La lectura de la contraportada de un periódico me ha llevado a la siguiente reflexión: Estábamos en una sociedad de consumo, pero la crisis mundial nos pone en guardia. ¿Es bueno consumir desproporcionadamente, pensamos en el coste de este consumo para tantos seres humanos, pensamos en las futuras generaciones?¿A qué nos conduce tener una magnifica mansión en el campo o la playa con piscina y no se cuantas cosas más? ¿Para qué tener unos coches que valen una fortuna y consumen una cantidad desmesurada de gasolina? Al fin y al cabo te llevan al mismo sitio que los coches utilitarios. Y a cuanta más potencia más contaminación, y al traste con el medio ambiente. Los que vengan detrás que se las arreglen. ¡Qué error querer deslumbrar con el tener más que con el ser más!
La Sagrada Escritura nos pone en guardia. Las riquezas de este mundo no nos servirán de nada cuando vayamos a la tumba. Lo que hay que atesorar son buenas obras porque el misericordioso alcanzará misericordia.
¿Piensa nuestra sociedad qué precio pagan miles y miles de personas por el dichoso petróleo? Este dichoso oro negro ha traído la desgracia a muchos países. La guerra de Irak no fue para luchar contra las armas de destrucción masiva sino para controlar el petróleo. En Nigeria los pozos de petróleo no han servido para que sus habitantes puedan tener una vida más digna sino todo lo contrario éstos les han traído la desgracia, la violencia y más pobreza. Como decía un iraquí: “Nuestra riqueza ha sido nuestra desgracia”. ¡Y con el tiempo será la desgracia del planeta!
La crisis actual nos tiene que conducir a plantearnos la vida de otra manera: Más sencilla, más sobria, más serena, menos ambiciosa en el poseer y más ambiciosa en valores. Si sabemos aprovechar a lo que nos ha conducido el consumismo desorbitado, estamos a tiempo de hacer un mundo más humano, más ecológico..., en el que no existan las diferencias escandalosas entre Norte y Sur y para los creyentes un mundo como lo quiso el Creador. Texto: Hna. María Nuria Gaza.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman