Para la mayoría el Señor concede el don de la vista, pero no todos lo vemos todo por igual. Hay quien ve todo muy claro, diáfano, sin sombras, con los colores brillantes y bien definidos que llenan de hermosura todo cuanto hay alrededor. Otros carecen de la misma perfección y en su visión hay una mezcla de formas y colores y las sombras cobran un poder que lo limita todo.
En nuestras expresiones coloquiales, lejos del lenguaje científico podemos dividir las personas en dos grandes grupos: unos lo ven todo claro, y en esta percepción imponen a veces sin darse cuenta sus puntos de vista, pero gozan en la contemplación del mundo creado.
Otros ven las cosas poco definidas y han de esforzarse para poder expresar de forma comprensible aquello que perciben, para lograr que los demás compartan sus puntos de vista, y les ayuden a clarificar su pobre visión, y vean renacer la luz del sol.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital