"Pedid y se os dará". Estas palabras de Jesús recogidas en el evangelio son una invitación a reconocer cuan necesitados estamos de la ayuda de Dios. Pedir, sabiendo que Dios escucha siempre nuestras peticiones y nos dará cuanto pidamos.
La actitud de pedir, de suplicar, nos ayuda a reconocer nuestra pequeñez, pedir nos enseña también a mirar a los demás con el deseo de recibir algo de ellos, porque a pesar de su pecado, pueden ser el medio elegido por Dios para hacerse presente en nuestra vida. Pedir es mantenerse abiertos al regalo que Dios nos hace, aunque quizás no será el regalo esperado o será un regalo que nos va a llevar por una senda de entrega, de generosidad.
Pedir no es difícil porque todos tenemos experiencia de nuestras propias limitaciones, y nos sabemos necesitados de la ayuda de Dios para poder caminar por el sendero que Él nos va marcando. En ocasiones nos cuesta reconocer el don recibido, porque con el don se nos entrega también una responsabilidad, cuanto Dios nos regala es para que sepamos ponerlo al servicio de los demás, para compartirlo con aquellos que tenemos cerca.
Pedimos y el Señor nos colma con su amor, con su generosidad. Él nos da en cada momento lo mejor, aquello que nos ayuda en nuestra vida de ahora y nos será provechoso más tarde. Quizás no podemos comprender que el don de Dios nos cause sufrimiento, o no sepamos comprender aquello que nos da, sin embargo no podemos perder nunca la seguridad de que Dios nos da todo para que sepamos darle gracias.
Pidamos todo, en todo momento, el Señor no defraudará nuestra esperanza. Texto: Hna. Carmen Solé.
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Bueno, Sor Gemma, ¡Pedid y se os dará! Una medida colmada, rebosante, generosa. Así es como hay que dar. Pero no sabemos dar. Damos con cicatería. Lo justo. Una medida pequeña, mezquina, ruin. Porque hacemos cuentas. Y en Cataluña, más. Ja. (Perdóneme pero no lo puedo evitar. Me dan ganas de reír y de disfrutar. Soy la monda.)
Montoncitos de monedas: este para mí, este para tí, este para isabel, este para la parroquia. Para otro mes daré más porque este mes me vendrá el recibo del gas.
-Señor, si es que no tenemos más que obligaciones de dar y domiciliaciones bancarias. ¡Como me cierren el grifo me voy a enterar!
-Hijo, si es que no sabes pedir. Pide bien y recibirás.
-¿No está bien pedir así?
-No, porque siempre te sientes obligado a ahorrar. Y del ahorro ni hablas. Como si fuese un deber moral.
-Es que si no ahorro parece que estoy de más.
-Ay, antoine. Siempre igual.
-¿Y de la loto, qué, Señor?
-Todo llegará. Pero al final te ...
Viernes, 17 de febrero
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