Estuve pensando en lo importante de saber elegir. Pero mientras estaba reflexionando sobre esto y en la suerte de que mi elección para la vida era la apropiada para mi, me vino en mente lo que dijo Jesús: “No sois vosotros los que me habéis elegido sino que soy yo quien os he elegido”.
El caso es que después de elegir o de ser elegido, uno sepa decidirse. Porque algunos se han quedado a medio camino y luego les pesa toda la vida el no haber sabido a dar el paso.
Tengo bien presentes dos ejemplos. Una amiga de colegio, ella como yo nos sentimos llamadas a la vida religiosa pero ella no supo enfrentarse a la oposición que le ponían sus familiares. Ahora cuando nos encontramos, de tiempo en tiempo, en un momento u otro de nuestra conversación me dice: “Que suerte tuviste. Tu, contra viento y marea seguiste el camino al que te sentías llamada, yo fuí cobarde y ahora mi vida es un sin sentido”. Por más que le digo que ya no le de más vueltas, continua dándolas.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
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Religión Digital