Mi vocación

Reformas

30.08.10 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida
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Al caminar por la calle de cualquier ciudad, grande o pequeña, es frecuente encontrarnos con edificios que se hallan total o parcialmente en una etapa de reformas. Van a cambiarse algunas cosas o se va a modificar totalmente el aspecto de aquel inmueble, oficina o negocio. Si vamos simplemente caminando, sin que las “reformas” nos afecten personalmente no sabemos qué es lo que va a ocurrir en ellas.

Esta realidad me lleva a veces a imaginar que nuestra propia vida, la de cada persona, la de cada cristiano tiene también muchas facetas o aspectos que se hallan en “reformas”, o que les sería conveniente una reforma más o menos a fondo. Cualquier etapa de la vida suele tener aspectos que debemos “cuidar”, situaciones para “reparar”, reacciones para “cambiar”. Porque toda vida tanto física como espiritual es un progreso, una experiencia de cambio con elementos que pueden requerir una modificación, un cambio, porque pocas cosas deberían quedarse como están. Siempre somos llamados a progresar en la fe, a ir descubriendo día a día la urgencia de la esperanza y la profundidad de la caridad, del amor.

La persona, nunca llega a estar completamente construida, finamente acabada como una obra de Dios. Siempre deberíamos buscar cómo crecer, cambiar, perfeccionar nuestro seguimiento del Señor. Quien está satisfecho de sí mismo ha perdido ya toda posibilidad de cambios, de reformas, y si no permanecemos alerta, con los ojos abiertos, si no somos capaces de emprender “reformas”, todo en nuestra vida se irá oscureciendo y aviejando, quizás hasta convertirse en desagradable aquello que podía haber sido hermoso. Texto: Hna. Carmen Solé.

4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Mencita 01.09.10 | 09:48

    Hermana Carmen: en mi comentario de 01.09.10/09:31 , sé que sabe... que estoy hablando a través de la metáfora del tren, sobre el comportamiento humano, y de que si en un principio y poniéndolo un poquito en extremis, (aunque no tan extremis) con los vientos que corren, matar es malo....no se puede decir ahora, que bueno... que a lo mejor... dentro de lo peor sigue siendo malo, malisímo, inaceptable.
    La no preocupación por nada, ni por nadie, eso si que tenía que reformarse. Eso de decir "ese es su problema" cuando no lo es, es lo que tendría que estar reformadísimo. Empezando por las máquinas
    públicas, no lúdicas, como telefónos y demás que son unas verdaderas tragaperras. No es la gente, son los duenhos y encargados que desde haces siglos se tragan el dinero de los incautos.Reforma al canto porfa.-

  • Comentario por Mencita 01.09.10 | 09:31

    Hermana Carmen: Sin pertenecer para nada a la Renfe, debo decir que si un tren sale de la estación A,para llegar a la estación B, nunca debe salirse de la vía porque es impepinable que ese es el solo y justo camino a seguir. El que haya tambien trenes en Japón que puede decirse que vayan "por el aire"...
    es también verdad , pero es que se ha hecho un trabajo "ingeni(er)osamente" que equivale exactamente ( se llama tracción?) igual que el que toca las vias férreas ,pero si se mueve de su carril de aire, un pelo, viene la catástrofe. Pueden cambiar ,por los tiempos, las lágrimas y los panhuelos de las despedidas, o los abrazos de las llegadas, pero es porque ahora casi nadie te despide y menos te espera. Es reforma. El comportamiento de las ruedas del tren no pueden cambiar su camino, porque desde el principio era el correcto.Pero si se puede ir rezando desde el corazón y por la calle. Te encuentras con los pobres de Murillo. Son los mismos. Por qué
    "ahí" no hay reforma?-

  • Comentario por Francisco 31.08.10 | 23:38

    Supongo que estamos llamados también a conservar lo bueno que tenemos o lo bueno que hay o lo bueno que compartimos... Lo siento, pero no creo en la reforma por la reforma, lo cual no implica un anquilosamiento. A veces la virtud de conservar ciertas cosas es mucho más difícil -y a la vez mucho más valiosa- que la de reformar por reformar. Y se ha demostrado que "económicamente" y "en tiempo" mucho más eficaz.

    Habria que puntualizar un poco, hermana, que el reformar por reformar no siempre es bueno. Y que a veces la constancia en la conservación de ciertas cosas, dones, virtudes, talentos, etc. es mucho más rentable, aunque eso sí... bastante más difícil.

    Las teorías progresistas han degenerado -aparte de tildar al conservadurismo de algo malo y peyorativo- en transformar, reformar, quitar para luego poner, en cambiar por cambiar, en gastar esfuerzos en algo que puede quedar peor de lo que estaba. Y al final ha resultado no ser tan viable como CONSERVAR. Lo bu...

  • Comentario por saruce 31.08.10 | 11:38

    Estoy de acuerdo con todo lo que expones, hermana Carmen.
    Somos seres en evolución constante.
    Alguien dijo que entre el presente y el futuro inmediato, no existe más que que una serie de cambios.
    A veces, el espejo suele ser testigo de nuestros cambios físicos, pero apenas si los apreciamos por nuestra costumbre de hacerlo diariamente.
    El verdadero choque anímico llega a nosotros cuando nos encontramos con un amigo de la infancia, al cabo de muchos años.
    Ese amigo representa nuestro verdadero rostro, tras el paso del tiempo.
    Sin embargo, el alma, nuestra parte espiritual, suele ser más estable.
    La fe, los sentimientos hacia los demás, e incluso nuestros deseos e inclinaciones, espirituales y materiales, suelen permanecer con escasas variaciones, de un día para otro.
    Quizás debido a esas circunstancias, la educación de los jóvenes, en valores, ha de hacerse correctamente, y por los profesores adecuados. Suele durar toda una vida.

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