Mi vocación

Belleza de la creación

02.09.16 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

FirmamentoContemplar el firmamento estrellado invade nuestro espíritu de un sentimiento de pequeñez y de grandeza por el creador. El profeta Baruc con razón canta: “Las estrellas brillan en su puesto de guardia, llenas de alegría. Cuando él las llama, responden: ¡Aquí estamos! Y brillan alegres para su creador” (3,34-37).

Nuestro Dios es un Dios creador, y como dice el salmista lo que quiere lo hace. A diferencia de los ídolos babilónicos que tienen nariz y no huelen, tienen pies y no andan, Yahvé es Dios, el único Dios a quien la creación obedece por esto las estrellas, si él las llama responden: ¡Aquí estamos!

Baruc pone en guardia a los israelitas en su exilio que no teman a los dioses falsos; que confíen en el Dios verdadero que todo y haberlos castigado por sus infidelidades es un Dios misericordioso que los sacará de su destierro, regresarán a la tierra de donde fueron arrancados. Allí volverán a ofrecer sacrificios en el templo de Jerusalén al Dios único y verdadero. Podrán evocar con el autor del salmo ocho: “Cuando contemplo el cielo obra de tus dados, la luna y las estrellas que tú has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para darle poder?” (v 4 y 5). Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Jueves, 20 de septiembre

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