En los salmos encontramos siempre unos hombres que dialogan con Dios en toda circunstancia. Ante él exponen su dicha o su angustia. En todo lo que les ocurre acuden a Dios: Creador, padre, salvador, eterno, protector, pastor, roca, fiel, el que escucha su oración, el que hace justicia al oprimido, el que perdona sus pecados, al misericordioso el Dios santo. Por esta razón los salmos son tan oportunos para nuestra oración personal aun siendo oraciones tan antiguas.
Hoy me he detenido en unos versos del Salmo 18 (según la tradición hebrea) que como dice la Biblia de Jerusalén, es un Te Deum real:
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman