Mi vocación

Elegir y renunciar

30.01.12 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida
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ElegirDesde pequeño a cualquier niño le gusta poder elegir entre distintas posibilidades que les presentamos, y poco a poco les vamos educando para que sepan decidir entre las diferentes opciones: comer un plátano o una pera puede ser un motivo de reflexión y un breve intento de decisión, que el niño no suele realizar de un modo ni rápido ni premeditado.

Tampoco los mayores tenemos siempre facilidad para ver claro cuál es la mejor opción a seguir entre todo aquello que se nos presenta como posible, sopesar las consecuencias que cada decisión puede tener para la propia vida y para de las personas que tenemos cerca es un motivo de reflexión que no podemos realizar de forma precipitada, y es también un acto de oración y de confianza en Dios.

La vida nos enseña que cualquier elección tiene sus consecuencias, porque elegir algo comporta siempre una renuncia, y medir cuanto puede significar tomar una opción no suele ser fácil, porque desconocemos la riqueza o las dificultades que cada uno de los aspectos que se presentan contiene en sí mismo.

Ciertamente los días suelen estar repletos de pequeñas decisiones algunas de las cuales las tomamos de modo casi inconsciente, porque en sí mismas no plantean ninguna modificación esencial en la vida, sea cual sea el camino tomado. Hay personas que ante decisión importante, una posible elección trascendente, se paralizan, no deciden y con ello complican su propia vida. Otros deciden tan rápidamente que luego sufren las consecuencias que puede traer consigo lo que no se ha meditado.
Si antes de decidir sabemos levantar nuestra oración a Dios, confiamos en que Él nos irá señalando la dirección a seguir y que con su ayuda, cuanto puede oscurecer nuestro caminar se irá transformando en claridad. Dios enviará su luz y su paz, y nos hará vivir en serenidad las consecuencias de las decisiones tomadas, si podemos afirmar que lo hemos hecho buscando no sólo el bien propio sino también el de los demás. Texto: Hna. Carmen Solé.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Inma L. 02.02.12 | 01:34

    Sencillo, pero me gustó

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