A todos nos gusta tener la “razón” cuando compartimos nuestras ideas o nuestros puntos de vista, cada uno intentamos expresar los motivos por los cuales estamos convencidos de que “la razón” está de nuestra parte. Hay quien sabe expresar bien sus planteamientos, y otros en cambio que carecen de este don, pero la mayoría actuamos desde la seguridad de nuestras propias ideas, pero manteniéndonos abiertos a la “razón” de los demás.
Es cierto, sin embargo, que en todos los ámbitos familiares o sociales, podemos encontrar personas que piensan, hablan y actúan como si sólo ellas tuvieran siempre la razón en todo, como si sólo ellas pudieran, por un don especial, hacer avanzar la vida de los demás en todos los sentidos, y según su entender, en el buen sentido, en el mejor sentido posible.
Son personas a quienes su propio convencimiento lleva a vivir en una actitud como de superioridad con respeto a los demás, son personas que por su modo de actuar parecen desconocer totalmente la virtud de la humildad, personas que carecen de la posibilidad de reconocer la acción de Dios en los demás, porque de cada uno tienen su visión y no reconocen los cambios que la vida misma va imprimiendo en cada uno.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital