En cualquier grupo surgen a veces desavenencias fruto de puntos de vistas distintos, en aspectos que normalmente no son ni muy importantes, pero que generan discusiones y a veces envidias.
En ocasiones, cuando estos problemas no son ni graves, acabamos afirmando que “somos todos diferentes”, para resumir nuestros puntos de vista distintos o incluso divergentes. La Primera carta de San Pablo a los Corintios (ICor 12, 15 ss) desarrolla la explicación de nuestra diversidad a partir del ejemplo del cuerpo humano. Estamos compuestos por miembros diversos pero todos juntos forma una unidad, y cada uno debe desarrollar su especificidad. El apóstol nos dice claramente es preciso lograr que cada uno pueda ser “mano”, o “pie”, “oído” u “ojo”, de acuerdo con el plan de Dios, para que entre todos los miembros, formemos en verdad un solo cuerpo.
Todos distintos, lo sabemos, lo constatamos, pero en ocasiones nos gustaría que fuésemos más semejantes, o que aquellas personas con las que vivimos fuesen de otro modo, es decir nos gustaría que fuesen aquello que deseo que sean, cuesta reconocer el plan de Dios en la riqueza de la diversidad.
Un cuerpo, un grupo no puede estar formado solo por “ojos”, o “manos” o “pies” es el conjunto la suma articulada que nos llena de vida, que permite cualquier acción de grupo o de comunidad, como permite cualquier acción del cuerpo humano. Debemos esforzarnos para reconocer cual es nuestra misión en el conjunto, a partir de nuestro propio conocimiento, y debemos pedir a Dios la luz para descubrir la realidad de los demás. El Señor nos enseña a ser humildes y veraces, reconociendo mi realidad y respetando la de los demás. Texto: Hna. Carmen Solé.
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Desde mi atalaya compuesta por una alta pila de años superpuestos, considero que es muy bueno que seamos todos diferentes.
Yo aplaudiría esa idea de Dios, en la creación.
Es hermoso conocer que los demás no te pueden comprender al cien por cien, y que solamente el Padre te distingue de entre los demás.
Y como comentaba el otro día, nadie se atreverá a "ponerse en mi lugar", porque ese espacio me ha sido concedido, en exclusividad.
Yo no lo pedí, pero Dios me lo concedió, y se lo agradezco.
Un abrazo.
Viernes, 17 de febrero
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