He leído este artículo en una revista de Confer y os lo comparto:
“El Séptimo día Dios tuvo terminado su trabajo
y descansó en ese día de todo lo que había hecho” (Gen 2,1)
El descanso y el trabajo aparecen unidos en el relato de la creación. La tarde y la mañana marcan los tiempos “creativos”. El autor sagrado presenta a Dios al caer la tarde contemplando y valorando su obra: “… y vio que era bueno”. Antes de continuar el paso siguiente, Dios se detiene y toma distancia frente a lo realizado para mirarlo, para deleitarse. De nuevo cada mañana comenzará su tarea hasta que todo quede terminado, hasta que llegue el día séptimo y descanse de todas sus tareas y sea ya el amor contemplativo lo que permanezca.
Hechos a su imagen y semejanza, y comprometidos con tantas actividades, sea cual sea su matiz, necesitamos la alternancia de trabajo y de reposo y es necesario saber planificarlo. Si las tardes del Génesis representan una mirada sobre lo realizado, las mañanas son una mirada a lo que todavía queda por realizar. El reposo no es solo punto final del trabajo, es también punto de partida para lo que se habrá de emprender. Sin ese espacio luminoso y contemplativo, verdaderamente creativo, se corre el peligro de una deshumanización progresiva y de un desequilibrio en la vida personal y comunitaria.
Varada en la arena, una barca parece ajena a cuanto pasa a su alrededor, también nosotros podemos a veces estar ausentes, ajenos a cuanto ocurre a nuestro lado, pero quizás aún en esta actitud estaríamos dispuestos a prestar un servicio a quien se nos acerque. Parecemos lejanos y quizás dormidos, pero en un momento podemos estar listos para ayudar a otra persona.
En distintas ocasiones hallamos en los evangelios, especialmente en los sinópticos, el relato de cómo Jesús al darse cuenta de la multitud que le seguía y quería escuchar su palabra se “subió a la barca”. Jesús utiliza los medios que tiene a su alcance para asegurar que su palabra va a ser oída por más gente. La barca era de alguno de sus discípulos y ellos estuvieron dispuestos a apartarla un poco de la orilla para que desde allí Jesús fuese escuchado por todos.
En el patriarca Abrahán tenemos el modelo perfecto de la hospitalidad.
Nos cuenta el Génesis que Abrahán estaba sentado a la puerta de la tienda cuando arreciaba el calor, y hay que ver lo abrasador que resulta el sol en Oriente hacia el mediodía. Pues bien, nuestro patriarca levantó los ojos y vio unos peregrinos. Él corrió rápido para decirles que aceptarán agua para lavarse los pies y un pedazo de pan y que descansarán a la sombra del árbol. No pregunta quiénes son, ni de dónde vienen, ni a dónde van. Ve a unos hombres que están acalorados y sedientos y los quiere aliviar en su camino.
Una de las cosas importantes en nuestra vida es sentirse amado. El amor no podemos medirlo, no hay manera alguna para ello, pero… en realidad no importa. Lo verdaderamente valioso para el ser humano es experimentar que es amado y que es capaz de amar, pero no por propios méritos sino porque se da aquello que ya se ha recibido con anterioridad. Dios ama, me ama con fuerza y gracias al amor que recibo del Padre yo he aprendido a amar.
Así como las cosas no se crean solas, ni nacen de la nada yo he de alimentarme de ese Dios-amor. ¿Cómo es mi búsqueda de Dios? Creo que su fuerza no radica tanto en tenerlo como en desearlo, ese deseo es el que me llevará a una búsqueda más intensa. ¿Qué actitudes he de tener?
En el evangelio de San Lucas encontramos el relato de un hecho ocurrido en el camino entre Jerusalén y Jericó. Un hombre fue apaleado por unos malhechores y abandonado en el camino. Más de uno pasó por allí cerca, y pudieron ver su situación doliente. Cada persona que se acercaba por allí era un motivo de esperanza y casi de alivio para el herido, especialmente cuando podía distinguir aquellos de quienes era probable esperar conmiseración y ayuda, pero cada uno significó un desaliento, pasaron cerca pero siguieron su camino sin ofrecer ni un gesto de consuelo.
Vino luego un hombre del que su apariencia delataba como un samaritano, uno de quien un judío nada podía esperar, y sin embargo fue este quien tuvo compasión de él, quien le ayudó, condujo a la posada y buscó quien prosiguiera su obra.
Cuando Jesús acepta la invitación de Mateo, publicano de profesión, es fuertemente criticado por los fariseos que equiparaban los publicanos a los pecadores, porque éstos cobraban los impuestos de Roma y porque en ocasiones cobraban más de la cuenta de tal modo que algunos poseían grandes fortunas.
Los fariseos, cumplidores estrictos de la letra de la ley, se consideraban justos ante Dios. No podían comprender que Jesús se inclinara hacia el hombre pecador y de tener hambre de su conversión y sed de su regreso, de que pudieran saborear el alimento de la misericordia y la copa de la benevolencia. (Comentario de S. Pedro Crisólogo al evangelio de Mt 9,9-13).
Mirar atrás es una manera de enfocar, de vivir la vida. A veces necesitamos esa mirada al pasado para poder seguir viviendo el presente… Es curioso, pero también es una realidad. ¿Por qué nos ocurre esto? ¿por qué no dejamos de lado lo pasado para vivir con libertad el presente?
Es muy importante que no nos dejemos envolver por ese estado, no podemos tener la cabeza, la vida, girada hacia otro lugar que no sea hacia adelante. Lamentarse no ayuda, pero por supuesto, es necesario darse cuenta de lo vivido, hemos de aprender de las experiencias aunque no estancarnos en los errores.
Creo que es necesario encontrar el movimiento a la Conversión, es decir, llorar mirando atrás pero girar y echar la vista al frente. El pasado ha dejado huella, pero esa es la que, precisamente, me empuja para crecer más.
El evangelio, del buen samaritano (Lc 10,25-37) que se leyó el domingo pasado en la Eucaristía da mucho que pensar. También hoy como en tiempos de Jesús hay muchas personas que quedan tiradas en la cuneta. Tanto en sentido literal: Conductores que atropellan y se dan a la fuga. Algunos coches pasan por el lado del herido y no se paran porque tienen mucha prisa, y otros que con corazón misericordioso se paran, llaman a la policía de tráfico y se quedan al lado del herido.
Pero también en sentido figurativo: hay muchas maneras de dejar la gente en la cuneta. Haciendo la zancadilla a otro para lograr su puesto de trabajo, estafando a personas que por su honradez no piensan que hay quienes no conocen esta virtud, los que gestionan negocios en los que hay personas que van a quedar destrozadas de por vida como el negocio que tiene relación con el mundo de la prostitución.
Pero de una forma más solapada en nuestro mundo hay muchas formas de dejar gente tirada en la cuneta: El tráfico de armas, el hambre en el mundo.¡Cuántas personas hay que sufren las desigualdades de norte sur! Y también gente que aguanta hambre muy cerca de nosotros.

San Marcos 10, 28-31
En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: -«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo-«Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»
♥Palabra del Señor♥
Magua
El salmo 126 nos ayuda a reflexionar sobre la inutilidad del esfuerzo humano si Dios no está presente en él. En la primera parte de este salmo hay tres preocupaciones sustanciales de la vida diaria de un judío: La casa, la guarda de la ciudad y el sustento:
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles,
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
Todo el salmo es una auténtica exhortación a la confianza en Dios. “No por mucho madrugar amanece más temprano”, dice el dicho popular. Porque en realidad el amanecer es obra de Dios. “Dijo Dios: Que se haga la luz, y hubo luz. Vio Dios que la luz era buena y apartó Dios la luz de la tiniebla y llamó Dios a la luz día y a la tiniebla noche. Y atardeció y amaneció”.
En la actualidad con la técnica nos parece que todo se puede lograr y Dios queda relegado. El salmista nos invita a interiorizar cuan necesario es pensar que en nuestros trabajos Dios tiene el primer lugar y que sin su intervención nos afanamos inútilmente. Él es quien nos da el ser y la vida y la fuerza para realizarlos y Él quien corona con el éxito las empresas de los justos.
En los días de fin de curso escolar, para las familias se inicia una nueva etapa: los niños y los jóvenes dejan el colegio, todo en la casa queda transformado, cambiado, la rutina, los horarios, todo cuanto ha marcado el ritmo durante los últimos meses ahora ha cambiado de valor.
Para todos al empezar un tiempo nuevo, es momento de evaluación, para ver el trabajo realizado, para intentar afirmar aquellos puntos o aspectos que han resultado positivos y corregir desde la experiencia pasada cuanto ha resultado negativo. Es tiempo de contemplar cuanto se ha sembrado, de ver cómo a lo largo del curso acabado se han ido logrando las metas propuestas, pero no es tiempo de recoger el fruto.

San Mateo 7,1-5
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«No juzguéis y no os juzgarán; porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.»
♥Palabra del Señor♥
Texto: Magua.
Me han parecido buenos y útiles un decálogo que he leído en una revista y que en este tiempo de verano, de alguna manera diferente para todos, puede ayudarnos.
Transcribo: El verano para la vida cristiana.
l. Vive la naturaleza. En la playa, en la montaña, en la serranía, en la ciudad, en el pueblo, descubre la presencia de Dios. Alábale por haberlo hecho todo tan hermoso.
2. Vive tu nombre y condición de cristiano. No te avergüences en verano de ser cristiano. Falsearías tu identidad.
3. Vive el domingo. En vacaciones, el domingo sigue siendo el día del Señor y Dios no se va de vacaciones. Acude a la Eucaristía dominical.
4. Vive la familia. Dialoga, juega, goza con ellos sin prisas. Reza en Familia. Asiste al templo con ellos.
5. Vive la vida. La vida es el gran don de Dios. No hagas peligrar tu propia vida y evita riesgos a la vida de los demás.
6. Vive la amistad. Desde la escucha, la confianza, la ayuda, el diálogo el enriquecimiento y el respeto a la dignidad sagrada de las demás personas.
7. Vive la justicia. No esperes que todo te lo den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus derechos. Respétales y respeta sus bienes.
8. Vive la verdad. Evita la hipocresía, la mentira, la crítica, la presunción engañosa e interesada o la ociosa vanagloria.
9. Vive la limpieza de corazón. Supera la codicia, el egoísmo y el hedonismo. Vacación no equivale a permisividad.
10. Vive la solidaridad. No lo quieras todo para ti. Piensa en quienes no tienen vacaciones, porque ni siquiera tienen el pan de cada día. La caridad tampoco toma vacaciones (Javier Salinas, obispo de Tortosa).
Texto: Hna. María Josefa Cases.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
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