Esta es la orden que el ángel dio en sueños a José: “Le pondrás por nombre Jesús”. Y es cosa buena que el nombre de Jesús esté presente en nuestro quehacer diario. Por esta razón transmito una oración anónima del siglo XVII que encontré en una hojita dentro de un libro; estaba escrita en francés con una nota al pié de página: “Al Hermano Jean-René le gustaba repetir esta oración”. Reza así:
“Jesús sé mi esperanza, Jesús sé mi regocijo,
Jesús sé mi saber, Jesús sé mi riqueza,
Jesús sé mi defensa, Jesús sé mi Rey,
Jesús sé mi felicidad, Jesús sé mi Ley.Jesús sé mi deseo, Jesús sé mi ambición,
Jesús sé mi gusto, y estés dentro de mi oído,
Jesús vive siempre en mi entendimiento,
Jesús sé mi deseo y mi contento.Jesús estés en mis ojos, Jesús estés en mi boca,
Jesús estés en mis manos, y en lo que toco,
Jesús sé mi camino, Jesús estés en mis pasos,
Jesús sé mi Jesús el día de mi traspaso”.
Si a lo largo de todo este año que acabamos de iniciar todos intentáramos que estas peticiones se hicieran realidad, en cada uno, seguro que el año terminaría con más armonía que el anterior. Texto: Hna. María Nuria Gaza.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman