El néctar ha de venir de una flor viva. Por eso las abe
jas no tocan las que han caído al suelo.
La vida tiene niveles de excelencia. Hacer bien las cosas, emplearse a fondo, cuidar los detalles, no contentarse con el producto inferior cuando puede obtenerse el superior, cultivar la excelencia, amar la perfección. Todos tenemos limitaciones y hay que saberlas, aceptarlas y respetarlas; pero dentro de nuestras posibilidades hay alturas de participación y plenitudes de vida que pueden ser nuestras sin forzar ni ansiar, y a ésas hay que tender con seguridad firme y conciencia renovada. No hacer las cosas a medias cuando podemos hacerlas de lleno; no regatear el alma, no escatimar la entrega, no rebajar la vida. No bajarse a la flor caída cuando hay miles en las ramas esperando nuestra visita, si nuestras alas tienen la fuerza de volar, y nuestro corazón la convicción de la excelencia. La miel pura viene de la flor en el árbol.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman