Mi vocación

Visita a una cárcel

28.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

BOLIVIA-POPE-VISITHe leído el libro de Andrea Tornielli, “Viatge”, en el que narra los viajes del Papa Francisco con mucho detalle. En su visita a Bolivia cuenta la que realizó a la cárcel de Palmosola en Santa Cruz. Su lectura me hizo recordar que en mi estancia en esta ciudad, una hermana me dijo: “¿Quiere venir a visitar mis amigos?”. Allí me encontré con lo que nunca me hubiera imaginado: una autentica ciudad de 5.000 personas encarceladas. Familias enteras, hombres mujeres y niños. La hermana Inés era allí famosa. Todos acudían a ella: “Hermanita mire, tengo rasquiña (sarna) y no me deja descansar. ¿No me podría dar algo para que me alivie?”. Y la buena religiosa le da dinero para que compre un ungüento. Y así todo lo largo de la visita; un sinfín de peticiones. Entre petición y petición la hermana me comentó: “Muchos me engañan, ¡pobres!”.

Fuimos penetrando en el interior de la cárcel en los que había una serie de compartimentos pequeñísimos donde vivía cada familia. ¿Cómo podían descansar en aquellas condiciones, con el calor sofocante de Santa Cruz y con el agravante de una sola ducha para un número desbordante de usuarios? Había un taller de carpintería y la hermana en cuestión les encargó unas mesitas de noche para las habitaciones de los misioneros que estaban de paso en su comunidad. Una forma de que estas gentes tuvieran unos ingresos. Al terminar la visita salí con el corazón encogido de comprobar tanta miseria. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Día de reposo

26.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Creación“El séptimo día es de reposo consagrado a tu Dios. No hagas trabajo alguno en este día, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo o tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que viva contigo porque el Señor hizo en seis días el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y descansó el día séptimo” (Ex 20, 10-11).

Dios en este pasaje nos pide de obrar como él obró, pero no de obrar como creadores, sino para parecernos a él que el séptimo día descansó. Mandato excelente para los holgazanes, pero alerta los otros seis días de la semana Dios creó, que es una forma inimitable de trabajar. Actualmente hay muchos que este mandamiento les parece irrisible y sus jornaleros no tienen un día de descanso. Su idea es producir y producir. Es aquello de la antigua película de Charlie Chaplin, “Los tiempos modernos”. También hay cristianos que tienen esto mismo metido en la cabeza y cuando no somos capaces de producir somos descartados, somos inservibles.

El trabajo dignifica pero hay que ponerle un límite. Todos los extremos son malos: Actividad desenfrenada y vagancia. Hay que saber encontrar una razón a la producción. Hacer como el Creador que puso un límite a su acción. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


La pesca milagrosa

23.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

PescadorDespués de la resurrección los apóstoles vuelven a sus orígenes. Pedro dice: “Me voy a pescar” y los otros responden: “Nosotros vamos contigo”. Ellos que lo habían dejado todo parece que nada hubiera pasado. La pesca en aquella ocasión de momento fue nula. Después de pasar toda la noche bregando; gran decepción. Más de repente aparece en la orilla un personaje desconocido les ordena de echar las redes a la derecha de la barca y la pesca fue muy abundante. Era el Maestro que les ordenaba echar las redes.

También hoy Jesús nos dice echa las redes. Esta es una misión de todo cristiano proponer a Jesús, el hijo de Dios encarnado muerto y resucitado por amor a los hombres, para arrancarlos de las garras de la muerte y darles vida para siempre. El tiempo de cuaresma es un tiempo de oración, ayuno y limosna. Limosna no es sólo sacar dinero del bolsillo. Podemos dar nuestro tiempo, podemos compartir nuestras convicciones, nuestra fe. Esta es una buena práctica cuaresmal. No es un pescar en un sentido peyorativo sino lo que significa sacar del mar como lugar de caos para llevar a la luz los que viven en tinieblas y sombras de muerte. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Sigues con nosotros

21.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

loveEn el calendario hay días que marcamos con alegría, alguna fecha importante que nos alegra la vida por distintos motivos, pero también hay otros en los que el alma se nos encoje, días que traen recuerdos dolorosos pero de los que sin duda, forman parte de la vida.

Hoy es un día que toca mi corazón y el de mi familia de manera especial. Hace cinco años que mi Padre realizó su último viaje, nos dejó rápidamente para entrar en la vida eterna. Para nosotros demasiado pronto, pero para esa despedida terrenal la fecha sólo está marcada en el calendario de Dios. Un viaje que todos realizaremos en algún momento de nuestra existencia. ¡Cómo pasa el tiempo, si parece que fue ayer! Eso nos decimos hoy. Sí, pasó rápido pero si parece que fue hace poco, es porque sigue estando con nosotros, muy presente en nuestras vidas, siempre vivo en nuestros corazones para siempre, porque solo el Amor permanece.

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Hacer el avestruz

19.02.18 | 08:00. Archivado en Cuaresma

avestruz esconde cabeza sueloEl padre Matthieu Palayret, dominico del convento de Lyon, cuenta que Jonás hace como el avestruz, duerme profundamente al fondo de la bodega del barco que le lleva lejos de Nínive, para no hacer lo que Dios le está pidiendo. El avestruz esconde la cabeza bajo tierra para no ver el peligro, Jonás duerme profundamente y así olvida lo que Dios le pide. Una gran tempestad se levanta y la tripulación le despierta: “¿Qué haces durmiendo? Levántate y ruega a tu dios para que nos libre de esta tempestad” (Jon 1,6). Lejos del mar en furia, hay otras tempestades más terribles todavía que las que nos relata el libro de Jonás.

¿Y yo, en estos cuarenta días de cuaresma que se me ofrecen para impedir esta huida de las furias cotidianas, qué hago? ¿En qué punto estoy de mi camino cristiano?, ¿para qué huir, para qué engañarme a mí mismo? Debo afrontar mi realidad mis miedos, mis debilidades, que hacen mi vida sombría, tengo que afrontarlas y poner remedio no con mis propias fuerzas sino contando con la ayuda de Dios que entregó a su Hijo único para que mi vida sea feliz, porque él vino al mundo para rescatarme de todas mis deficiencias. “Sin mí no podéis nada”, dice Jesús, pero como dice San Pablo todo lo puedo en aquél que me conforta. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


“Perdona nuestras ofensas”

16.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

perdonar“Perdona nuestras ofensas”. A menudo repetimos estas palabras en la oración del Padre Nuestro, y si no es así, son palabras que en muchas ocasiones esperamos, y esperamos que el otro perdone nuestras faltas, es decir, nuestros fallos, errores, equivocaciones… conscientes e inconscientes, por supuesto.

Estaba leyendo el libro de Marco Pozza, sobre unas conversaciones con el papa Francisco, y son muchas cosas las que me han hecho pensar y rezar. Una de ellas es esta frase que, como he dicho, repetimos y deseamos sea así. Perdonar… es amar, éste es el resumen, a mi parecer, de lo que verdaderamente significa la palabra perdón. Si amo, si, sé amar y si he experimentado alguna vez el amor, necesariamente sé perdonar. La experiencia de amar te lleva al perdón, y aprendemos a perdonar desde el amor y siempre y cuando hemos tenido experiencia de sentirnos perdonados, amados.

Con todo ello no quiero decir que sea fácil perdonar… ¡claro que no! Pero para conseguirlo he de haber sentido alguna vez que me han perdonado. Jesús enseñó que es posible perdonar, Él lo hacía; como dice el papa Francisco en este libro, “Jesús perdonaba a los pecadores, porque comía con ellos, y curaba y se relacionaba con los leprosos. Él perdonaba a todos, y ellos (doctores de la ley) no lo entendían, porque se sentían tan justos que no podían disfrutar de aquella experiencia tan hermosa.” Sin duda es una experiencia necesaria para sentirnos amados por el otro y amar al otro desde lo más profundo de nuestro ser. Como bien he dicho antes, perdonar es un rasgo importante de saber amar y la experiencia de la reconciliación es esa de la que habla el papa Francisco, como algo hermoso, no lo olvidemos. Texto: Hna. Conchi García.


Lo que falta a la pasión de Cristo

14.02.18 | 08:00. Archivado en Cuaresma

miercolesCenizaYa iniciamos el tiempo de Cuaresma. Hay una frase de San Pablo a los colosenses que podría iluminar nuestro camino hacia la Pascua: “Completo en mi cuerpo lo que falta de los sufrimientos de Cristo” (1,24). ¿Es que la pasión de Cristo no fue suficiente por si sola para salvarnos? Ciertamente no faltó nada para salvar a todos los hombres; con todo según Santo Tomás para que los méritos de la pasión se nos apliquen debemos cooperar por nuestra parte soportando por ejemplo con paciencia los mil padecimientos de la vida, sin quejarnos, soportando aquella persona cargante que a cada momento viene a interrumpirnos en nuestro trabajo, cuando perdonamos de corazón a quien nos ha hecho daño, cuando sufrimos sin quejarnos de nuestras dolencias, etc. En estos casos los padecimientos de Cristo no habrán sucedido en vano. De esta forma todos aportamos nuestro pequeño granito de arena al cuerpo de Cristo que es la Iglesia, o quizás con el martirio, ya tenemos demasiados casos de estos en la actualidad. De una forma u otra cada cristiano tiene que encontrar su modo de subir al calvario junto con Cristo para poder también resucitar con Él. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Una conversión admirable

12.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Romper las cadenasPablo y Silas están en la cárcel junto a otros presos. Pablo y Silas se ponen a orar himnos a Dios y de repente con gran estruendo las puertas de la cárcel se abren y a todos los presos se les sueltan las cadenas. El carcelero al ver lo ocurrido desenfunda su espada para suicidarse pensando que los presos han huido. Pablo con fuerte voz grita: “No te hagas daño, todos estamos aquí”. El carcelero pide una luz y se echa a los pies de Pablo y Silas y pregunta: “¿Señores que tengo que hacer para ser salvo?” Ellos le contestan: “Cree en el Señor Jesús y serás salvo tú y tu familia”.

Hablaron del mensaje del Señor a él y a todos los de su casa. El carcelero les lavó las heridas y él y toda su familia fueron bautizados. Los llevó a su casa y les dio de comer. El carcelero y su familia estaban muy contentos por haber creído en Dios. La celebración de un sacramento es motivo de fiesta y la comida símbolo de la fraternidad. Y lavar heridas por parte del carcelero, símbolo de caridad hacia los evangelizadores. Cosa que tenemos que tener en cuenta y ser agradecidos con los guías de nuestra fe.

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El milagro de Lourdes

09.02.18 | 08:00. Archivado en María

Virgen de LourdesEl milagro de Lourdes no está en las curaciones milagrosas sino en la aceptación de las dolencias de los enfermos que acuden a este santuario de Nuestra Señora.

Siempre recordaré con emoción el regreso de Lourdes de un enfermo incurable en un barrio periférico de Barcelona. Cuando se sabía que Aldea regresaba de su peregrinación de Lourdes, que financiaba la Hospitalidad de Lourdes, todo el barrio acudía a recibirle, la voz corría: “Ya llega Aldea”. El hombre llegaba con los mismos achaques con los que había partido, pero su semblante se había transformado. Por mediación de María, la madre de Jesús, su semblante irradiaba paz, la conformidad con su enfermedad era un testimonio viviente para todos los vecinos.

He leído el testimonio de una enferma probada con dolores y dificultades que vive su fe en medio de sus dolencias: “Él sabe de mi corazón, lo conoce muy bien. Deseo morir y me alegra porque sé que se va acercando el día. Por un lado estoy triste, pero al mismo tiempo doy gracias a Dios, porque se acerca el momento de verle, verle. Lo necesito. Estoy muy mal, pero me alegra saber que Jesús me espera, lo sé. No se trata de aceptar porque sí, es querer lo que Dios quiere, entregarse a su voluntad”. Texto Hna. María Nuria Gaza.


Las pasiones

07.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

PasionesEl cardenal Tomás Spidlík decía que lo que en la vida se repite a menudo pasa a ser costumbre. La costumbre después, como suele decirse se convierte en camisa de hierro. La costumbre en el bien es virtud y nos hace perseverar en la senda de la perfección. La costumbre en el mal es pasión en el mal sentido de la palabra. También ella nos hace perseverar, es una inclinación al mal, por lo que esclaviza nuestras facultades creadas para tender al bien.

Es cierto que es muy difícil ayudar a quien es esclavo de una fuerte pasión. Las experiencias de la vida cotidiana no son alentadoras. Con frecuencia nos encogemos de hombros diciendo: “¿Qué podemos hace con él? Es un alcohólico, es un colérico, es un vicioso”. Es lo que dice Pablo: “No hago lo que quiero. Sino que hago lo que no quiero. ¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará del poder de la muerte que está en mi cuerpo? Solamente Dios a quien doy gracias por medio de nuestro Señor Jesucristo (Ro 7, 24-25).

Así que nunca podemos decir con este no hay nada que hacer. Lo que no puede el hombre lo puede Dios. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


El grave error de David

05.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Rey DavidEl reino de David estaba amenazado siempre por los pueblos vecinos. El rey quiere saber con cuantos hombres de guerra cuenta para poder enfrentarse con ellos y ordena un censo. Con esta medida, David piensa de una forma humana y no tiene en cuenta que el Señor ha estado a su lado para defenderle a él y a su pueblo en los momentos de dificultad.

Una vez realizado el recuento, David se percata del gran error cometido: “He cometido un grave error”. Y ahí mismo aparece el profeta que le anuncia la propuesta del castigo del Señor a su pecado: “Tres años de hambre en tu territorio, tres, meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres días de peste”. Ante esta difícil elección, el rey prefiere caer en manos de Dios, que es compasivo que caer en manos de los hombres. Hay que reconocer que David a pesar de sus errores es un hombre humilde que sabe reconocer sus equivocaciones, es por ello que Dios ama a David.

Este fragmento del segundo libro de Samuel (24, 2-17) nos interpela: ¿Contamos más con nuestras propias fuerzas que con la ayuda de Dios?, ¿sabemos reconocer nuestros errores? No olvidemos que el Señor ensalza a los humildes y los orgullosos los despide vacíos. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Los viajes de Pablo, una peripecia

02.02.18 | 08:00. Archivado en Santos

$R6HGTWCViajar en el siglo XXI es un placer. Todo está organizado y raramente ocurren percances. Pero si nos vamos al primer siglo de nuestra era es otro cantar y las dificultades eran lo más frecuente. Para muestra tenemos los viajes apostólicos de San Pablo, llenos de peripecias e imprevistos. Pero Pablo ve en los inconvenientes una intervención del Espíritu Santo: “Como el Espíritu Santo no les permitió anunciar el mensaje en la provincia de Asia, atravesaron la región de Frigia y Galacia y llegaron a la frontera de Misia, (iba en compañía de Tito). Desde allí pensaban entrar en la región de Bitinia, pero el Espíritu de Jesús tampoco se lo permitió. Así que, pasando de largo por Misia, bajaron hasta el puerto de Tróade. Aquí, Pablo tuvo de noche una visión: vio a un hombre de la región de Macedonia que, puesto en pie, le rogaba: `pasa a Macedonia y ayúdanos´. Inmediatamente después de aquella visión preparamos viaje a Macedonia, seguros de que Dios nos estaba llamando para anunciar la buena noticia” (Actas 16, 6-10).

Dios concedió a los dos misioneros el don del discernimiento, que también nos ofrece a cada uno de nosotros si estamos atentos a su inspiración. Como dice la Escritura: “Tus caminos no son mis caminos” (Is 55,8). Muchas veces estos caminos son tortuosos pero puesta nuestra confianza en el Señor él nos llevará siempre a buen puerto. Texto: Hna. María Nuria Gaza.

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Viernes, 17 de agosto

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