Mi vocación

“Dadles vosotros mismos de comer”

22.01.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

HambrientoRecuerdo muchas de las historias que me contaba mi abuelo, referentes a la guerra, a las miserias que le tocaron vivir, al horror, al miedo, a la separación de las personas queridas… y tantas otras cosas que en momentos como esos se podrían contar. Y, pueden quedar en eso, en historias, pero historias de vida, reales… que marcaron la vida de muchísimas personas. El hambre se hizo protagonista de estas experiencias, y hoy día también son muchas las expresiones de alegría por no vivir más esos horrores.

Pero no olvidemos que es cierto que en algunas partes del mundo no se vive de esa forma, pero existen lugares que aún están marcados por el dolor. Es más, hay realidades en la actualidad de hambre y de carestía frente a otras realidades de abundancia y de derroche. En el libro de los Salmos se nos dice que Dios es aquel que “da alimento a todos los vivientes”, pero siempre cuenta con nuestras manos, unas manos que no se ocultan, manos que quieren estrechar, manos que no se guardan para sí mismo… El apóstol Santiago dice “¿de qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras?”, la pura realidad es que siempre encontraremos a alguien que tenga hambre y sed, y, por tanto, tenga necesidad de mí. ¿Qué hago? ¿Cómo actúo?, no puedo delegar en nadie mi respuesta personal, como dice el Papa Francisco en su libro del Padre Nuestro; necesitan de mí, de mi ayuda, de mi escucha, de mi palabra, no puedo obviarlo, porque conocer la realidad concreta hace que esté involucrado en la vida y necesidad del otro.

“Dadles vosotros mismos de comer” (Mc 6, 37), dice Jesús en el evangelio, por tanto, somos responsables de nuestros hermanos y somos colaboradores de Dios para hacer la vida más sencilla a aquellos que están a nuestro alcance, porque los que tenemos cerca son la posibilidad más cercana que poseemos para ejercitar todo lo bueno que el mismo Dios ha puesto en nuestras vidas y corazones. Texto: Hna. Conchi García.


El perseguidor

19.01.18 | 08:00. Archivado en Santos

Pablo de TarsoPablo de Tarso, de perseguidor se convirtió en evangelizador de la doctrina que perseguía.

He aquí la oración por todos aquellos que el odio ha borrado, o mejor dicho, ha desfigurado la imagen de hijo de Dios que tiene impresa en su ser:"Tú que me deseas lo peor, oro por ti. Tú que quieres que abandone a Jesús para adherirme a tus erróneas creencias, oro para que el Señor cambie tus falsas ideas".

Pienso, al expresar esta idea, en la cantidad de cristianos que tuvieron que abandonar sus casas y huir con lo puesto en Mosul y en tantos otros pueblos en que no hay libertad religiosa o en los que los hombres se toman la ley por su cuenta. Pienso en tantos hombres y mujeres que diariamente son acosados por los que se piensan que tienen todo derecho sobre los demás. Tú que sólo piensas en hacer el mal, oro por ti para que tus sentimientos de maldad cambien en sentimientos de bondad en tu camino, como a Pablo sobre el camino de Damasco. Oro para que el Señor te ilumine y cambie tu forma de sentir y comprendas tu error.

Tu corazón encontrará la paz y serenidad que sólo se puede encontrar cuando tu vida está en conformidad con la ley de Cristo y podrás entonces cantar las maravillas que Dios ha hecho contigo. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Siempre contigo…

17.01.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Rezar
Hoy es uno de esos días en que necesito más que un café. Es en este momento que me digo, necesitas algo que te dé fuerzas más allá de lo material de tomar un café. En realidad se trata de cargar pilas con el Señor, de buscar la luz desde su cercanía. Y lo que el corazón me pedía lo he encontrado en este himno que he pensado y orado desde lo que ahora vivo. “Si tú me das la mano… pero siempre contigo…”. Todo se puede vivir, digerir y afrontar, de otra manera desde tu presencia Señor, desde esa paz que sólo Tú nos das y que serena el alma. Ayúdame Señor a reconocerte en las prisas de cada día, en los momentos menos fáciles, en las alegrías recibidas, a que en todo esté conectada contigo, que nunca falle esa cobertura. A seguir teniendo la mirada puesta en el horizonte de Dios.

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Libertad de la ley

15.01.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

RíoComentario a una parte del salmo 118. Con frecuencia tenemos dificultad para comprender la ley. La ley de Dios no es para reprimirnos sino para liberarnos. Es como un dique de un río, si el agua se derrama en los campos, jamás alcanzará alta mar. Nuestra vida es como el lecho del río. Nuestras pasiones son como las olas, el dique es la ley. Si nuestras pasiones no son canalizadas es el desborde salvaje, no alcanzaran el fin que es la felicidad, comenta el P. Verdin o.p.

La ley de Dios nos dice si tú sigues mis preceptos, serás fecundo, cruzarás los surcos, serás una fuente de vida para los demás. La ley de Dios es una guía para hacernos crecer. Nos orienta hacia un desarrollo integral. Sin la ley es el desorden, el caos. Sin la ley es la ley del más fuerte. Sin la ley, se vive como los animales.

La ley de Dios es liberación, jamás una camisa de fuerza, al contrario; no es una institutriz severa y amargada sino todo lo contrario, es alguien que desea hacernos crecer en el amor, en una vida colmada y feliz. Enséñame, Señor tus sendas. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Permanecer en la casa de mi Padre

12.01.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Perdido en el temploComo piadosos judíos, José y María, bajaron a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, fue también con ellos a la Ciudad Santa.
Pero he aquí que de regreso el jovencito Jesús se quedó en Jerusalén. Al darse cuenta sus padres de que su hijo no estaba entre los conocidos volvieron a Jerusalén. ¿Su hijo se había perdido, se había escapado? ¡Cuál no debía ser su angustia! Al cabo de tres días lo encuentran en el templo, sentado entre los maestros de la ley, escuchándoles y haciéndoles preguntas (Cfr. Lu 2,41- 52).

Es relevante que Lucas diga que Jesús estaba sentado entre los maestros; lo equipara a los doctores de la ley. Él es en realidad el mejor doctor de la ley. Al reclamo de su madre, ¿hijo por qué nos has hecho esto? Jesús responde: ¿Por qué me buscabais, no sabéis que debo preocuparme por las cosas de mi Padre?

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El buen Zacarías

10.01.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ZacaríasA todos nos gustan las historias que terminan bien. La vida ya es lo suficiente estresante para que en un momento de distensión nos relaten historias dramáticas. He aquí una que termina felizmente.

Es la historia de Zacarías, esposo de Isabel, padres de Juan Bautista. Los dos eran de edad avanzada sin tener descendencia. En aquellas épocas no tener hijos era muy triste. ¿Cómo iba a cumplirse en ellos el mandato del Creador de crecer y multiplicaros? Este sacerdote mientras oficiaba en el templo de Jerusalén recibió la visita del ángel Gabriel que le anunció que iba a ser padre. Y he aquí, que al cabo de unos meses nació el hijo anunciado.

Para algunas parejas que desean tener descendencia sin conseguirlo, esto supone un gran sufrimiento, ¿es que el Señor no oye su oración como oyó la de los padres de Juan? En este caso y en otros hay quien puede alegar ante Dios, ¿por qué ellos tienen que sufrir tantas penalidades cuando a otros todo les va viento en popa? No es que el Señor no oiga su oración, sino que a cada uno da la gracia para sufrir lo que le toca vivir. Tengamos presentes a estos que se sienten desafortunados para que vivan con serenidad las contrariedades que surgen en sus vidas y no desesperen. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Y los suyos no lo recibieron

08.01.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

AmarEl prólogo del evangelio de San Juan es muy severo en su juicio: “Vino a los suyos y los suyos no le recibieron” (Jn 1,11). Suerte que a continuación hay un "pero" que nos da esperanza. “Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios” (Jn 1, 11-12). ¿De qué parte estamos? De la afirmación de los que no le recibieron o de los que creyeron en él.

No vayamos aprisa a confirmar que estamos con los que creyeron en él. Sí podremos afirmar que creemos en él, si cumplimos sus mandatos. Y no vayamos a creer que por decir Señor, Señor, estamos de su lado. Mateo en su capítulo 25 nos da la respuesta clarividente: “Cuando hicisteis a uno de estos más pequeños a mi me lo hicisteis".

La fraternidad es esencial. Por algo, en la última cena, Jesús nos dejó el mandamiento del amor: “Amaos los unos a los otros” (Jn 13,34). Y San Pablo nos lo repite con otras palabras: “Si hablo las lenguas de los hombre, y aún las de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que retiñe… si tengo fe para mover montañas pero no tengo amor, no soy nada… El amor todo lo soporta, no tiene envidia, no es orgulloso, ni egoísta, no guarda rencor, no se alegra con las injusticias…Un día pasarán las profecías… el amor permanecerá” (I Co 13, 1-10). Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Conversión por admiración

05.01.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

AdoraciónFhatima, una joven india, fue con su familia a Francia. Como era una chica muy inteligente, con gran esfuerzo de sus padres, pues tenían seis hijos, estudió en la Sorbona. Allí tuvo un profesor católico que admiró profundamente. Éste murió relativamente joven. Ella fue a su entierro. Durante la celebración se dijo para sí: “Cuando yo muera quiero encontrarme en el paraíso con este profesor tan admirable”.

Y ni corta ni perezosa se fue a encontrar al sacerdote que había celebrado las exequias y le contó su decisión. Tuvo una buena conversación con él y le invitó a tener algunas entrevistas. Después de un tiempo de catecumenado se bautizó. Tenía su misal y acudía diariamente a la celebración de la Eucaristía. Como mujer inteligente preguntaba mucho sobre las lecturas, los comentarios de las mismas y otras lecturas que traía su misal. De esta forma autodidacta se iba formando su identidad católica.

Así como dice el refrán que todos los caminos conducen a Roma, también el Señor tiene sus caminos para llevar a todos los seres al camino de la Verdad. Sólo hay que estar abiertos a la luz que él ofrece constantemente. En la solemnidad de la Epifanía vemos como todos los pueblos razas y naciones acuden a adorar al Dios verdadero. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


¿Y Venezuela?

03.01.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

VenezuelaVenezuela ya no es noticia y sin embargo la problemática de este país caribeño sigue en pie y se recrudece de día en día. En la actualidad la inmensa mayoría de los venezolanos sufre escasez, comenta Luis Prieto, salesiano, en Venezuela, para algunos es hambre, la dificultad para cuidar la salud, encontrar un trabajo, estabilidad para la convivencia familiar, social y económica. Se vive en la zozobra al no saber qué sucederá mañana.

En un país tan rico la inmensa mayoría vive la escasez, los productos básicos se hacen inalcanzables. Para paliar esta situación funcionan ollas solidarias para los más necesitados.

Los desafíos que tiene Venezuela son innombrables: El hambre, la vivienda, las infraestructuras, la escasez, la educación, la violencia, el deterioro de la vida democrática. Estas realidades nos interpelan y exigen creatividad y generosidad.

Son muchos los proyectos que no han muerto, muchas las personas que tienen deseo de superación, muchos los jóvenes que luchan, muchas las personas que les mueve la fe y que siguen apostando por este bello país y por sus gentes. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Feliz Año Nuevo

01.01.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

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“Jesucristo, Verbo hecho carne, ha dado plenitud al tiempo del mundo y a la historia humana” (Papa Francisco)


Miércoles, 24 de enero

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