Mi vocación

Las murallas de Jericó

30.10.17 | 08:00. Archivado en Fe

MurallasJericó, ciudad bien defendida con sus murallas, parecía infranqueable por los israelitas conducidos por Josué. ¿Cómo podían acceder a ella tan bien defendida? ¿No es esto lo que nos ocurre ante las dificultades que se nos presentan?

Josué propone al pueblo de Israel algo que está a su alcance: Dar cada día una vuelta alrededor de la ciudad durante seis días y al séptimo dar siete vueltas. Así que cada día daban una vuelta siete sacerdotes con el arca, luego volvían al campamento. Al séptimo día dieron siete vueltas y al toque especial todos gritaron con todas sus fuerzas y la muralla se vino abajo. (Jos 6,11-27).

Así que Josué nos invita en el día a día a levantarnos de madrugada y caminar con el Señor con la esperanza puesta en Él. De Él nos vendrá la luz para descubrir lo que hay que hacer, Él nos dará la fuerza para no dimitir ante las dificultades, el coraje para continuar la lucha ante los contratiempos. Y luego cuando haya pasado la tempestad nos daremos cuenta que es Él quien ha hecho caer la muralla que nos parecía infranqueable, lo único que nosotros hechos hecho ha sido confiar, estar convencidos de que nuestra vida está entre sus manos. Texto: María Nuria Gaza.


Sin mí no podéis nada

27.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ManosUna buena lección de humildad es la que nos da Jesús en el capítulo 15 del evangelio de San Juan: “Sin mí no podéis hacer nada”. Así que no nos podemos hinchar de orgullo cuando nuestras empresas tienen éxito. El éxito se lo debemos a nuestro Padre del cielo. Claro que esto no quiere decir que no me tengo que preocupar de que las cosas que llevo entre manos salgan lo mejor posible, claro que sí, pero cundo haya hecho todo lo posible me tengo que repetir aquella frase que también recoge el evangelio: “Somos servidores inútiles” (Lu 17,10).

Es muy posible que cuando las cosas me salen bien me ponga los galones y me olvide de dar gracias a Dios por el éxito de mi empresa. “El Señor es bueno, su misericordia no tiene fin”, reza el salmo 135. Lo que tenemos que tener presente es que el Señor necesita de nuestras manos para realizar su obra. “El Señor, es mi fuerza y salvación” es un canto de confianza de Espinosa. Vale la pena de cantarlo en nuestras idas y venidas. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Profetas de calamidades

25.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ProfetasEn general los profetas no han sido nunca bien recibidos porque anuncian malos augurios en múltiples ocasiones. A la sociedad le gusta oír que todo marcha bien, que no hay que preocuparse. Por ello estos hombres son perseguidos, maltratados y como Jesús, aniquilados. ¿Tendría el coraje de denunciar como los profetas, de decir la verdad ante la injusticia?

Una parte del mundo bien instalado en los principios de la prosperidad económica, de una vida privada bien protegida, no les conviene oír ciertas verdades porque los desinstala. Es muy difícil de hacerse voz de los sin voz, de los pequeños, los débiles, de los pobres que huelen mal, de los no nacidos, comenta frère Olivier, del convento de Jerusalén.

Sin embargo es necesaria esta palabra profética que denuncie. No puedo quedar callado cuando a mi lado se cometen atropellos a los más desprotegidos. No podemos temer a estos que atropellan, el Señor está al lado de los que trabajan por la justicia: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” y esta bienaventuranza se completa con la siguiente: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5,6-7) Sí el Señor está con los hambrientos de justicia y con los misericordiosos, ¿qué podemos temer? Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Kurdistán

23.10.17 | 08:00. Archivado en Adviento

KurdosKurdistán este país tan debatido y dividido en 4 partes en 1923, no está de suerte. El gobierno de Bagdad les ha negado la autonomía. ¿Es justo? En mis largas estancias en Iraq, años a, conversando con iraquís del sur, discutía con ellos cuando recriminaban que los kurdos eran unos terroristas. Yo les ponía la cuestión: ¿Es que te gustaría que tu país fuera dividido porque a unos señores les pareció bien? Esto es les que ocurrió en 1923, pero parece que los iraquíes tienen poco memoria histórica El único medio que tienen de hacerse notar los kurdos es con el terrorismo. No quiero decir que sea algo elogiable, ni mucho menos, el terrorismo es una lacra, a combatir pero es que los países de los cuales forman parte este pueblo los tienen asfixiados, sumidos en una pobreza extrema. Siendo de orientación musulmana traicionar al que tienes delante es una virtud porque demuestra que tú eres más listo que él.

En 1992 durante el gobierno de Saddam hubo un levantamiento al que el “rais” respondió con una masacre de armas químicas que dejó la población muy diezmada. Pero como es un pueblo tan aguerrido persistieron en su deseo de ser un pueblo libre y lograron una cierta autonomía después de la guerra del golfo.

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Buenos y malos pastores

20.10.17 | 08:15. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Yo soy el Buen PastorEl salmo 22, El Señor es mi pastor, es un canto bíblico de una confianza inquebrantable en la bondad de este Señor que camina a nuestro lado.
Hay varios textos en la Biblia que nos hablan de pastores, uno de ellos va dirigido a los malos pastores. El profeta Ezequiel habla de ellos con dureza: “¡Ay de los pastores de Israel, que se cuidan a sí mismos! Lo que deben cuidar los pastores es el rebaño” (Ez 34,1-2). El profeta continua, éstos no buscan la oveja descarriada ni cuidan las enfermas, ni vendan las que tienen una pata rota. Se alimentan de su leche, y las tratan con dureza y crueldad. De este modo las ovejas se dispersaron y mis ovejas se quedaron sin pastor.

Jesús por el contrario se presenta como el buen pastor: “Yo soy el buen pastor. Como mi Padre me conoce…así conozco mis ovejas y ellas me conocen a mí. Y abra un solo rebaño y un solo pastor” (Crf Jn 10, 15 ss). Diferencia abismal entre la profecía de Ezequiel y el texto del evangelio de San Juan.

Y no pensemos que las palabras de la Sagrada Escritura van sólo dirigidas a los que generalmente entendemos por pastores. Todos en nuestra vida estamos requeridos a ser buenos pastores de los que viven a nuestro lado, con los que tenemos alguna relación, vecinos, compañeros de trabajo, etc. No podemos hacer como Caín que se escuda diciendo que él no es el guardián de su hermano.

Caminemos juntos como el buen pastor, sepamos ser luz en los momentos de oscuridad de los otros, un apoyo, un consuelo. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Hemos creído en él…

18.10.17 | 17:49. Archivado en Vocación

Camino“Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1Jn 4,16). Son muchas las gracias que vamos recibiendo a lo largo de nuestras vidas pero también hay momentos fuertes, especiales, que te marcan y son fuerza para seguir agrandando tu SÍ al Señor, que un día salió a nuestro encuentro y ahí conocimos su Amor que nos envolvió y nos guía en la respuesta de fidelidad.

Hago memoria de lo que sé que me ayudó y lo hago presente para continuar la ruta, sobre todo ante los momentos en los que cuesta más. Sólo nos puede salvar aquello que está en lo más íntimo de nuestro corazón, donde percibimos lo que realmente vale la pena y el porqué del hoy y de la esperanza del mañana. Sigo encontrando la misma respuesta y deseando que perdure. Sí, creí en el Señor, le conocí y sigue estando no sólo en lo más preciado de mi existencia sino también en la luz que sigue guiando el hoy no exento de espinas. Hago una mirada hacia atrás para tomar impulso, porque sigue valiendo la pena el camino de fidelidad al Señor. A veces, nos damos el gusto de algún regalo, también es importante darse el gusto de mirar en la propia vida las etapas, los regalos, que el Señor ha ido poniendo en nuestro recorrido, que fueron gozo en nuestra vida y es ayuda para el hoy. A mí me ayuda el recordar para seguir mirándole y decirle: ¡Sí, sigamos caminando! Texto: Hna. Ana Isabel Pérez.


El Señor construye su casa

16.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

casaTodo ser humano desea construir o tener una casa donde pueda vivir con su familia dignamente. Es un deseo, no por todos alcanzado, porque muchas familias no disponen de un hogar donde alojarse dignamente. La Declaración del Derecho Internacional de 1948, en su artículo 25, declara: El derecho de toda persona a una vivienda digna. Juan XXIII en su encíclica Pacem in Terris, en abril de 1963, también recoge este derecho.

El Señor, también prometió a Salomón, que le iba a construir una casa, pero ésta no era lo que entendemos por casa sino una dinastía que permanecería siempre y cuando sus herederos fueran fieles a la ley de Dios.

En el caso que nos ocupa debemos preguntarnos si las naciones son fieles a tener en cuenta el artículo 25 de la Declaración de los Derechos Humanos. Este derecho, como tantos otros, es pisoteado con frecuencia por los gobernantes que procuran mucho más por sus intereses que por los derechos de la humanidad. Esto sin embargo no nos puede dejarnos de brazos cruzados diciendo que nosotros, gente de a pie, no podemos hacer nada, porque por poco que sea siempre podemos aportar nuestro granito de arena y pedir al Señor que prometió una “casa” para Salomón y su descendencia que cuide de tantos que se encuentran sin techo en la casa común que es nuestro mundo. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Disponibilidad

13.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

IsaíasEh aquí algo que no es tan frecuente: Estar disponible a la voluntad de Dios, pero no sólo de palabra sino con hechos. Este es el ejemplo que nos ofrece el profeta Isaías, este gran poeta del Antiguo Testamento.

Era un ciudadano de Jerusalén que fue llamado o mejor dicho, se ofreció a ejercer la misión de profeta, es decir a proclamar la palabra del Señor en un momento histórico preciso. El texto bíblico no da indicaciones sobre la vida y condición social del mismo, pero por el contexto podemos deducir que era un hombre de reconocida autoridad e influencia en la corte real por la facilidad con que podía presentarse ante los reyes.

El texto sitúa su vocación a la muerte del rey Ozias, en la que tuvo una visión en la cual el Señor sentado en un trono muy alto, su manto cubría todo el templo. Unos seres como de fuego estaban por encima de él. Se decían el uno al otro: “Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso, toda la tierra está llena de su gloria”.

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Invitación al silencio

11.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

PobletHace pocos días pude hacer una escapada y hacer un alto en el camino para respirar de otra manera, para poder gustar con otra mirada interior del regalo de tantas cosas como se nos ofrecen, se nos dan y que acogemos en la medida en que abrimos el corazón a vivir otras experiencias, a acoger la riqueza del tiempo compartido, del cielo contemplado, del silencio que tanto bien hace. Salí del ajetreo, del ruido cotidiano que te envuelve para ir a un lugar de calma, de paz, envuelto de la naturaleza y llegué a un monasterio. Esta vez fue diferente en la medida en la que me di cuenta del primer impacto y fue sencillamente el salir del ruido exterior para llegar al silencio exterior y fue ahí donde comencé a respirar, mis oídos se percataron de ese ambiente que invitaba al silencio, al encuentro, a respirar otro ritmo. ¡Qué necesidad de ese silencio exterior que atrapa el propio interior! Y me dije, me hace falta.

Al entrar en la habitación junto a la Biblia había un libro que aunque no me dio tiempo a leerlo, lo pude hojear un poco y topé con estas palabras: “…Haz silencio exterior, esfuérzate por hacer silencio interior, pacifica tu corazón para que en él se extienda el manto del silencio y ponte ante la Palabra”(“La luz del silencio, camino de tu paz”, P. José Alegre Vilas, monje de Poblet).

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Buscar y construir

09.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

BuscarBuscamos y buscamos un lugar hacia dónde encaminar nuestra vida, hacia una manera de enfocar nuestra existencia, hacia una nueva forma de afrontar las realidades, y, seguimos buscando a lo largo de toda nuestra vida. El hecho de buscar, es positivo, ello significa que estamos vivos, es decir, que tenemos inquietudes y no somos o estamos pasivos.

Nuestra vocación a la vida no consiste únicamente en ser, sino que el ser humano ha de trabajar por crear la propia vida. Si creemos que Dios es Señor y dador de vida no podemos dejar que todo suceda simplemente y por casualidad, hemos de construir nuestra vida y darle el sentido que procede de Dios. Somos seres libres e hijos de Dios, como decía el sr. Merton en uno de sus libros, y esto significa que no podemos vivir pasivamente, sino que se ha de participar de una manera activa en lo referente al propio ser. Quizás sea un atrevimiento, pero creo que estamos llamados a “crear” nuestra historia, porque no somos algo que se pueda aparcar fácilmente, al contrario, poseemos capacidades para ello, para llevarlo hacia adelante. Dios nos ha regalado el don de crear, de hacer historia en nuestra historia personal.

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La vergüenza

06.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

La verguenzaLa vergüenza es un sentimiento gris, oscuro, que pretende ocultar algún defecto o acción que cree que si se sabe podría provocar rechazo. Por esta razón lleva a esconder las faltas para evitar la crítica. Es algo que tiene cogida a la persona en su red haciéndola sentir mal con ella misma hasta llegar en algunos momentos a desear que mejor le hubiera sido no haber nacido. El que está atrapado bajo su dominio tiene un sentimiento que le tiene de capa caída, es decir con los ánimos por los suelos. No se atreve a mirar a los otros a los ojos, ha perdido toda estima de sí mismo.

“El que vive bajo el dominio de la vergüenza se siente indigno de la bondad de los demás” (Sor Véronique Margron). Esta Dominica de la Presentación eleva también esta súplica: "¡Oh Señor, ahórrame el sentimiento de la vergüenza!".

Para reencontrar el hombre perdido en la vergüenza es preciso que Dios se abaje más que él para quedarse a la altura de su mirada. Cuando uno se encuentra en estas circunstancias lo mejor que puede hacer es contemplar a Jesús en la cruz. Él tomó sobre sí toda vergüenza para que el hombre pudiera verse libre de esta lacra que ataca a tantos humanos. Dios se abaja para que el hombre pueda elevarse y vivir libre de sus garras. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Jueces de nuestras injusticias

04.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

HumildadCon frecuencia no nos damos cuenta de nuestras propias injusticias. Necesitamos, como David, alguien que nos haga caer en la cuenta de ellas. David pronto a administrar justicia contra el rico que cogió la oveja única del pobre para ofrecerla al invitado que llegó a su casa y cual el monarca está dispuesto a hacer justicia, es reprendido por el profeta Natan que le dice: Este hombre eres tú. El profeta sabe emplear una parábola un tanto alarmante para que el rey, de fina sensibilidad, se diera cuenta de su pecado ante su fiel servidor Urias, de su adulterio y de la habilidad para encubrir su pecado.

Es una gracia de Dios encontrar en nuestro camino personas que nos hagan caer en la cuenta de nuestros errores frente a los demás. Nuestra ceguera ante nuestros pecados es enorme debido quizás al sentimiento de tener buena intención. En estos momentos es muy importante saber aceptar como hizo David su pecado y pedir al Señor que tenga misericordia de él: “Misericordia, Señor, lávame de mi pecado. Reconozco mi pecado, he hecho lo malo delante de tus ojos”. Son fragmentos del salmo 50 que el rey compuso al reconocer su pecado. Es hacernos jueces de nuestras propias injusticias. Se requiere humildad para reconocer nuestros errores pero sin ella no podemos adelantar en nuestro camino hacia Dios. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


El único que jamás traiciona

02.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

RezarLa traición es sumamente dolorosa cuando viene de alguien en quien habías puesto la confianza. Esto es lo que le ocurre al autor del salmo 54 que se ve traicionado por su amigo. Y ahí se desvanece el dicho de quien tiene un amigo tiene un tesoro. Puede ser aquello que los amigos se demuestran cuando las cosas van mal; por consiguiente al que considerabas un amigo no lo era.

El salmista al verse en tales circunstancias expone su infortunio al Señor, el único que jamás traiciona y el que en su Hijo conoció el dolor de la traición: “Dios mío, escucha mi oración, no te cierres a mi súplica” (v 2). Es la oración de Jesús en el huerto, poco antes de ser traicionado por Judas. “Pero eres tú mi compañero, mi amigo y confidente, a quien me unía una dulce intimidad” (v 14- 15).

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Miércoles, 22 de noviembre

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