Desde pequeños los niños desean imitar aquellas personas que se les presentan como modelos y desde su visión sin duda superficial aspiran a ser maestros, enfermeros, médicos, papás o abuelos según le llamen la atención los comportamientos y las opciones de las personas mayores que tienen cerca, y buscan imitarles en gestos y opiniones.
Hacer y decir lo que otros hacen o dicen sin pensar más, es una actitud solamente válida en los tiempos de la infancia. El transcurso de los años nos exige un cierto grado de crítica y de comprensión a la vez. Podemos tener a lo largo de toda la vida modelos para imitar, pero el avance de la vida nos hace más lúcidos y críticos para descubrir que el decir y el hacer en los demás no siempre caminan parejos.
También en nosotros mismos la distancia entre cuanto se piensa y cuanto se realiza es en muchas ocasiones grande, porque nos cuesta reconocer las propias limitaciones y en cambio nos es fácil expresar cuanto deseamos alcanzar.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
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