En psicología se afirma que ser sensible es estar abierto a todo cuanto sucede a nuestro alrededor en todos y cada uno de los momentos; y que la sensibilidad va muy unida a la meditación. Saber captar la angustia, el sufrimiento, la necesidad del prójimo y ponerse a su lado para ayudarle, no es cuestión de dinero, sino de sensibilidad espiritual. Así lo atestiguan diariamente las personas entregadas al prójimo en cuerpo y alma.
La Madre Teresa de Calcuta decía que en nuestros días hay tanta carencia de amor y tanta pobreza porque estamos faltos de sensibilidad espiritual, porque no estamos dispuestos a conocer lo que los otros necesitan.
Ser sensible espiritualmente:
es tener un alma grande,contemplativa y caritativa;
es vestirla de fiesta, por la oración;
es abrirla de par en par, como quien abre una ventana;
es ponerla a caminar por las calles de la vida a imitación de Jesucristo y de su Madre.
Texto: Magua.
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Hay ocasiones en las que la sensibilidad de la gente normal choca con los creadores de desconfianza.
No podemos ignorar que es más fácil desconfiar de alguien, que prestarle ayuda para solucionar sus problemas.
Parece algo miserable, pero el mundo se mueve a impulsos diferentes del amor.
Cuando los medios de comunicación nos muestran una tragedia como la de Haití, a los pocos instantes nos cuentan que la ayuda no suele llegar a los damnificados, aunque después rectifiquen.
Por esa razón creo que a la gente hay que ofrecerle amor y confianza a la vez.
Viernes, 17 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Pedro Tarquis
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Religión Digital
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