Leí estremecida en la prensa que un niño suicida de catorce años mató a 30 soldados pakistaníes e hirió a otros tantos. El muchachito, vestido con el uniforme escolar del cuartel, logró superar seis controles de acceso gracias a su vestimenta.
Es imposible que un niño de esta edad sea capaz de ser un kamikaze por decisión propia. Ahí radica mi estremecimiento. ¿Sería un niño adoctrinado?, ciertamente, pero adoctrinado por quien. ¿Por sus padres?, me resisto a pensarlo. Por muy fanático que sea, un padre ama a sus hijos, si está en sus plenos cabales. ¿Será que el odio enciega a tal punto que ahoga su amor de padre?
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital