"Eres tú mismo quien ha soltado el tigre. El tigre es tu ira. Estaba encerrada en tu pecho y tú la dejaste salir, la empujaste fuera en el encuentro violento hasta que te pusiste a lanzar por la boca todo lo que locamente acudía a tu mente. Has soltado el tigre. Si no reaccionas al instante, pronto va a haber sangre donde antes había amigos.
Cállate suavemente. No des curso a tu enfado. Regula tu respiración entrecortada. Que se relaje la tensión. Que la atmósfera se limpie y los corazones se apacigüen. Que el tigre se vaya… Entonces podrás hablar y tus palabras serán sensatas y será posible la paz. No obres nunca cuando estás furioso. El tigre loco no sabe donde hiere.” Texto: Hna. María Aguadé.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
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Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
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JC Rodríguez, A Eisman