
Vivimos en constante comunicación: con nosotros mismos, con los demás y con todo lo que nos rodea. Nos comunicamos con las palabras, los gestos, el modo como nos comportamos… Todo es comunicación, y todos queremos hacerlo. Queremos hacernos entender y entender a los otros. No siempre lo logramos, porque no hemos nacido sabiendo comunicar. Hemos de aprender, y como sucede con otras muchas situaciones, aprenderemos a fuerza de intentos y de errores.
Existe un fuerte lazo de unión entre comunicación y relaciones interpersonales. Una y otras representan un elemento clave en nuestro desarrollo personal, en la realización de lo que asomos (potencialmente) y de lo que estamos llamados a ser. De hecho la presencia o ausencia de comunicación, así como nuestro modo de comunicar influyen muchísimo en nuestro modo de ser.
Es importante recordar nuestras experiencias respecto a la comunicación. Las negativas nos llevan a cerrarnos y nos provocan agresividad. En cambio, las experiencias positivas nos han hecho sentir comprendidos, aceptados, más dignos de amor y aprecio, más libres y capaces. Y todo ello hace surgir nuestras actitudes positivas ante la vida. La experiencia contraria nos deprime, nos culpabiliza, nos empobrece, y la cualidad de nuestra vida languidece…
La comunicación es a relaciones interpersonales como la respiración es a la vida. Texto: Magua.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman