Es triste que mientras unos celebramos la caída del muro de Berlín, otros se obstinan en levantar de nuevos. Mientras reflexionaba esto, me vino a la mente lo que me contó una hermana que vive en Israel, las grandes dificultades que representa el muro para sus habitantes.
En algunos casos nos encontramos con personas encerradas en si mismas que se hacen impenetrables. Es muy difícil tener una relación distendida y amical con ellas, se antepone un muro que no nos deja penetrar en su intimidad. Y lo más triste es que en muchos casos estas personas para defenderse de cualquier relación con el otro, construyen cada vez murallas más altas hasta quedarse encerradas en un tremendo aislamiento.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman