Subir un escalón
26.10.09 @ 08:00:31. Archivado en Cosas de Dios y de la vida
Hay momentos en la vida que uno vislumbra crecimiento, cambio de etapa, necesidad de dar un paso más en la vida personal. Pero es un vislumbre, no una seguridad, algo que intuyes pero que no acabas de concretar. Es más que un paso, es estar ante un escalón que hay que subir, y eso comporta esfuerzo, cómo si el cuerpo pesara mucho y levantar la pierna fuera un esfuerzo mayúsculo.
En este principio de curso, mientras me adentro en la especialización de teología moral, me doy cuenta de ese escalón, es algo que intuyo y espero ir viendo como dar ese paso. Al profundizar en documentos de los Papas, del Concilio Vaticano II, al ir analizando las encíclicas de Benedicto XVI, con la ayuda especialmente de un profesor, veo que todo eso aprendido, disfrutado o que incluso me ha llevado al aburrimiento, necesita una respuesta personal.
Cuando nos ponemos ante el misterio, ante Cristo muerto y resucitado, pasamos muchas veces de prisa de esa muerte, pero más deprisa de esa donación de Jesús que no fue nada fácil. Es aquí donde entiendo pero no concretizo. Donde me lleva la resurrección más o menos lo sé, pero donde me lleva esa donación en la cruz, eso cuesta más de saber o de querer saber. ¿El mundo, la sociedad, las personas, vuestras personas, mi persona, vive de acuerdo con esa Vida? ¿Cada cristiano lleva a la cotidianidad la entrega de Cristo en la Cruz? Estoy ante un escalón que debo subir. “Véndelo todo y sígueme”. Texto: Hna. Gemma Morató.
Comentarios:
Cuando era muy joven, creía que bastaba con ser un héroe para entregar mi vida por las causas más nobles.
La experiencia (y algún maestro más o menos de incógnito) me aconsejan estar en el lugar que me corresponde, siempre que pueda.
¡Adelante, hermana!. Que no te tiemble el ánimo.
Y si el escalón es muy alto, te apoyas en la barandilla.
Un abrazo.
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Sor Gemma Morató
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