El salmo 126 es una exhortación a la confianza en Dios. Nosotros podemos cansarnos hasta los límites pero como dice el refrán “no por mucho madrugar amanece más temprano”.
“Si el Señor no construye la casa en vano se cansan los albañiles”. El trabajo humano, y mucho más en el plano espiritual, es fecundo en la medida en que Dios está presente, por esta razón en vano se cansan los albañiles si Dios no bendice su esfuerzo. Jesús lo dijo claramente: “Sin mí no podéis nada”.
Los amigos del Señor, los que viven abandonados en su bondad y misericordia, aunque no posean muchos bienes materiales, vivirán felices porque la ambición no roerá sus corazones: “Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, que comáis el pan de vuestros sudores: Dios lo da a sus amigos mientras duermen”.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
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Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
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