A poco más de un mes del terremoto de Haití, la tierra tiembla en Chile. Ha sido un terremoto muy fuerte seguido de un tsunami. Éste ha devastado la zona costera arrasando las casas de madera como si fueran de papel y empotrando las embarcaciones en las calles cercanas a la playa.
Cierto que la situación de Chile no es la de Haití. Con todo, Chile tiene zonas muy pobres entre ellas se encuentra Melipilla. Allí las Hermanas Dominicas de la Presentación tenemos, mejor dicho teníamos, un colegio para niños, hijos de campesinos de la zona, que ha quedado muy mal trecho; una parte hay que reconstruirla y otra derribarla. Las familias han quedado muchas sin casa, lo mismo que los profesores. Nuestra casa también ha sufrido mucho.
Atender una emergencia que abarca el 80 por ciento de los lugares más poblados del país no es fácil hacerle frente. Los chilenos se han solidarizado para la comida haciendo ollas comunes, mandando ropa especialmente mantas para que la gente pueda protegerse del frió. Muchos hospitales, iglesias y escuelas están por el suelo o hay que derribarlas. Grupos de jóvenes se prestan, con ayuda de técnicos, para trabajar en la demolición.
Dada la situación tan tremenda, una hermana me comenta: “Toda ayuda será bienvenida y servirá para atender la urgencia del colegio y ayudar a las familias de alumnos y profesores que lo han perdido todo”. Texto: Hna. María Nuria Gaza.
Para ayudas:
Dominicas de la Presentación.
Entidad bancaria: “La Caixa”.
Nº de cuenta: 2100 0832 62 0101192037. Barcelona.
Haciendo constar, para Chile.
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Queridas hermanas, gracias por la solidaridad con nuestro país, Chile.
La devastación ha sido muy grande, perdidas humanas y hogares totalmente destruídos. La zona sur tiene, tenía, muchas casa de adobe, material de barro y paja, por cierto muy frágil, pero así se construía en el pasado.
La vida cambiará para muchos, será distinta.. sólo el Señor es la fortaleza que nos ayudará a volver a levantar, pueblos y ciudades, escuelas, hospitales, iglesia, coventos y capillas, que por su antiguedad no resistieron el terrremoto. Nos queda decir con el salmista "el Señor es mi luz y mi salvación a quién, a qué temeré? SÓLO EN EL ESTA NUESTRA CONFIANZA."
La solidaridad de los jovenes no se ha hecho esperar de de distintos puntos del país se han acercado a las ciudades más afectadas a colaborar y llevar un poco de aliento y esperanza.
la oración de unos por otro nos invita a levantar la mirada y podemos decir que el señor está con nosotros.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman