El nombre de Juan Bautista, resuena constantemente el los textos del tiempo de Adviento. Él era la voz que clamaba en el desierto para que se prepararan los caminos al Señor. “Rebajad los montes”, sí los montes de nuestro orgullo. “Elévense los valles”, sí los valles de nuestro egoísmo. “Si obráis así veréis la salvación de vuestro Dios”, repetía a la gente que lo iba a escuchar en el desierto. Muchos de los que lo escuchaban le preguntaban: “¿Entonces que tenemos que hacer? Él les respondía: El que tenga dos túnicas que se las reparta con el que no tiene”. ¿Y nosotros cuántos trajes tenemos en nuestro armario ropero, pensamos cuando lo abrimos en los que no tienen ropa para defenderse del frío?
Juan era un hombre austero que predicaba con el ejemplo. Vestía con piel de camello y comía miel silvestre. Los tiempos han cambiado, cierto que no vamos a salir a la calle con vestido de saco pero sí que podemos pensar que no son necesarias las grandes marcas para estar correctamente vestidos. Ni vamos a comer saltamontes pero sí que nuestra mesa puede ser apetitosa sin manjares de gran precio. Todo con medida, con un tono de sencillez y pensar en el despojo de aquél que no encontró lugar para en la posada para venir al mundo. ¿No sería esta la manera de celebrar nuestra Navidad? Texto: Hna. María Nuria Gaza.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman