¿Podemos parar el ruido de la naturaleza? Es decir, ¿puedo yo frenar la corriente de un río, el silbar del viento o el canto de los pájaros?... difícilmente podemos llegar a hacerlo. Hay cosas que forman parte de nuestra vida, de nuestro silencio interior, de nuestro ser. Pero, lo cierto es que sí hay otras que podemos realizar. “Cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti… cuando ores, no lo hagas como los hipócritas, a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres… Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto”.
Dios, que está en todas partes, no nos abandona nunca, a pesar de que en ocasiones tengamos la sensación de vacío u abandono; todos hemos tenido experiencia de ello, pero también hemos constatado su presencia, su misericordia y su amor.
Sino le conocemos bien podemos dejar pasar de largo la importancia de que cuando sentimos su ausencia es cuando realmente está más presente que nunca, porque Él jamás nos deja. Él permanece en lo “secreto”, en lo más íntimo de nuestras vidas porque es allí donde sólo Él puede llegar, porque sólo Él nos conoce como y quienes somos.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital