El resurgir de la primavera nos lleva a recordar la gran primavera que es para los cristianos la resurrección de Jesús.
El salmo 64 dice: “Los prados se visten de rebaños, los valles se cubren de trigo, que aclaman y cantan”. Sí, en esta estación todo es nuevo, las flores, la hierba que reverdece por todas partes, los árboles sacan sus pequeños brotes hasta que vienen a cubrirse de brillantes hojas. Todo ello es la promesa de una buena cosecha.
En la celebración de la noche de Pascua, todo es nuevo: El fuego que se enciende en el atrio de la iglesia; el cirio pascual símbolo de Jesús que nos ilumina y con los pequeños cirios que cada fiel enciende en el cirio pascual es como decir que participamos de la luz que es Cristo. El agua bautismal que se bendice en esta celebración es nueva. Si hay neófitos que reciben el bautismo durante la celebración también inician una vida nueva en Cristo, son una nueva criatura. En esta noche los asistentes a la celebración, renovamos las promesas de nuestro bautismo, porque también queremos, con la gracia de Pascua, ser unos hombres nuevos, queremos dejar las malas costumbres y vivir una vida nueva que el Resucitado nos ha ganado.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman