Los salmos dan para mucho: Son oraciones, lamentos, e incluso enfrentamientos con Dios del pueblo de Israel. Expresan el estado de ánimo de su compositor. En la vida, como dice el autor sagrado, hay momentos para reír y otros para llorar.
El salmo 111 es un salmo que describe la felicidad del justo. El salmista asegura que el que teme a Dios es feliz, bienaventurado, porque amar a Dios es el principio de a sabiduría.
Para ser bienaventurado hay que temer a Dios porque cumplir sus mandatos da una paz que no pueden conocer los impíos.
“Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos”.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita”.
La segunda parte del verso del salmo está ligada a la creencia del Antiguo Testamento que se pensaba que tener descendencia era una bendición de Dios y el no tenerla un castigo.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
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