Es significativo que la parábola del juicio final, en el evangelio de Mateo, venga justamente antes del relato de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. O sea, que no puedo separar mi comportamiento hacia mis hermanos de la atención al Cristo sufriente y resucitado.
Hoy, podría girar la pregunta del Juez, con una respuesta de su parte y una pregunta que yo le dirijo: “¿Señor cuando me viste desnuda, hambrienta encarcelada?”. Y él me podría responder: “Lo tengo bien presente, cuantas veces estabas lejos de mi, envuelta en tus faltas, te encontrabas encarcelada por los lazos que tiende el pecado. Estabas lejos, hambrienta y sedienta en busca del que podía saciarte pero lo buscabas donde no se puede calmar ni el hambre ni la sed. Yo te tendí la mano y dije: ‘Levántate’.”
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital