El profeta Elías es un hombre que pasó por las mil y una y, en algunos casos se sintió al borde de la depresión deseándose la muerte. Ya no podía más o esto es lo que le parecía: “En aquellos días, Elías continuó por el desierto una jornada de camino y, al final se sentó bajo una retama y se deseó la muerte: ¡Basta, Señor!”. ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres! (IRe. 19,4 ss.).
En nuestro caminar por el mundo, también a nosotros nos puede ocurrir algo semejante y exclámanos: “¡Ya no puedo más, no puedo resistir tanta presión!” Y como Elías huimos, no queremos saber nada más, que se las arreglen como puedan, ya no se qué más hacer en esta situación, con lo que he llegado hacer por esta persona y mira como lo paga, es desconcertante, una injusticia, no vale la pena luchar más.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman