“Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas”. Este versículo del salmo 46, es bien representativa de la fiesta de la Ascensión que celebramos ayer. Exaltación de Jesús a la gloria celestial.
Es uno de los tres jueves que relucen más que el sol: “Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. Esto nos repetía mi abuela cuando éramos niños. Ya hace años que lo de los tres jueves se quedó en agua de borrajas. La Iglesia ha tenido que acomodar dos de estas fiestas al domingo, pero lo importante para los creyentes es continuarlas celebrando con solemnidad y alegría e intentar penetrar en el misterio que encierran, profundizando aspectos del misterio de la muerte y resurrección de Cristo.
El final de la primera lectura de esta fiesta (Hechos 1,1-11) siempre me ha llamado la atención. Narra como los discípulos se quedan ensimismados mirando al cielo mientras Jesús asciende al cielo hasta que unos hombres vestidos de blanco les dijeron: “¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado volverá como lo habéis visto marcharse”. Unos momentos antes, el Maestro les había dicho que recibirían la fuerza del Espíritu Santo para ser sus testigos. Así que no era momento de quedarse contemplando el cielo sino que era tiempo de trillar los caminos de la tierra para anunciar a los hombres a Jesús resucitado, que esta sentado a la derecha del Padre. Él es el Señor, que intercede por la humanidad ante el Padre. Este Padre que él ha venido a revelar, que ha enviado a su Hijo para redimir a todos los hombres, que ama a la humanidad y que todos los hombres son sus hijos amados.
La fiesta de la Ascensión nos invita pues a ser apóstoles de la Buena Nueva. Es la misión que confió a sus apóstoles y la confía a cada uno de nosotros. Nos reclama a cada uno el ser testigos de su glorificación total, de su poder y señorío sobre todas las cosas: El es el Kyrios. Vendrá con poder y majestad a juzgar vivos y muertos, como confesamos en el Credo. Texto: Hna. María Nuria Gaza.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman