerte voz grita: “No te hagas daño, todos estamos aquí”. El carcelero pide una luz y se echa a los pies de Pablo y Silas y pregunta: “¿Señores que tengo que hacer para ser salvo?” Ellos le contestan: “Cree en el Señor Jesús y serás salvo tú y tu familia”.

Hablaron del mensaje del Señor a él y a todos los de su casa. El carcelero les lavó las heridas y él y toda su familia fueron bautizados. Los llevó a su casa y les dio de comer. El carcelero y su familia estaban muy contentos por haber creído en Dios. La celebración de un sacramento es motivo de fiesta y la comida símbolo de la fraternidad. Y lavar heridas por parte del carcelero, símbolo de caridad hacia los evangelizadores. Cosa que tenemos que tener en cuenta y ser agradecidos con los guías de nuestra fe.

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El milagro de Lourdes

09.02.18 | 08:00. Archivado en María

Virgen de LourdesEl milagro de Lourdes no está en las curaciones milagrosas sino en la aceptación de las dolencias de los enfermos que acuden a este santuario de Nuestra Señora.

Siempre recordaré con emoción el regreso de Lourdes de un enfermo incurable en un barrio periférico de Barcelona. Cuando se sabía que Aldea regresaba de su peregrinación de Lourdes, que financiaba la Hospitalidad de Lourdes, todo el barrio acudía a recibirle, la voz corría: “Ya llega Aldea”. El hombre llegaba con los mismos achaques con los que había partido, pero su semblante se había transformado. Por mediación de María, la madre de Jesús, su semblante irradiaba paz, la conformidad con su enfermedad era un testimonio viviente para todos los vecinos.

He leído el testimonio de una enferma probada con dolores y dificultades que vive su fe en medio de sus dolencias: “Él sabe de mi corazón, lo conoce muy bien. Deseo morir y me alegra porque sé que se va acercando el día. Por un lado estoy triste, pero al mismo tiempo doy gracias a Dios, porque se acerca el momento de verle, verle. Lo necesito. Estoy muy mal, pero me alegra saber que Jesús me espera, lo sé. No se trata de aceptar porque sí, es querer lo que Dios quiere, entregarse a su voluntad”. Texto Hna. María Nuria Gaza.


Las pasiones

07.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

PasionesEl cardenal Tomás Spidlík decía que lo que en la vida se repite a menudo pasa a ser costumbre. La costumbre después, como suele decirse se convierte en camisa de hierro. La costumbre en el bien es virtud y nos hace perseverar en la senda de la perfección. La costumbre en el mal es pasión en el mal sentido de la palabra. También ella nos hace perseverar, es una inclinación al mal, por lo que esclaviza nuestras facultades creadas para tender al bien.

Es cierto que es muy difícil ayudar a quien es esclavo de una fuerte pasión. Las experiencias de la vida cotidiana no son alentadoras. Con frecuencia nos encogemos de hombros diciendo: “¿Qué podemos hace con él? Es un alcohólico, es un colérico, es un vicioso”. Es lo que dice Pablo: “No hago lo que quiero. Sino que hago lo que no quiero. ¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará del poder de la muerte que está en mi cuerpo? Solamente Dios a quien doy gracias por medio de nuestro Señor Jesucristo (Ro 7, 24-25).

Así que nunca podemos decir con este no hay nada que hacer. Lo que no puede el hombre lo puede Dios. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


El grave error de David

05.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Rey DavidEl reino de David estaba amenazado siempre por los pueblos vecinos. El rey quiere saber con cuantos hombres de guerra cuenta para poder enfrentarse con ellos y ordena un censo. Con esta medida, David piensa de una forma humana y no tiene en cuenta que el Señor ha estado a su lado para defenderle a él y a su pueblo en los momentos de dificultad.

Una vez realizado el recuento, David se percata del gran error cometido: “He cometido un grave error”. Y ahí mismo aparece el profeta que le anuncia la propuesta del castigo del Señor a su pecado: “Tres años de hambre en tu territorio, tres, meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres días de peste”. Ante esta difícil elección, el rey prefiere caer en manos de Dios, que es compasivo que caer en manos de los hombres. Hay que reconocer que David a pesar de sus errores es un hombre humilde que sabe reconocer sus equivocaciones, es por ello que Dios ama a David.

Este fragmento del segundo libro de Samuel (24, 2-17) nos interpela: ¿Contamos más con nuestras propias fuerzas que con la ayuda de Dios?, ¿sabemos reconocer nuestros errores? No olvidemos que el Señor ensalza a los humildes y los orgullosos los despide vacíos. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Los viajes de Pablo, una peripecia

02.02.18 | 08:00. Archivado en Santos

$R6HGTWCViajar en el siglo XXI es un placer. Todo está organizado y raramente ocurren percances. Pero si nos vamos al primer siglo de nuestra era es otro cantar y las dificultades eran lo más frecuente. Para muestra tenemos los viajes apostólicos de San Pablo, llenos de peripecias e imprevistos. Pero Pablo ve en los inconvenientes una intervención del Espíritu Santo: “Como el Espíritu Santo no les permitió anunciar el mensaje en la provincia de Asia, atravesaron la región de Frigia y Galacia y llegaron a la frontera de Misia, (iba en compañía de Tito). Desde allí pensaban entrar en la región de Bitinia, pero el Espíritu de Jesús tampoco se lo permitió. Así que, pasando de largo por Misia, bajaron hasta el puerto de Tróade. Aquí, Pablo tuvo de noche una visión: vio a un hombre de la región de Macedonia que, puesto en pie, le rogaba: `pasa a Macedonia y ayúdanos´. Inmediatamente después de aquella visión preparamos viaje a Macedonia, seguros de que Dios nos estaba llamando para anunciar la buena noticia” (Actas 16, 6-10).

Dios concedió a los dos misioneros el don del discernimiento, que también nos ofrece a cada uno de nosotros si estamos atentos a su inspiración. Como dice la Escritura: “Tus caminos no son mis caminos” (Is 55,8). Muchas veces estos caminos son tortuosos pero puesta nuestra confianza en el Señor él nos llevará siempre a buen puerto. Texto: Hna. María Nuria Gaza.

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