Al apagar la última luz de la casa, antes de acostarse, es bueno recorrer mentalmente el día terminado. Un día más en la vida y seguramente un día similar a los demás.
Casi siempre la jornada suele transcurrir entre luces y sombras, aciertos y desaciertos, palabras pronunciadas, silencios mantenidos, encuentros deseados, experiencias que quizás no han llenado nuestras expectativas, pero con sus limitaciones este ha sido el día vivido, el día lleno de posibilidades y que habremos aprovechado o no para hacer el bien y evitar el mal.
Para mañana nos queda continuar con lo bueno y procurar reparar los males, la experiencia de hoy debería ayudarnos a que ese mañana ya cercano fuera realmente mejor. El compromiso de cada uno con su propia vida es una invitación a ser hoy mejor que ayer.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital