Hace unos días escuché una forma que me pareció bonita para definir “la casa” y su significado para cada persona. Quien hablaba daba por cierto que cuando hablamos de “la casa” nos estamos refiriendo al lugar donde puedo sentirme protegido y amparado pero especialmente al lugar donde se que alguien me espera y me quiere. Y este lugar va cambiando geográficamente como cambia la vida de cada persona, pero el valor que damos a “la casa” es idéntico en todas las etapas y momentos de la vida.
“La casa” es el lugar en el que voy a poder desarrollar mi vida, y aquél que carece de este lugar será para siempre una persona gravemente marcada por un déficit que muy probablemente impedirá su desarrollo afectivo normal. Quien no ha podido experimentar todos los valores que se esconden en esta expresión de “la casa”, probablemente sufrirá un sentimiento de soledad que le acompañará toda la vida.
Estas palabras me llevaron a pensar en tantos niños y jóvenes que no suelen encontrar al llegar a sus casas alguien que les espere, la persona mayor, el padre o la madre que está disponible para escuchar sus experiencias, para ayudarles a objetivar cuanto han vivido, para que sus angustias y sus satisfacciones, sus seguridades y sus miedos puedan superar lo estrictamente egoísta y aprendan a abrirse a la sociedad que les rodea. Son futuros hombres que crecen solos, con escasa relación con el mundo adulto y por ello carecen de la ayuda necesaria para hacer frente a tantos interrogantes como se generan en esas etapas iniciales de la vida.
Pensé también en los ancianos cuyas casas se han ido quedando vacías. Allí donde rebosó la vida, ahora está habitado por los recuerdos y la añoranza, y nadie responde a su saludo al entre en el hogar que habían tejido.
Y pensé que a todos nos espera Dios Padre, cuando emprendamos nuestro último viaje, y reconozcamos Aquél que nos ha guiado con su amor toda la vida y quiere vernos llegar desde lejos para darnos eternamente su saludo y su abrazo de paz. Texto: Hna. Carmen Solé.
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Lourdes:
todos no estamos de camino,hay quien murio, y esta reencarnado.
En que trabajas, o mejor de que comes tu?
todo estamos de camino a la mejor casa y es esa casa del padre Dios que nos espera como la llegado de un hijo nuevo a casa lo importante es caminar en esa presencia del Señor sabiendo que cada momento que vivimos es un regalo de Dios y vivirlo como el ultimo momento dando sabor a ÉL un saludo en Cristo Jesús
Asi es, esa es nuestra alegria, nuestra fuente,pero, la casa terrenal debe estar siempre dispuesta para El, y nosotros, trabajando con gozo en nuestra casa, servimos nada menos que a Dios
Paz y Bien Hermana.
Sábado, 2 de junio
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