Mi vocación

La fe del centurión

30.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

CenturiónEl oficial romano sometido a una autoridad que él ejerce sobre otros comprende los asuntos de Dios a la luz de su trabajo de soldado y a la experiencia que tiene del mismo. Jesús admira este hombre y nos lo presenta como ejemplo: “Os aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe como este hombre” (Cfr. Mt 8,5-13).

La vida espiritual no es distinta de la vida normal, es decir a Dios lo encontramos dentro de la vida corriente, no lo busquemos nunca en la estratosfera ni en lo abstracto; es lo que decía Sta. Teresa de Jesús “Dios anda entre los pucheros”.

El camino de ir hacia Dios es el camino de la encarnación, por esta razón el Hijo de Dios se encarnó y plantó su tienda entre nosotros. El artículo que rezamos en el Credo todos los domingos en la Eucaristía lo declara: “Se encarnó por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre”.

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¿Qué valores queremos transmitir?

28.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Consejo“Acuérdate hijo mío”. Es una frase que hemos oído de jóvenes de nuestros mayores y que nos gusta repasar en nuestra memoria. Es el consejo que nos han dado personas muy cercanas y que saboreamos en nuestro interior. Es como una herencia preciosa que nos han dejado.

El libro de Tobías está lleno de estos buenos consejos de un padre a su hijo. Este israelita, deportado, que por cumplir la ley de dar sepultura a los muertos perdió la vista y se vio obligado a vivir en la estrechez sin quejarse nunca de su suerte. Este hombre íntegro, bueno y honrado y lleno de sabiduría inicia con frecuencia sus diálogos con su hijo con estas palabras: “Acuérdate hijo”. Le transmite los tesoros que encierra su corazón: Su fe inquebrantable en Yahvé, su amor a los pobres, la honradez, la laboriosidad, la sobriedad, la prudencia. Todos estos valores más preciosos que las riquezas.

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Bienaventurados los misericordiosos

23.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Misericordia“Dichoso el que cuida del pobre y desvalido, en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor”. El salmo 40 se inicia con esta bienaventuranza a los compasivos. Jesús en el evangelio de San Mateo proclama: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt.5, 7). En el evangelio de San Lucas encontramos como Jesús invita a sus oyentes a ser misericordiosos como el Padre celestial es misericordioso. (Cf Lc 6,36). Vemos por consiguiente que ya en el Antiguo Testamento se tenía una idea clara sobre la misericordia.

“El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor” (v 4). Así como nosotros usemos de misericordia con el prójimo, Dios la usará con nosotros en el día que nos juzgará.

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Los dioses y señores de la tierra no me satisfacen

21.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

VotarDentro de poco vamos a tener elecciones en Cataluña. Los ciudadanos estamos llamados a depositar nuestro voto en las urnas. El dilema que se nos plantea a muchos es a quien vamos a votar porque los políticos, la mayoría, no digo todos pero casi todos, están envueltos ellos o sus partidos, en la corrupción de tal modo que los dioses y señores de la tierra no me satisfacen.

Ante esta problemática me vienen en la mente las palabras del salmo 117: “Mejor es refugiarse en el señor que fiarse de los jefes”. O este otro que reza, “Su boca dice falsedades, su diestra jura en falso”. El único verídico es Jesús: Camino, verdad y vida. Si los hombres de gobierno siguieran sus enseñanzas, como dice el refrán, otro gallo nos cantara.

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Paz – guerra

18.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

La violencia y la guerra están a la orden del día. Este es un mal endémico. Ya en el inicio de la humanidad la violencia se hizo presente.

pazNo sólo en la historia civil también en la Biblia que comúnmente llamamos Historia Sagrada nos narra guerras, luchas intestinas, odio entre hermanos. Pero ésta también nos canta el amor entre los hombres, la entrega desinteresada hasta dar la vida para dar vida. El ejemplo supremo lo encontramos en Jesús de Nazaret. Este Jesús que de labios de su madre María aprendió a orar con los salmos y que colgado del madero de la cruz oró al Padre con salmos: “Dios mío Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” (Salmo 21). “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” (Salmo 30).

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La casa se llenó del aroma del perfume

16.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

el-perfume-del-evangelioNúria Calduch, doctora en Sagrada Escritura, tiene un libro titulado “El perfume del Evangelio. Jesús se encuentra con las mujeres”; de la editorial Verbo Divino, que he encontrado delicioso.

En la narración de su quinto encuentro de Jesús con una mujer, la autora comenta el capítulo 12 de San Juan, la cena que ofrecieron en honor de Jesús, sus amigos de Betania.nMaría de Betania, hermana de Lázaro y Marta, no la tenemos que confundir con la pecadora que encontramos en Lucas 7,36 - 50 aunque los gestos de ambas son similares. Durante la cena “María, tomando unos trescientos gramos de perfume de nardo puro, muy caro, perfumó los pies de Jesús y luego los secó con sus cabellos. Toda la casa se llenó del aroma del perfume” ( v 3).

María unge los pies de Jesús con tanto perfume que lo tiene que secar con sus cabellos. De este modo los cabellos de la mujer se impregnan del perfume derramado en los pies del invitado de tal forma que ella se encuentra envuelta con la fragancia del perfume. A partir de este momento, el perfume de Jesús es también el perfume de María, comenta la autora, y toda la casa se llena de la aroma del perfume como el Evangelio que llena el mundo.

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Perdonar

14.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Perdón“Acercándose Pedro a Jesús, le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces lo tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. Mateo 18,21

Creo que no son palabras que fueron dichas en su momento sino que pueden seguir resonando en nuestro interior, porque son igual de válidas que en su tiempo. Hoy, que vivimos entre tensiones, enfrentamientos, guerras… nuestra susceptibilidad está a flor de piel, y con ello no quiero descartar todos esos momentos bonitos de encuentro, de apoyo, de amistad, de amor… que los hay, pero a veces pesan tanto aquellos que hacen daño al ser humano y a la humanidad que no sabemos recordar, provocar lo que genera alegría y paz.

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Sufrimiento y capacidad de escucha

10.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Recuerdo la suerte que corrieron tres hermanos que nos trajeron las asistentes sociales al centro de Protección de Menores que llevábamos en aquellos años ya remotos. Eran dos niñas de seis y cuatro años y un niño que tenía tres.
La madre había abandonado el hogar para irse con su cuñado. Al día siguiente vino el padre lamentando su situación, parecía el mejor de los padres. Nos dijo que vendría a visitar a sus hijos todas las semanas. Pero pasó la primera semana y todas las siguientes sin aparecer. Como los pequeños eran muy simpáticos se hicieron querer de todos los niños del centro.

Al cabo de unas semanas vino la hermana de la madre y nos contó la situación tan tremenda en la que había vivido la pobre mujer, madre de los niños. Ella trabajaba de sol a sol y cuando llegaba a su casa el fin de semana, el marido no la dejaba de amenazarla y pegarla hasta que le entregaba su sueldo que él se iba a jugar.

Trascurridos unos meses apareció la madre. Desde que salió de su casa no dejaba de pensar en sus hijos. La acompañé al Tribunal de Menores, hablamos con el juez, una bellísima persona, que comprendió la situación de la desventurada madre y le prometió que trasladarían al lugar de su residencia a sus hijos y que si no daban ningún motivo de escándalo se los entregarían. Y así fue los niños permanecieron aquel curso escolar en el centro y al inicio del siguiente los llevaron a la ciudad donde vivía la madre.

Siempre he recordado con gratitud al juez del Tribunal Tutelar de Menores por su comprensión y por su capacidad de escucha en todos los casos que le habíamos presentado de los menores acogidos en el centro. Doy gracias a Dios por la bondad encontrada ante la niñez con serias dificultades. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


El buen samaritano

08.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

SamaritanoEl buen samaritano según la parábola de Lucas 10, 25-37, es aquel que está cerca del que ha sido maltratado.

El samaritano que pasaba por el mismo camino que el sacerdote y el levita, que al ver al ver un hombre mal herido dieron un rodeo y pasaron de largo sin atenderle no fue lo que hizo este hombre tenido por hereje por los cumplidores de la ley a raja tabla. Lo más probable es que el samaritano no pensaba encontrarse en su camino a un herido, pero al verlo sintió compasión de él, “se le acercó, le curó las heridas con aceite y vino y se las vendó. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, el samaritano sacó dos denarios se los dio al posadero y le dijo: Cuida a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi regreso" (33-35).

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Dos casos opuestos

07.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

OracionAnioMisericordia-185x120En el Año jubilar de la Misericordia el Papa ha comunicado que concede a todos los sacerdotes la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y, arrepentidos de corazón piden por ello perdón, en este año jubilar.

El Santo Padre escribe una carta, el primero de septiembre del año en curso, a Monseñor Rino Fisichella, en la que comenta: “He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre. También por este motivo he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón”.

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Como león rugiente

04.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

León rugienteSan Pedro es su primera carta no se está con chiquitas; llama al diablo “león rugiente”, nos pone en guardia a los lectores de las artimañas de este ángel caído, para no caer en sus garras. Lo venceremos si permanecemos firmes en la fe. Nos puede ayudar a vencerlo el pensamiento de que muchos cristianos en otras partes del mundo están soportando con valentía persecución a causa de su fe. No nos olvidemos de orar por ellos.

El ejemplo de Jesús que en el huerto de Getsemaní pedía al Padre que pasara de largo aquel trance tan amargo, aceptó la voluntad de su Padre, por amor a nosotros. Leamos este texto.

“Sed prudentes y manteneos despiertos, porque vuestro enemigo el diablo, como un león rugiente, anda buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que en todas partes del mundo vuestros hermanos soportan los mismos sufrimientos. Pero después que hayáis sufrido por un poco de tiempo, Dios os hará perfectos, firmes, fuertes y seguros. Él es el mismo Dios que en su gran amor nos ha llamado a tener parte en su gloria eterna en unión con Jesucristo .A él sea el poder para siempre. Amén”. (I Pe 5, 8-11)

Texto: Hna. María Nuria Gaza.


¿También vosotros queréis iros?

02.09.15 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Pan de vida

San Juan sitúa en la sinagoga de Cafarnaún el fin del capítulo seis, llamado el discurso del Pan de vida. Los presentes al oír las palabras de Jesús: Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed. Pero, como ya os dije, vosotros no creéis”, los oyentes se dijeron: “¿Cómo puede este darnos a comer su propio cuerpo? Este es un lenguaje duro, ¿quién puede entenderlo?”. Desde aquel momento muchos de los que seguían a Jesús ya no fueron más con él.

Entonces Jesús dirigiéndose a los Doce les dijo: “¿También vosotros queréis marcharos?”. A nosotros nos puede ocurrir lo mismo. El lenguaje de Jesús es exigente: Renunciarse a sí mismo, perdonar setenta veces siete, estar dispuesto a dar la vida no por un amigo sino por sus enemigos, a tomar su cruz y seguir a Cristo. A estas reflexiones interiores nos quedan dos opciones: Dejar al Maestro o decir como Pedro: “Señor, ¿a quien iríamos sólo tú tienes palabras de vida eterna?” (Jn 6,60-69). Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Sábado, 16 de febrero

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