Como siempre el año que se inició ya hace más de un mes irá transcurriendo quizás sin darnos casi cuenta, pero tendrá como todos los años sus acontecimientos y sus hitos más o menos importantes que ahora no podemos prever. Mucho de cuanto nos acontezca quedará grabado en nuestra memoria, en nuestro recuerdo, otra parte desaparecerá con el tiempo y nos resultará difícil saber más tarde en qué momento ocurrió tal o cual cosa.
De entre todo cuanto realicemos y recibamos como un bien quedará para siempre marcado en nosotros y transformará nuestra pequeña historia. A veces no nos resulta fácil descubrir el bien en aquellos acontecimientos que conllevan una parte de sufrimiento o que no alcanzamos a explicarnos, sin embargo Dios nos los envía para que precisamente a través de ellos sepamos reconocer su amor, su cuidado de Padre.
El año nuevo está plagado de buenas obras que Dios ha previsto para que cada uno las vayamos realizando. Nos corresponde no dejar perder las oportunidades que tengamos, miremos de no quedarnos en el sopor de la mediocridad y hagamos que este año pueda ser recordado en nuestras vidas como un tiempo empleado en realizar el bien, en acompañar a los demás, en demostrarles cómo les deseamos lo mejor. Texto: Hna. Carmen Solé.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman