El salmo 129 es un clamor de un hombre que se siente angustiado, ¿por su situación de pecado o quizás porque su vida corre peligro? Por el contexto es más probable que el salmista viendo su vida, se de cuenta de cuan lejos está del Dios altísimo debido a su situación de pecado.
Se inicia esta oración con la súplica: “Desde lo hondo a ti grito, Señor”. Lo hondo para los israelitas es lo temible, emparentado con la muerte, comenta Alonso Schökel, y desde este lugar tenebroso el hombre grita, y espera que su grito llegue al cielo. Por eso el autor del salmo continua: “Señor escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica”.
Pero aún viéndose hundido en el abismo, confía que Yahvé puede arrancarlo de este abismo que le separa de Él: “Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra, mi alma aguarda al Señor como el centinela la aurora”.
El fragmento del evangelio de San Lucas que nos narra la conversión de Zaqueo suscita muchos comentarios en homilías y estudios pastorales, muchas veces se va comentando este texto, y muchas veces también podemos subrayar apreciaciones que nos llaman la atención.
Este personaje repleto de significado en cuanto lo que significa el deseo de conocer mejor a Jesús y cuanto implica la verdadera conversión, puede servirnos como un punto de arranque para analizar nuestras respuestas ante el querer de Dios que se nos manifiesta de formas diversas, siempre adecuadas a nuestras posibilidades.
La situación de Zaqueo en su ciudad no es fácil, cobrador de impuestos, por tanto poco apreciado y además pequeño de estatura, quizás era el hazmerreir de más de uno de sus conciudadanos. Pero Zaqueo conoce y reconoce su realidad incluso física, se sabe de escasa estatura y esta limitación le lleva a buscar medios para asegurarse poder ver a Jesús. Seguramente había mucha otra gente que buscaba cómo hallar una buena forma para ver pasar a Jesús, quizás otros corrieron o como él treparon a un árbol, pero los evangelistas solo nos narran cuanto hizo Zaqueo y lo que significó para su vida este hecho.
Ven, Espíritu, ven… ven y renuévame, restáurame, Señor, con tu poder de amor y misericordia.
Son unas simples palabras que hacen comunión entre nosotros y el Espíritu de Dios, que nos hacen reconocer nuestra debilidad y la necesidad, por tanto, de su fuerza, comprensión y ayuda.
Todos somos necesitados y eso… aunque parezca una falacia, realmente es un gran regalo, el más hermoso de todos, porque nosotros mismos experimentamos el sentimiento de vacío y plenitud a la vez. La vida nos va llevando por caminos diferentes, pero nunca nos aparta de las personas que amamos, queremos… así compartimos los que somos y queremos ser, lo que vivimos y lo que deseamos vivir, lo que sufrimos y a lo que queremos hacer frente. Siempre tenemos a alguien que nos escucha, jamás estamos solos, porque si así nos sintiésemos únicamente hemos de llamar, creer y eso cambiará. Jesús dice en el Evangelio de Mateo “Pedid y se os dará…”, el hecho de dar el paso de pedir ya es reconocer que quieres ayuda y Dios no niega a nadie, ama a todos por igual.
"Junto al camino había un ciego sentado que pedía limosna. Al oír la gente que pasaba preguntó que sucedía y le dijeron que pasaba Jesús de Nazaret" (Lc. 18, 35).
También Jesús pasa hoy día, ¿pero todos estamos atentos a su paso? Muchos no hacemos como el ciego de Jericó que se interesa por lo que pasa sino que vamos tan ensimismados en lo nuestro que no nos enteramos de nada y dejamos que pase Jesús. Y así en nuestra vida dejan de haber grandes acontecimientos que podrían transformar nuestra vida como la del ciego que no desperdició la oportunidad sino que gritaba con fuerza: “Jesús de Nazaret ten compasión de mi”.
Si fuéramos como el ciego, el Señor nos daría la luz para ver tantas cosas como pasan en nuestro interior y en nuestro entorno y podríamos gritar no ya a nuestro favor sino en el de tantos y tantos seres humanos con los que nos cruzamos con sus caras angustiadas, con tantas noticias que nos llegan por todas partes de gente que sufre y podríamos gritar: “Señor ten piedad de estos hijos tuyos”.
Una de las peticiones que podemos levantar a Dios es que nos haga ver las necesidades de los que están cerca y de los que están lejos. Texto: María Nuria Gaza.
Pilar Lara Alén, una de las cuatro mujeres auditoras en el sínodo de obispos de Oriente Medio, narra como todos los obispos de la zona están preocupados porque los cristianos de estos territorios se van reduciendo en número de día en día. Los cristianos no ven futuro en sus países por las dificultades existentes. Los mayores, los que quieren ser presencia entre un mundo musulmán, se desesperan al ver que sus hijos se van del país. Recuerdo muy bien el disgusto de un padre de una de nuestras hermanas iraquís, cuando uno de sus hijos dijo que se marchaba del país porque allí no había porvenir para los cristianos. El padre repuso que si todos hacían como él, los cristianos iban a desaparecer de la zona, siendo los cristianos mucho más antiguos en la región que los musulmanes.
Incluso en los países musulmanes más abiertos, los cristianos son siempre ciudadanos de segunda. Excepto el Líbano que siempre ha sido considerado como la puerta del cristianismo de Oriente Medio. Todos los libros cristianos editados en árabe son impresos en este país. Con todo el porcentaje de cristianos libaneses ha disminuido seriamente y han pasado a ser del 50% a un 35%.
El Santo Padre ha hecho una llamada a los cristianos de Oriente Medio a ser piedras vivas de la Iglesia. Pero para vivir entre un mundo musulmán se requiere una formación doctrinal, espiritual y social profunda de los fieles y de los sacerdotes. Viendo esta necesidad el antiguo arzobispo latino de Bagdad fundó una escuela de teología a la que acudían todos los lunes más de trescientos alumnos y entre ellos se encontraban nuestras hermanas de Bagdad y hasta un sacerdote nestoriano que acudía desde Mosul.
La liturgia siempre nos brinda una nueva oportunidad para conocernos más, para ver un poquito más lejos de lo que hacemos habitualmente y… da la posibilidad de cambiar para mejorar. Quizá, estamos acostumbrados a escuchar que el Evangelio es palabra viva y eficaz, pero eso siempre se constata cuando se vive en primera persona, es decir, cuando se experimenta. Para ello, hemos de darnos el empujoncito y abrir nuestro corazón y nuestra alma a los demás, a Dios.
En poco tiempo hemos escuchado el evangelio de Zaqueo dos veces. El inicio de este relato nos está hablando de lo que ya ha ocurrido y no de lo que ocurrirá, porque comienza diciendo: “En aquel tiempo entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad”. Pienso que Jesús nos conoce hasta lo profundo de nuestro ser y es por eso que desde el amor ha logrado entrar y atravesar la vida de este hombre, nuestra vida en definitiva. La vida de Zaqueo es nuestra vida, a veces no logramos ver todo lo bueno que Dios nos da, aunque sí tenemos inquietudes, la cuales no dejan que nos conformemos con un mínimo y nos llevan a luchar para ver, buscar… y así hallar.
El tremendo golpe asestado a la comunidad cristiana de Irak en la Iglesia de Nuestra Señora de la Salvación de Bagdad, hace que todos los cristianos vivan momentos de dolor y temor. Una de mis hermanas, Dominica de la Presentación, me comentaba hace pocos días:
“La iglesia siríaca católica, Nuestra Señora de la Salvación, cerca de nuestro hospital, estaba llena de gente inocente, casi 200 personas que oraban, la atacaron en plena Misa dominical. Muchas personas fueron cogidas como rehenes durante seis horas, amenazadas y luego las mataron. El balance es de 75 muertos. La prensa dice que menos, pero nosotras lo sabemos a ciencia cierta, reducen el número para que internacionalmente el país no quede tan mal y especialmente el gobierno que en realidad no existe y es incapaz de controlar esta situación.
Entre los muertos uno de nuestros empleados del hospital San Rafael y varios heridos, muchos de ellos atendidos en nuestro hospital y otros derivados a otros centros sanitarios. La responsable de nuestro jardín de infancia que fue tomada como rehén recibió una bala en un brazo y luego la liberaron pero ha quedado tan traumatizada que no se la reconoce en sus reacciones. Ha sido algo catastrófico para todos los cristianos de Irak.
Los dos sacerdotes que estaban en la iglesia fueron acribillados a balas al principio del ingreso de los terroristas en la iglesia. Eran los dos jóvenes, muchas veces cuando nuestro capellán se ausentaba eran ellos que venían a celebrarnos la Eucaristía. ¡Todos los cristianos del país estamos atemorizados y amenazados!
En nuestro hospital de San Rafael, hemos guardado los cuerpos de los dos sacerdotes en la morgue hasta el momento del entierro, que fue el martes 2 de noviembre al medio día. Hicimos una procesión con los féretros de los dos sacerdotes desde el hospital hasta la iglesia de San José, la catedral de rito caldeo. Es un recorrido bastante largo dadas las circunstancias de inseguridad existentes. Había mucha gente: Sacerdotes y obispos de todos los ritos y cantidad de fieles. Éramos tantos que estuvimos protegidos por las fuerzas militares. En la iglesia no cabía ni un alfiler.
Y lo más triste del caso es que la persecución continúa. Han sacado a cristianos de sus casas. En los barrios donde viven cristianos están poniendo coches bomba. No salimos de casa si no es por pura necesidad. Hemos puesto guardias en la puerta del hospital, que trabaja al ritmo normal, y hombres que vigilan los entornos del mismo.
Por miedo estos días tenemos la escuela cerrada, aprovechando que es una fiesta musulmana. Si ocurriera algo en la misma pagarían cristianos y también musulmanes, que son la mayoría. Todos los padres entienden que hayamos tomado esta medida y nos apoyen en nuestras decisiones.
Necesitamos oraciones para que esta mala racha pase. ¡Gracias!”
Texto: Hna. María Nuria Gaza.
Hace unos días escuché una forma que me pareció bonita para definir “la casa” y su significado para cada persona. Quien hablaba daba por cierto que cuando hablamos de “la casa” nos estamos refiriendo al lugar donde puedo sentirme protegido y amparado pero especialmente al lugar donde se que alguien me espera y me quiere. Y este lugar va cambiando geográficamente como cambia la vida de cada persona, pero el valor que damos a “la casa” es idéntico en todas las etapas y momentos de la vida.
“La casa” es el lugar en el que voy a poder desarrollar mi vida, y aquél que carece de este lugar será para siempre una persona gravemente marcada por un déficit que muy probablemente impedirá su desarrollo afectivo normal. Quien no ha podido experimentar todos los valores que se esconden en esta expresión de “la casa”, probablemente sufrirá un sentimiento de soledad que le acompañará toda la vida.
Estas palabras me llevaron a pensar en tantos niños y jóvenes que no suelen encontrar al llegar a sus casas alguien que les espere, la persona mayor, el padre o la madre que está disponible para escuchar sus experiencias, para ayudarles a objetivar cuanto han vivido, para que sus angustias y sus satisfacciones, sus seguridades y sus miedos puedan superar lo estrictamente egoísta y aprendan a abrirse a la sociedad que les rodea. Son futuros hombres que crecen solos, con escasa relación con el mundo adulto y por ello carecen de la ayuda necesaria para hacer frente a tantos interrogantes como se generan en esas etapas iniciales de la vida.
La desintegración familiar, la inestabilidad del trabajo o su inseguridad, la crisis económica, llevan a muchos a vivir en la desazón y la desesperanza. En un mundo que más que de esperanza vive de expectativas, los cristianos debemos dar testimonio de la esperanza cristiana que es un conocimiento sapiencial, no científico, con la confianza de que Dios es capaz de reparar la humanidad. No podemos ser profetas de la devastación.
Esperar un mundo de mayor paz parece una utopía, un sueño irrealizable. San Marcos, en su capítulo cuatro, tiene las parábolas del sembrador, de la semilla que crece sola. La semilla es algo muy pequeño, pero en el Reino de Dios de lo pequeño surge lo grande. Con todo lo que conlleva nuestro mundo en crisis, hay gérmenes de esperanza: La valoración de la dignidad humana, la solidaridad (una caridad sin solidaridad puede convertirse en el opio de los ricos), los movimientos de los sin tierra, la lucha contra la pena de muerte, los movimientos ecologistas. Si sabemos hacer descubrir estos signos a los que nos rodean, les ayudaremos a superar la desesperanza y quizás a encontrar la auténtica Esperanza, la esperanza teologal. Texto: Hna. María Nuria Gaza.
La celebración de dedicación del Templo de la Sagrada Familia puede definirse con los adjetivos más maravillosos e incontables. Para los que estábamos dentro fue alimento para el alma y para el cuerpo. Todos los sentidos gozaron del cúmulo de belleza que albergaba el Templo del arquitecto de Dios, Antoni Gaudí:
- La vista no alcanzaba a mirar y remirar todos los detalles de la obra arquitectónica y captar el juego de luces naturales.
- El oído gozaba con las palabras del Papa y la música que acompañaba tal celebración.
- El tacto tocaba por primera vez estas paredes que se hacían vida de Iglesia, en comunión con todos los asistentes.
- El olfato captaba el incienso que elevaba las súplicas de todos.
- Y el gusto se dejaba transformar por el cuerpo de Cristo.
Fue impresionante ver al Papa dedicando la Sagrada Familia, con una liturgia acorde con este espléndido lugar. No hubo prisa, todo estaba perfectamente preparado, Benedicto XVI transmitía alegría, y las tres horas transcurrían rápido.
Me ha hecho pensar que nuestra vida cotidiana, tendría que ser vivida con más pausa, las prisas e inmediateces de nuestro mundo no permiten levantar los ojos para ver las maravillas de la naturaleza y del hombre, en cambio hoy hemos podido experimentar qué significa gozar de la belleza del arte, de la palabra, de la música y el Papa ha vuelto a decirnos alto y claro muchas cosas esenciales que se nos pierden en la multitud de ruidos de nuestra sociedad frenética.
Los cristianos, desde hace siglos, todo y que en Oriente Medio se inició el cristianismo, son minoría en la región. En muchas épocas los cristianos han sido apreciados y respetados por las comunidades musulmanas, en otras han sido duramente perseguidos.
Desde las dos guerras del Golfo la situación de los cristianos en Irak es agónica. El respeto e incluso la admiración que gozaban se han convertido en un odio desmesurado. Actualmente son despreciados y podemos decir con todas las letras: perseguidos.
¿Qué ha provocado este cambio tan radical? El detonante de la situación la provocó los que no tenían idea de lo que puede suceder en las regiones de Oriente Medio cuando se rompe un equilibrio difícil de sostener. Los que mejor conocían la situación clamaron a todas voces un no a la guerra que no fue escuchado ni tenido en cuenta por los que tenían otros intereses en la zona.
Ser cristiano en el mundo musulmán es ser amigo de Occidente y la guerra en Irak les ha venido de Occidente. Se derribó el gran terrorista Saddam y los mismos que lo derribaron dejaron entrar por las fronteras sin hacer el mínimo control, otros muchos terroristas que se han afincado en la región de Mesopotamia.
Hace un tiempo recibí un regalo. Un regalo es un don inesperado, algo que se no ofrece sin que contemos con ello. Un regalo suele expresar el deseo de ofrecer al otro algo que sea de su agrado, algo que le ayude en su vida y en su quehacer de cada día. Cuando recibimos un regalo solemos saber dar gracias, no tanto por el obsequio en sí mismo sino por lo que significa. Quien me lo ofrece ha estado pensando en lo que me podía convenir, lo que podía necesitar y sin duda ha intentado darme gusto.
A veces recibimos regalos que requieren un aprendizaje. Debemos aprender a utilizar aquello que hemos recibido, debemos ir descubriendo todas las posibilidades que el obsequio tiene para poder gozar de él. Utilizar adecuadamente lo recibido hará que su función persista y con ello el recuerdo de quien me lo ha regalado será más presente en mi vida.
También puede ocurrirnos que el regalo recibido no sea de nuestro agrado, no responda a nuestras expectativas, sin embargo debemos agradecer igualmente a quien nos lo ofrece su buena intención.
A lo largo de toda la vida quien más regalos nos da es Dios. Él nos regala cada amanecer, cada jornada, nos lo ofrece para descubramos todo su amor para cada uno, para que le demos gracias.
Desgraciadamente Haití vuelve a ser noticia. Un brote de cólera se ha llevado ya a más de 300 personas y están censados 1.500 casos. ¿Cuántos serán en realidad?
En la escuela de San Carlos Borromeo, en Puerto Príncipe, que dirige una de nuestras hermanas, han conseguido poner barriles de agua para que los niños se laven las manos y está luchando para que todos los alumnos beban agua pura, como suelen llamarla en el país al agua potable. Pero esto en la escuela con dificultad es posible, ¿qué pasa cuando los niños llegan a su casa si es que la tienen?
La Cruz Roja, Médicos sin Fronteras hacen esfuerzos titánicos para que la enfermedad no se propague, si ésta llega a los campos de refugiados de Puerto Príncipe será terrible pues no hay ninguna condición higiénica. Desde España, las Dominicas de la Presentación, estamos preparando un contingente con antibióticos y sueros para el hospital. Saldrá dentro de poco.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital