En estos días no se oye otra cosa que si hay recorte de salarios para los ministros, los funcionarios... Recortes en los presupuestos de las alcaldías. Sí, muchos recortes, no queda más remedio. Pero recorte para el presupuesto de armamento no lo he oído ni leído. Claro es uno de los mayores negocios: Fabricar artefactos para matar y vender estos artefactos para engrosar algunas arcas con grandes sumas de dinero. Es aquel verso de la Edad Media que venía en castellano antiguo en un libro de historia del colegio: “Don dinero es don caballero, que al mudo hace hablar y al cojo andar” y que tanto me llamaba la atención.
¡Qué tristeza! ¿Dónde queda el mandamiento de amarás a tu prójimo como a ti mismo? Porque a nadie le gustaría morir de muerte violenta ni vivir en continua guerra. Si hay que ajustarse el cinturón con gusto se lo estrecha uno cuando es por una causa justa. Reducir el presupuesto de armamento me parece más que justo; es un deber humanitario.
Y lo más preocupante de toda esta situación en la que nos encontramos es la situación de la gente con pocos recursos. ¿Qué va a ser de ellos si hasta ahora ya vivían precariamente? Texto: Hna. Mª Nuria Gaza.
Los comentarios para este post están cerrados.
Pues, hermana, sucederá lo de siempre.
Los poderosos seguirán acumulando riquezas y poder, y los pobres, acumulando pobreza.
Porque es inhumano que haya países pobres, pero más inhumano que en lugar de ayudarles con alimentos y cultura, se les venda armas de destrucción, para apoyar guerras contra otros vecinos, tan míseros o más que ellos.
Esa es la actitud "bondadosa" de occidente.
Confiemos en que Dios no aparte su mirada de esos pobres hermanos que tanto sufren.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman