En Sainville, Francia, pequeño pueblo donde nació la congregación de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación, hay en la capilla de la casa de la fundación, donde oró Marie Poussepin y las primeras hermanas, un fresco de la Trinidad.
Es una pintura de grandes dimensiones, de fondo oscuro y un tanto tenebroso. En él resalta la figura de la Santísima Trinidad. En él, El Padre y Jesús quedan iluminados por la luz del Espíritu Santo. Cristo no tiene cruz de madera. Tiene sus brazos extendidos igual que el Padre que con su túnica que llena prácticamente toda la pintura hace de fondo donde resalta el cuerpo de Jesús. No es un Cristo trágico, su rostro dirigido al Padre, que también mira hacia su Hijo, queda iluminado.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman