Cada persona podemos comprendernos a nosotros mismos como imágenes de la fragilidad. ¿Quiénes no la hemos experimentado en muchas ocasiones? Somos frágiles, pero nos creemos a veces tan seguros, en cambio basta una pequeña cosa, un inesperado contratiempo, una leve enfermedad para que parezca que todo a nuestro alrededor toma un sentido nuevo, y nos damos cuenta de que nada es tan importante ni tiene tanto valor como habíamos imaginado.
Todos, desde que vamos siendo “mayores”, experimentamos cuanto significa la fragilidad. Frágiles en el cuerpo, pero frágiles también en el alma. Frágiles en cuanto hasta ahora nos había parecido “seguro”, frágiles no es equivalente a débil. La fragilidad humana, no es un obstáculo para que la gracia de Dios se manifieste, El Señor quiere conducirnos hacia Él precisamente a través de la experiencia de nuestra propia fragilidad. Siempre podemos elegir, como personas libres que somos, entre dejarnos transformar o no por la gracia de Dios, permitir o no que la acción de Dios sea más manifiesta en nuestra propia vida, querer o no reconocer el amor de Dios en la vida de los demás, en sus aciertos y posibilidades.
San Pablo nos dice utilizando distintas expresiones que nada nos puede separar del amor de Cristo. Quiere esto decir que ni los éxitos ni los fracasos pueden separarnos del camino de Dios, que la debilidad de cada uno, aquella que experimentamos en lo más profundo de nosotros mismos, no es un obstáculo para seguir el camino de Dios. El obstáculo sólo se convierte en real cuando queremos ignorar nuestras debilidades, cuando en lugar de reconocerlas pretendemos no verlas, negarlas.
Las personas somos débiles, aun lo más fuertes, sólo Dios tiene el poder de auxiliarnos en todo momento, porque es Él el Salvador de todo lo creado. Texto: Hna. Carmen Solé.
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Cuidado con la Gramática. No es lo mismo, al escribir, el estilo directo que el estilo indirecto. O se elige uno u otro, pero no ambos a la vez.
Creo que a mayor fragilidad o consciente debilidad, corresponde una mayor confianza en Dios.
Hace ya tiempo que no me reconozco fuerte en nada, por suerte, porque mis seguridades, y cuando no éstas, mis esperanzas, provienen de la fe en Dios.
Os sigo desde el silencio o desde el comentario, casi todos los días.
Rezo por vosotras.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman