En este momento los hijos de la Iglesia nos sentimos entristecidos y abochornados por los escándalos que estos días aparecen en los medios de comunicación social, por los sacerdotes que de tantos países aparecen en ellos. Ante estos acontecimientos tan dolorosos, algunos se sienten tentados a renunciar de nuestra madre, la Iglesia, de esta santa, católica y apostólica. ¿Es esta la forma correcta de actuar?
La Iglesia como tal es una cosa y los hijos que la formamos otra. La Iglesia la formamos todos los bautizados, hombres pecadores redimidos por la sangre de Cristo. Pero todos llevamos el estigma del pecado. Nadie puede esgrimir que no tiene pecado. ¿Reprobaremos a la madre cuando uno de los hijos actúa de forma reprobable? Esto no impide reconocer la atrocidad de los hechos: ¡aprovecharse de los inocentes! Las palabras de Jesús dicen con claridad: “Hay del que escandaliza a uno de estos pequeños”.
Y es que estos hechos escandalizan a muchos, a personas sencillas del pueblo cristiano o no. Por esto es tan triste esta situación. Esto puede servirnos a los que nos sentimos Iglesia a no ir por el mundo como si fuéramos los perfectos. Se pone nuestro orgullo a prueba. Nuestro sitio es de los humildes y pequeños ante Dios y ante los hombres.
Es un momento para orar mucho para que el Señor sostenga e ilumine a los que tienen que juzgar estos acontecimientos, para rezar por la fidelidad de los que han consagrado su vida al servicio de Dios y de los hombres y también de dar gracias al Señor porque la inmensa mayoría de los consagrados permanecen fieles a sus promesas. Quisiera decirles a estos últimos: No tengáis miedo, él está con vosotros. Texto: Hna. Mª Nuria Gaza.
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Estad tranquilas, hermanas.
Si algunos humanos son capaces de utilizar el nombre de Dios, las ropajes de eclesiásticos, para provocar daño en los inocentes, nuestra iglesia posee un papa que ha sabe ponerse en su lugar, y dar una lección de amor y responsabilidad profundas.
Y el resto de los cristianos también estamos con esas pobres víctimas, y rogamos a Dios por Benedicto XVI, al que le ha tocado bregar con este triste asunto.
No olvidemos que Dios es más fuerte que los enemigos de la iglesia, que son los enemigos de los hombres.
Un abrazo.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman