En la carta a Tito, San Pablo cuenta como da gracias a Cristo porque se fió de él y le confió el ministerio de anunciar la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús.
Él que era un blasfemo, un perseguidor y un violento, Dios le tuvo compasión. Sí,ciertamente él era un perseguidor de esta nueva religión que atacaba el judaísmo pero cuando tuvo una revelación y oyó las palabras: “¿Pablo por qué me persigues?”, todo el odio concentrado contra Jesús, se convirtió en un ardor ferviente hacia este Jesús que perseguía. El hombre violento se convirtió en un humilde servidor de Cristo, el arrogante pasó a ser el que supo reconocer su error y exclama: “Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mi”. Ahí se encierra su bajada del caballo interior.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman