Durante estas últimas semanas, en la liturgia dominical, hemos ido observando que Dios sigue llamando. Samuel escuchó la voz del Señor y cuando lo reconoció dio su vida para lo que Dios le confiaba. Jonás es también un llamado, y aunque no le fue fácil vivir la misión, sí fue capaz de enfrentarse para cumplir con lo que llevaba entre manos.
Después de ver la vida y reacciones de tales personajes se nos invita a que seamos nosotros los profetas. Sencillamente, Dios nos invita a ser portadores de su Palabra. Nos ha mostrado que existen distintas formas de llamada y por supuesto, diferentes maneras de responder. En el libro del Deuteronomio nos sigue insinuando la llamada a una vocación concreta pero de una forma más explícita, nos da el cómo hemos de hacerlo.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital