Mi vocación

Jeremías, profeta

19.05.17 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

JeremiasJeremías no está ni mucho menos feliz con la designación que Dios le hace de ser profeta, al contrario está aterrado por esta misión: “El Señor se dirigió a mí y me dijo: Antes de darte vida ya te había escogido, antes que nacieras, ya te había apartado y te había destinado a ser profeta de las naciones. Yo conteste: Ay, Señor, Yo no soy más que un niño y no sé hablar. Pero el Señor, me dijo: No digas que eres un niño. Tú irás a donde yo te mande y dirás lo que yo te ordene” (1,4-7).

Ser profeta no es una profesión sino una elección por parte de Dios y querer escabullirse de esta elección es risible. Ser profeta es estar atento al querer de Dios; es un vivir tú a tú con él, es estar dispuesto, a denunciar la in justicia y toda clase de atropello que los poderosos infligen a los débiles. Por esta razón los poderosos buscan acallar la voz de los profetas porque constantemente denuncian las maldades a que éstos someten a los pobres.

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