Mi vocación

El Señor construye su casa

16.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

casaTodo ser humano desea construir o tener una casa donde pueda vivir con su familia dignamente. Es un deseo, no por todos alcanzado, porque muchas familias no disponen de un hogar donde alojarse dignamente. La Declaración del Derecho Internacional de 1948, en su artículo 25, declara: El derecho de toda persona a una vivienda digna. Juan XXIII en su encíclica Pacem in Terris, en abril de 1963, también recoge este derecho.

El Señor, también prometió a Salomón, que le iba a construir una casa, pero ésta no era lo que entendemos por casa sino una dinastía que permanecería siempre y cuando sus herederos fueran fieles a la ley de Dios.

En el caso que nos ocupa debemos preguntarnos si las naciones son fieles a tener en cuenta el artículo 25 de la Declaración de los Derechos Humanos. Este derecho, como tantos otros, es pisoteado con frecuencia por los gobernantes que procuran mucho más por sus intereses que por los derechos de la humanidad. Esto sin embargo no nos puede dejarnos de brazos cruzados diciendo que nosotros, gente de a pie, no podemos hacer nada, porque por poco que sea siempre podemos aportar nuestro granito de arena y pedir al Señor que prometió una “casa” para Salomón y su descendencia que cuide de tantos que se encuentran sin techo en la casa común que es nuestro mundo. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Disponibilidad

13.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

IsaíasEh aquí algo que no es tan frecuente: Estar disponible a la voluntad de Dios, pero no sólo de palabra sino con hechos. Este es el ejemplo que nos ofrece el profeta Isaías, este gran poeta del Antiguo Testamento.

Era un ciudadano de Jerusalén que fue llamado o mejor dicho, se ofreció a ejercer la misión de profeta, es decir a proclamar la palabra del Señor en un momento histórico preciso. El texto bíblico no da indicaciones sobre la vida y condición social del mismo, pero por el contexto podemos deducir que era un hombre de reconocida autoridad e influencia en la corte real por la facilidad con que podía presentarse ante los reyes.

El texto sitúa su vocación a la muerte del rey Ozias, en la que tuvo una visión en la cual el Señor sentado en un trono muy alto, su manto cubría todo el templo. Unos seres como de fuego estaban por encima de él. Se decían el uno al otro: “Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso, toda la tierra está llena de su gloria”.

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Invitación al silencio

11.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

PobletHace pocos días pude hacer una escapada y hacer un alto en el camino para respirar de otra manera, para poder gustar con otra mirada interior del regalo de tantas cosas como se nos ofrecen, se nos dan y que acogemos en la medida en que abrimos el corazón a vivir otras experiencias, a acoger la riqueza del tiempo compartido, del cielo contemplado, del silencio que tanto bien hace. Salí del ajetreo, del ruido cotidiano que te envuelve para ir a un lugar de calma, de paz, envuelto de la naturaleza y llegué a un monasterio. Esta vez fue diferente en la medida en la que me di cuenta del primer impacto y fue sencillamente el salir del ruido exterior para llegar al silencio exterior y fue ahí donde comencé a respirar, mis oídos se percataron de ese ambiente que invitaba al silencio, al encuentro, a respirar otro ritmo. ¡Qué necesidad de ese silencio exterior que atrapa el propio interior! Y me dije, me hace falta.

Al entrar en la habitación junto a la Biblia había un libro que aunque no me dio tiempo a leerlo, lo pude hojear un poco y topé con estas palabras: “…Haz silencio exterior, esfuérzate por hacer silencio interior, pacifica tu corazón para que en él se extienda el manto del silencio y ponte ante la Palabra”(“La luz del silencio, camino de tu paz”, P. José Alegre Vilas, monje de Poblet).

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Buscar y construir

09.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

BuscarBuscamos y buscamos un lugar hacia dónde encaminar nuestra vida, hacia una manera de enfocar nuestra existencia, hacia una nueva forma de afrontar las realidades, y, seguimos buscando a lo largo de toda nuestra vida. El hecho de buscar, es positivo, ello significa que estamos vivos, es decir, que tenemos inquietudes y no somos o estamos pasivos.

Nuestra vocación a la vida no consiste únicamente en ser, sino que el ser humano ha de trabajar por crear la propia vida. Si creemos que Dios es Señor y dador de vida no podemos dejar que todo suceda simplemente y por casualidad, hemos de construir nuestra vida y darle el sentido que procede de Dios. Somos seres libres e hijos de Dios, como decía el sr. Merton en uno de sus libros, y esto significa que no podemos vivir pasivamente, sino que se ha de participar de una manera activa en lo referente al propio ser. Quizás sea un atrevimiento, pero creo que estamos llamados a “crear” nuestra historia, porque no somos algo que se pueda aparcar fácilmente, al contrario, poseemos capacidades para ello, para llevarlo hacia adelante. Dios nos ha regalado el don de crear, de hacer historia en nuestra historia personal.

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La vergüenza

06.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

La verguenzaLa vergüenza es un sentimiento gris, oscuro, que pretende ocultar algún defecto o acción que cree que si se sabe podría provocar rechazo. Por esta razón lleva a esconder las faltas para evitar la crítica. Es algo que tiene cogida a la persona en su red haciéndola sentir mal con ella misma hasta llegar en algunos momentos a desear que mejor le hubiera sido no haber nacido. El que está atrapado bajo su dominio tiene un sentimiento que le tiene de capa caída, es decir con los ánimos por los suelos. No se atreve a mirar a los otros a los ojos, ha perdido toda estima de sí mismo.

“El que vive bajo el dominio de la vergüenza se siente indigno de la bondad de los demás” (Sor Véronique Margron). Esta Dominica de la Presentación eleva también esta súplica: "¡Oh Señor, ahórrame el sentimiento de la vergüenza!".

Para reencontrar el hombre perdido en la vergüenza es preciso que Dios se abaje más que él para quedarse a la altura de su mirada. Cuando uno se encuentra en estas circunstancias lo mejor que puede hacer es contemplar a Jesús en la cruz. Él tomó sobre sí toda vergüenza para que el hombre pudiera verse libre de esta lacra que ataca a tantos humanos. Dios se abaja para que el hombre pueda elevarse y vivir libre de sus garras. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Jueces de nuestras injusticias

04.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

HumildadCon frecuencia no nos damos cuenta de nuestras propias injusticias. Necesitamos, como David, alguien que nos haga caer en la cuenta de ellas. David pronto a administrar justicia contra el rico que cogió la oveja única del pobre para ofrecerla al invitado que llegó a su casa y cual el monarca está dispuesto a hacer justicia, es reprendido por el profeta Natan que le dice: Este hombre eres tú. El profeta sabe emplear una parábola un tanto alarmante para que el rey, de fina sensibilidad, se diera cuenta de su pecado ante su fiel servidor Urias, de su adulterio y de la habilidad para encubrir su pecado.

Es una gracia de Dios encontrar en nuestro camino personas que nos hagan caer en la cuenta de nuestros errores frente a los demás. Nuestra ceguera ante nuestros pecados es enorme debido quizás al sentimiento de tener buena intención. En estos momentos es muy importante saber aceptar como hizo David su pecado y pedir al Señor que tenga misericordia de él: “Misericordia, Señor, lávame de mi pecado. Reconozco mi pecado, he hecho lo malo delante de tus ojos”. Son fragmentos del salmo 50 que el rey compuso al reconocer su pecado. Es hacernos jueces de nuestras propias injusticias. Se requiere humildad para reconocer nuestros errores pero sin ella no podemos adelantar en nuestro camino hacia Dios. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


El único que jamás traiciona

02.10.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

RezarLa traición es sumamente dolorosa cuando viene de alguien en quien habías puesto la confianza. Esto es lo que le ocurre al autor del salmo 54 que se ve traicionado por su amigo. Y ahí se desvanece el dicho de quien tiene un amigo tiene un tesoro. Puede ser aquello que los amigos se demuestran cuando las cosas van mal; por consiguiente al que considerabas un amigo no lo era.

El salmista al verse en tales circunstancias expone su infortunio al Señor, el único que jamás traiciona y el que en su Hijo conoció el dolor de la traición: “Dios mío, escucha mi oración, no te cierres a mi súplica” (v 2). Es la oración de Jesús en el huerto, poco antes de ser traicionado por Judas. “Pero eres tú mi compañero, mi amigo y confidente, a quien me unía una dulce intimidad” (v 14- 15).

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Miércoles, 18 de octubre

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